Madre de la cultura artesana mapuche

Ana Moraga
Sep 6, 2018 · 3 min read

Criada entre las labores típicas del campo, Alda Chávez (73) aprendió el arte de hilar, tejer y coser. Estas aptitudes siempre fueron la gran pasión de su vida y la han convertido en una reconocida artesana del país y de distintos lugares del mundo.

Oriunda de las Tierras coloradas, Collipulli, comuna ubicada en la Región de la Araucanía, Alda Chávez migró a Santiago con tan solo 16 años. Llegó a la ciudad con un bebé de 40 días en su vientre materno y a la vez, traía únicamente una maleta . “Solo vine con la escuela de la vida”, cuenta. Por lo tanto, fue probando distintos trabajos para crecer y evolucionar.

En el año 1971 se fue a vivir a San bernardo, lugar en que se casó, pero que se divorciaría seis años más tarde. Actualmente, tiene 4 hijos y 16 nietos. Se caracteriza a sí misma como una dama de muchos talentos. Talentos que decide desarrollar como oficio.

En 1978, durante la época de dictadura, fue despedida de su trabajo como secretaria por lo que comenzó a desempeñar el oficio de artesana. Obtuvo empleos de verano y trabajó para distintas boutiques por más de 20 años.

Con su talento logró convertirse en la dirigente nacional de metalurgia por 14 años consecutivos, lo que la llevó a visitar distintos países como Costa Rica, España, México, entre otros. Además, fue calificada como artesana por el Consejo de las Culturas y las Artes.

A pesar de todo su éxito, en el año 2012 decidió tomarse un descanso, sin embargo, no fue como esperaba ya que meses más tarde sufrió un infarto.

Fue un año duro para la artesana y, a pesar de ello, se dio cuenta que debía dejar un legado con la artesanía.

“Sentí una cosa que no sé explicar pero, fue en ese momento cuando renací. Volví a vivir. Desperté”.

Al año siguiente retomó su oficio. Se unió a una agrupación en San Bernardo, en la que fue invitada por unos días como reemplazo, sin embargo, las personas al darse cuenta del rol que cumplió años atrás en la comuna, la invitaron a que se uniera definitivamente.

Alda no solo consiguió un puesto, sino que se convirtió en la presidenta de la agrupación Ayun Keyun, que en español significa “que se cuidan y se quieren”. Y, también tiene su propio puesto, que lo llamó Mukelen Nehuen debido a que buscaba algo que la identificará tras el periodo en que estuvo enferma. Es así como en las rucas la calificaron como una mujer “Vida — Fuerza”.

La artesana trabaja desde las 10.30 del día hasta las 9.00 de la noche. Alda emplea la lana natural en la vestimenta. “En San Bernardo hay muchas tejedoras, pero tú no encuentras mis tejidos en otras manos”, cuenta la dama. También vende artículos mapuches ya que se siente identificada con aquella cultura como si fuese propia.

En los últimos años, Alda ha sido reconocida como la Madre sanbernardina, se le realizó un homenaje en las Cuecas mil por su artesanía y folclor, y actualmente, calificó en el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio; siendo una de las dos mujeres clasificadas con tan solo presentar un chaleco a telar, un poncho y un vestido.

“Yo me defino como una mujer guerrera. Salí de mi enfermedad y ahora nada me queda chico”, culmina.

Ana Moraga

Estudiante de periodismo, Chile.

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