Son las dos de la mañana y paso manejando por las calles de siempre, es sábado y hay mucha gente afuera. Pero no en la nuestra.

Está vacía, los suficientemente iluminada para protegernos.

Di una vuelta más y extrañé ver a una pareja ahí, escondiéndose de todos.

Viendo todo desde afuera, era como si no hubiera nada que ocultar, como si solo fueran dos personas riéndose y caminando en la noche para romper con la monotonía.

Besándose detrás de árboles porque no tienen que compartir nada. Porque en ese momento solo existimos nosotros. Un par de sentimentales inmaduros.

La historia no tiene un final feliz pero la mayoría de esas noches si.

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