Contra el machismo y la violencia de género
Hace unos días el Instituto Jalisciense de las Mujeres presentó el estudio “Cómo son y cómo ejercen violencia los hombres en Jalisco” que realizó 300 entrevistas a hombres en la Zona Metropolitana de Guadalajara.
Este estudio, levantado a finales del año pasado pero recién publicado, ha ayudado a entender hasta qué dimensión, en nuestra ciudad, los roles de género siguen todavía definiendo la participación de las mujeres en tareas domésticas o actividades laborales, además de la existencia rasgos peligrosos de una cultura machista que ve a las mujeres deseablemente sumisas y en ocasiones, incluso responsables de las agresiones que reciben.
Cuatro de cada diez opina que las mujeres no deben caminar solas en la calle y tres de cada diez cree que hacerle comentarios a una mujer en la calle es un halago. Los hombres entrevistados identifican que existen varios tipos de violencia, particularmente la física, verbal y psicológica y aunque identifican a la calle como un lugar donde la mujer sufre violencia, más de la mitad reconoce que en la casa es donde más pueden sufrirla.
La mayor parte de los hombres en nuestra ciudad cree que las mujeres sí pueden controlar la violencia que reciben principalmente si exigen respeto, denuncian o dialogan; y, una cifra que afortunadamente no es muy alta pero sí preocupante, 4% de los varones cree que una mujer debe aguantar la violencia del marido para mantener unida a la familia.
Las cifras que arroja este estudio del Instituto de la Mujer dejan claro que falta un trecho grande para transformar las condiciones sociales que propician que se mantenga la violencia contra las mujeres. Este gravísimo problema que nuestro país vive como una crisis lleva con frecuencia a que se cometan delitos graves como la desaparición forzada, la trata, y el feminicidio.
Según aproximaciones de la ONU en nuestro país cada día son asesinadas 7 mujeres.
Durante los primeros 7 meses de este año el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública registró 469 feminicidios en todo el país. Jalisco es parte de los 6 estados que en su conjunto acumulan 40% de estos feminicidios, pero no cuenta a nivel federal con una Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres, un mecanismo que podría mandar una serie de acciones de emergencia y la coordinación de órganos y niveles de gobierno para erradicar la violencia hacia niñas y mujeres.
Dada la emergencia, parece difícil imaginar que las políticas públicas para combatir y prevenir este tipo de violencia no se perciban como una prioridad. Existen algunos esfuerzos por visibilizar el problema y sancionarlo, por ejemplo, con la presión para tipificar el delito de feminicidio y con ello hacer más efectivo el proceso de investigación, identificar a responsables y abonar a la estadística que dé cuenta del problema. También, hay esfuerzos no solo para atender víctimas sino igual de importantes, prevenir que existan.
Para entender el tipo de acciones se han tomado a nivel federal, y aprovechando que el Presidente recién presentó su último informe de gobierno, imaginé que una revisión al documento ayudaría a identificar algunas dinámicas. La “Perspectiva de Género”, que se identifica como una estrategia transversal, se redacta en un solo apartado, donde es posible encontrar un listado de acciones variadas, unas más relevantes que otras, pero a simple vista poco coordinadas.
Entre las acciones enfocadas a la prevención llaman la atención algunas acciones que se decidió integrar al documento, como la entrega de pines y violentómetros en el IMSS, la distribución de carteles, agendas y cuadernos desde la Secretaría de Marina y la Secretaría de la Defensa Nacional o la organización de un ciclo cultural por la Secretaría de Energía.
También se destacan los apoyos a jefas de familia y las facilidades para otorgar créditos para el emprendimiento, pero en general, más allá de las campañas publicitarias que generó Inmujeres o las actividades tan dispares de reflexión y capacitación que podrían calificarse de ocurrencias con las distintas dependencias y Secretarías de Estado, no hubo una clara apuesta desde el gobierno federal por transformar de manera profunda y a través de ejercicios pedagógicos serios y constantes las condiciones sociales y culturales que propician situaciones de violencia hacia las mujeres.
Entre tantos temas en los que falló el gobierno federal y que delegará a la administración entrante, está la urgencia por detener la creciente ola de feminicidios y la de sumarse, con acciones estratégicas, coordinadas y responsables, a la transformación de unacultura machista que todavía es posible diagnosticar en nuestro país.
* Mi comentario semanal para Buenos días Metrópoli en Radio Metrópoli puede escucharse aquí.
