La brecha entre el SÍ y el NO

El pasado domingo más de 22 mil personas salieron a votar por primera vez en Jalisco por alternativas sin candidatos y fuera de un periodo electoral. El primer ejercicio de consulta ciudadana ha sido sumamente debatido y analizado en las últimas semanas y no es para menos, es una pequeña muestra de nuestra capacidad para deliberar lo público y asumirnos como participantes de la vida democrática de nuestra ciudad.

Bastante se discutió sobre la viabilidad de la consulta, o mejor dicho, sobre su poca pertinencia por la posible regresión a los derechos de los ciudadanos, particularmente por poner en cuerda floja el derecho a la movilidad. Intervino incluso el Consejo Nacional para Eliminar la Discriminación (Conapred) al enviar una solicitud de colaboración tanto al Instituto Electoral (IEPC)como a la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ).

El hecho de que haya continuado adelante el ejercicio nos deja aprendizajes muy importantes, y evidentemente uno de los primeros es una reflexión común para identificar qué se somete a consulta y qué no. Más allá del argumento sobre derechos humanos, que comparto, la opción por una consulta pública para lidiar con conflictos sociales puede no ser la mejor opción si lo que queremos es construir en común.

La toma de postura frente al SÍ o el NO fue fehacientemente defendida por dos grupos sociales, ambos con argumentos y perspectivas importantes para considerar. La consulta, al plantear dos alternativas posibles, contribuyó en gran medida a polarizar a los grupos: los del sí defendieron aún con más fuerza el SÍ y los del no defendieron con igual enjundia el NO. Si había posibilidad de acercarse, de identificar puntos de encuentro y de trabajar por crear más, fue un escenario que desapareció por completo al iniciar una batalla donde solo podía haber un ganador y un perdedor.

Además del ejercicio de debate ante las cámaras, es importante mencionar que el Instituto Electoral de Jalisco sí promovió, en efecto, una mesa de diálogo para compartir visiones. El formato sin embargo fue el mismo: plantear los SÍs, plantear los, NOs, pero no necesariamente construir una vía distinta y compartida.

Desde una postura personal apuesto por alternativas para la movilidad no motorizada como vías para construir un futuro sustentable y con mayor calidad de vida para todos. Sin embargo, desde esta posición y, como muchos otros, no me es difícil imaginar por qué a vecinos en los alrededores de la ciclovía les preocupa que los arroye un ciclista mientras esperan subirse al camión o por qué les enoja que los choferes del transporte público, al salirse de su ruta, golpeen o rayen sus automóviles; no me es ajena su preocupación por que los autos en exceso de velocidad amenacen a los ciclistas o por que al equipo de protección civil se le dificulte hacer el descenso sobre la avenida. Sin duda me enoja que se haya realizado la consulta a manera de simulación, después de que nuestros gobernantes anunciaron públicamente su postura y recordaron que los resultados no eran vinculantes, o cuando los trabajos para concluir la obra se reanudaron al día de haberse publicado los resultados y no después de cuatro días para dar espacio a que los inconformes analizaran una impugnación.

La brecha entre los del SÍ y los del NO, no es un abismo grande e insuperable cuando hacemos evidente lo que compartimos: nuestra preocupación por vivir en un lugar seguro y más humano. Lo que la primera experiencia de una consulta ciudadana nos muestra es que faltan espacios para este acercamiento, posibilidad de compartir más información, de dialogar, y de co-crear propuestas de solución a los problemas de todos, no para establecer propuestas de solución a unos problemas y dejar otros con cabos sueltos.

Hay casi 5 mil personas que merecen que sus preocupaciones sean atendidas, por ello debería ser responsabilidad del IEPC regresar a las colonias donde se realizó la consulta y trabajar por reconstruir los lazos comunitarios, por generar espacios de trabajo colectivo donde se generen propuestas para guiar el uso de un espacio ciclista ganado.

En general, así somos los humanos, aceptar cambios con los brazos abiertos requiere de especial valentía. La agenda por la movilidad motorizada se enfrenta siempre a resistencias de hábitos y rutinas, por ello le ha tomado tiempo lograr sus primeras victorias. Esta es una más, sin duda para celebrarse, pero dar este paso para avanzar exige hacerlo acompañados. Habrá algunos a quienes les tomará tiempo convencerse por esta apuesta o nunca lo harán del todo, pero lo menos que podemos hacer como sociedad es acercarnos, escucharles y tomarles en cuenta. Esa es la única manera de construir una comunidad democrática.