
Tachar la octava estrella
Le comenté el otro día por whatsapp a mi amigo venezolano que vive ahora en Costa Rica mi dicha de encontrar puestos regentados por venezolanos en los mercados tradicionales de Madrid. «Una empresa en Asturias se especializa en queso llanero, queso paisa, queso guayanés ¡y lo venden aquí!». El mercado Maravillas en la calle Bravo Murillo tiene por lo menos 5 o 6 puestos que ondean el pabellón venezolano.
Fue entonces que me fijé en la bandera, aquella con una estrella de más que Chávez ordenó poner a su antojo basándose en su interpretación personal de la historia. Pero ésta tenía la octava estrella tachada.
Me puse a pensar, aquí consigo queso llanero hecho en España, harina P.A.N. made in Texas, U.S.A., Freskolita made in Miami, U.S.A., vamos que todo lo que representa mi niñez ya no se fabrica en Venezuela. Ah, es verdad, no se pueden exportar alimentos de Venezuela, por cosas de que no hay suficiente producción nacional gracias a 18 años de implementar el desastroso modelo político, económico y productivo cubano. Incluso ya tienen contratada la franquicia de represión…

Y fue entonces que caí en cuenta: «Esa octava estrella significa la cubanización de Venezuela, tachar la octava estrella es señal de protesta».
