Wuilly Arteaga

Wuilly Artega, 23 años de edad, nacido en Valencia, Venezuela en el seno de una familia evangélica que a los 8 años le sacó de la escuela y aisló de la sociedad.

Su primer acto de rebeldía fue en secreto aprender a estudiar música y a tocar el violín a los 17 años, en contra de la voluntad de sus padres. Le había inspirado un fragmento de Casca Nueces de Tchaikovsky que se cruzó en su camino, aislado de los medios de comunicación y de la música. Con el dinero ahorrado — también trabajando a escondidas de su familia — compró un violín.

Intentó ser parte del Sistema de Orquesta que acoge niños con dotes musicales pero no le aceptaron por considerarle mayor de edad. Perseveró, presentándose todos los días en la plaza frente a la escuela hasta que meses más tarde una maestra le otorgó la oportunidad de tocar en la Orquesta de Caracas. Y a partir de ahí tuvo que tocar mucha música en las calles de Caracas para ganarse la vida.

Fueron esas calles de Caracas donde participó en primera línea, violín en mano, en las protestas animando a los muchachos con su música.

Fueron en esas marchas donde se convirtió en un símbolo de valentía e inspiración al enfrentarse con su música a los batallones de Guardias Nacionales Bolivarianos que sin piedad reprimen las cabeceras de protesta. La imagen bajo estas líneas lo dice todo.

Wuilly Arteaga se enfrenta tocando su violín a los destacamentos de la Guardia Nacional Bolivariana

Hoy se encuentra Wuilly privado de libertad, arbitrariamente preso por el régimen, de nuevo aislado del mundo pero esta vez siendo vilmente y cobardemente torturado por sus captores.

[Actualización: tras 18 días de cautiverio, Wuilly fue liberado con medidas cautelares la noche del 15 de agosto. Sin avisar a ninguno de sus alegados o a los abogados de Foro Penal que lo defienden le dejaron en la Plaza Altamira de Caracas.]

Antes ya había convalecido en una cama de hospital por la brutal represión que recibió en manos de los Guardias Nacionales Bolivarianos. El sábado 22 de julio Wuilly Arteaga recibió varios impactos de perdigón en la cara y tuvo que ser hospitalizado. Con la cara inflamada por los impactos de perdigón recibidos, tan pronto pudo sostenerse en pie regresó a la calle a tocar, a servir de inspiración a muchachos de su generación.

Ahora se teme por su vida. Existen testimonios que le han partido el violín sobre su cabeza, que las palizas recibidas por sus captores le han dejado sordo de un oído, que le han privado de aseo y de comida. ¿Tanto le teme el régimen a Wuilly y a su música desafiante?

Recuerden mis palabras: este régimen va a caer por un violín, por la inspiración de un valiente violinista llamado Wuilly Arteaga que se encuentra en los corazones de millones de venezolanos.

Entrevista a Wuilly Arteaga en «Sección Al Volante» de Hispano Post (5 junio 2017, Caracas).

Entrevistador al volante: Hola Wuilly.

— Wuilly Arteaga: Hola.

Entrevistador al volante: Bienvenido a la «Sección Al Volante» de Hispano Post. ¿Cómo estás?

— Wuilly Arteaga: Gracias.

Entrevistador al volante: Bien, chévere. Vienes con tu violín.

— Wuilly Arteaga: Como siempre.

Entrevistador al volante: ¿Ese fue el que te regalaron? ¿Uno de los que te regalaron?

— Wuilly Arteaga: No, fíjese que este es el violín guerrero. Es el mismo que me habían reventado.

Entrevistador al volante: ¿Ah, ese ya lo arreglaste?

— Wuilly Arteaga: Bueno, no está del todo reparado pero ayer un amigo me ayudó a echarle una manito para…

Entrevistador al volante: Ah, okay, ¿qué fue lo que le hicieron?

— Wuilly Arteaga: Se habían reventado todas las cuerdas, esta parte de acá, el puente y algunos accesorios.

Entrevistador al volante: ¿Y fue cuando te lo gobernó un efectivo de la guardia nacional?

— Wuilly Arteaga: Si eso fue cuando me lo arregló.

Entrevistador al volante: Mira, pero ¿después hubo otro Guardia Nacional que te devolvió el violín?

— Wuilly Arteaga: Si en el momento que yo estoy pidiéndoselo, eh, uno se bajó de la moto, se lo quitó al que lo tenía, corrió hacia mí, me lo entregó. Yo le di un abrazo, agarré mi violín y después salí corriendo de allí y llegué al sitio.

Entrevistador al volante: ¿Qué te llevó a darle un abrazo y no manifestar rabia tomando en cuenta que para un violinista el violín es parte de él mismo?

— Wuilly Arteaga: Precisamente el objetivo principal desde que estoy manifestando con mi violín es llevar un mensaje diferente, llevar un mensaje de paz. Demostrarle tanto a los manifestantes, a Venezuela, como a los mismos Guardias Nacionales que lo que quiero es amor en mi país.

Entrevistador al volante: ¿Y él te dijo algo cuando tú le diste ese abrazo?

— Wuilly Arteaga: Él no, él no, los demás sí. Unos estaban llorando y otros estaban diciendo malas palabras.

Entrevistador al volante: ¿Pero has visto Guardias Nacionales llorando?

— Wuilly Arteaga: Si, en el momento, el primer día que yo les toqué muy cerca, a ellos, vi que unos abrían la puerta de la tanqueta. Los que estaban cerca, los que estaban muy cerca, eran un grupo de guardias me hacían esta seña [seña de afirmación con el pulgar hacia arriba]y veía que estaban llorando.

[Corte de escena]

— Wuilly Arteaga: El violín es el instrumento que me acompaña en la calle pero no es el único que yo toco.

Entrevistador al volante: ¿Qué otro instrumento tocas tú?

— Wuilly Arteaga: Yo soy pianista, eh, soy violinista, puedo escribir canciones de hecho he escrito música incidental, soy compositor y canto. Me crié en una religión, digamos bastante fuerte.

Entrevistador al volante: ¿Cuál?

— Wuilly Arteaga: Es una religión que de hecho no tiene nombre, muy parecida a la Iglesia Cristiana Pentecostal. La educación que tuve, me ayudó pues, un poco ¿no? Porque de hecho tocar el violín estaba prohibido en mi casa. Yo tuve que salir de mi casa para estudiar música.

Entrevistador al volante: O sea, tú has sido un muchacho desafiante. O sea, has desafiado a tu familia, has desafiado al gobierno con tu música.

— Wuilly Arteaga: Bueno, la idea no es tanto desafiar pero creo que si se muestra un mensaje de valentía y de compromiso firme. Mientras estuve en el sistema conocí por viajes, eh, fuimos a siete países de Europa con la Orquesta de Caracas. Fui una ves a Nueva York, ese fue mi último viaje.

[Corte de escena]

— Wuilly Arteaga: Luego las cosas fueron cambiando cuando había, digamos que una forma de represión. Una forma de mordaza.

Entrevistador al volante: ¿En el sistema?

— Wuilly Arteaga: Si, por supuesto, dentro del sistema y una manipulación mediante el poder de la música y la música del poder, eh, por el gobierno.

Entrevistador al volante: O sea, tú percibes que por parte del gobierno del presidente Chávez hubo un uso político del Sistema de Orquestas.

— Wuilly Arteaga: Por supuesto, eso está muy claro.

Entrevistador al volante: Pero de compositores clásicos ¿cuál te gusta?

— Wuilly Arteaga: ¿Clásicos? Ah no, de compositores clásicos me gusta Tchaikovsky, me gusta Beethoven, me gusta Mozart.

Entrevistador al volante: ¿Y cuál de ellos, de esos compositores tú sientes que la música pudiera representar este momento que estamos viviendo en Venezuela?

— Wuilly Arteaga: Tchaikovsky puede ser.

[Toca en su violín un fragmento de Tchaikovsky]

Entrevistador al volante: ¿Y creo que es la primera vez que tocas rodando?

— Wuilly Arteaga: No, en carro sí, sentado. Pero yo he tocado en camionetas, en el metro.

Entrevistador al volante: ¿Ah si?

— Wuilly Arteaga: Uf, claro, si eso era de lo que yo vivía.

Entrevistador al volante: ¿Sientes que te has convertido en un símbolo de la protesta?

— Wuilly Arteaga: Más que un símbolo es como una inspiración porque mi idea era — el primer momento en que fui a manifestar — era simplemente eso, inspirar a los muchachos que estaban allí en frente.

Entrevistador al volante: ¿Tienes admiración por Gustavo Dudamel?

— Wuilly Arteaga: Por supuesto, claro que sí, ¿cómo no? Eh, digamos, fue la Orquesta Simón Bolívar y el maestro Gustavo Dudamel quienes me mostraron a mí una orquesta sinfónica.

Entrevistador al volante: Hay personas que lo han criticado porque él no ha fijado una posición política firme.

— Wuilly Arteaga: El maestro es la imagen del sistema ¿no? Quién nos representa como imagen fuera de Venezuela y él tiene que ser muy cauteloso al hablar porque no está hablando solamente por él, o no se va a tomar solamente por él, sino por miles de niños, miles de personas.

[Corte de escena]

— Wuilly Arteaga: Uno de mis objetivos es que nos unamos lo músicos, no por que critiquemos que él habló demasiado tarde — porque eso era una de las críticas que recibía — que si ahora vas hablar. No es momento para eso. Es momento para que nos unamos y ay que estamos en esta situación tan complicada es hora de que los músicos venezolanos se unan. Que la maestra Gabriela Montera y el maestro Gustavo Dudamel hagan un concierto en Venezuela con muchos músico venezolanos por la paz. Ese es un ejemplo de la unión que necesita Venezuela.

Entrevistador al volante: ¿Qué nos tocarías de música venezolana con violín?

— Wuilly Arteaga: Ah buen, imagínate, voy a tocar algo que he estado tocando en las protestas y anima mucho a los muchachos.

Entrevistador al volante: ¿Me estaciono o puedo seguir manejando?

— Wuilly Arteaga: No, puedes seguir manejando, no se preocupe.

[Wuilly toca — y se me salen las lágrimas de emoción — El Pajarillo, golpe de joropo llanero y lo mezcla con Alma Llanera]

Entrevistador al volante: Bueno Wuilly, gracias por haber estado «Al Volante» de Hispano Post.

— Wuilly Arteaga: Gracias a usted por la invitación.

Entrevistador al volante: No, vale, de nada.