Asunto: Revoloteando

De: Joseba
Para: Andoni

26 de Diciembre del 2015

Sin ediciones transcribo el correo desde su subconsciente remitente, hasta ustedes


De nuevo me he estado escribiendo con ella, y te llena tanto de vida como el olor del primer café del día mientras el sol de las 8 de la mañana se reposa en el rostro. Vigorizante.

Sin embargo, sus palabras lacónicas han desaparecido, y ahora me encuentro ante un cruce de ideas, que andan desordenadas y revoloteando como un grupo de golondrinas que planean por el cielo en parejas y a pesar de que se separan, siempre vuelven a sus andanzas, a la vida salvaje de una golondrina. No puedes esperar ideas simples de una persona complicada, aunque siempre he sido de los que piensa que decir “Yo soy …” es auto-limitarse. Dime, ¿quién no es complicado? El que dice ser simple es porque bien lo aparenta o tiene poco qué pensar, todo es complicado y si observas algo simple, como decía Sábato, si te acercas y detallas te sorprende saber de que lo que creías extraordinariamente simple, casi siempre tiene por debajo móviles mucho más complejos, pero que ignorábamos. Y yo no la quiero ignorar en ninguna de sus capas. Sin embargo, esto le añade puntos de interés, de sabor; ya que se trata de comprender y aceptar cosas que quizás no entendemos. A veces debemos aceptar hechos, sin entender como funcionan, y aunque lo intentemos, no lo hacemos; solo debemos aceptarlos y si te agradan, permanecer con ellos. Al final de cuentas, son hechos, uno va caminando y siempre llegan acompañantes que se quedan solo si quieren estar ahí, disfrutando bidireccionalmente del intercambio de experiencias en el sastre de la vida; y así vas, con un morral de sonrisas, miedos, preocupaciones y sueños; caminando con temple hasta tu destino, habrá gente que quiera acompañarte porque disfrutan del camino contigo, habrá quienes quieran acompañarte por el pan que puedes brindarle, por las sonrisas, por la protección, o quizás, porque simplemente no quiera viajar solo. Somos acompañantes.

Y pues, en parte, la entiendo porque la vida movida y estresada de un espíritu libre es también mi forma de vivir, recuerdo que una vez me comparó con un lobo solitario, y casualmente leía El Lobo Estepario, dando con exactitud en el personaje, y por detalle es que te digo: esa mujer sí que sabe ser acertada. Mi intención nunca ha sido malgastar su tiempo ni tampoco robar su espacio, solo quería, por mi lado, gastarlo bien; con ella. El tiempo es oro, y como reina, lo merece en cantidades. Seguiré en su camino hasta que el mío y el suyo se crucen, si se molesta lo haré de lejos, si ríe estaré de cerca para disfrutar su ejercicio del diafragma, de lo que llamaba Aristoteles, el ejercicio del alma, esa sonrisa suya tan primaveral que la caracteriza.