What!

“What?”oí a alguien gritar ante algo que lo dejó perplejo; un rostro pálido, unas manos temblorosas, una voz cortada y un porte desgalamido; es todo lo que le quedó. A mi, una risa repentina y después un temor por aquel momento en que llegue a mis sentidos cualquier información mísera o trágica que pueda apoderarse de mi, temo, no por hallarme en algún instante gritando “what?”, sino por esa pesadumbres del cuerpo en respuesta a algo que no quiera saber pero que resulte inevitable. Eso son las malas noticias; no quisiera nunca saber de la muerte de amigos, ni de nadie a quien ame, no quisiera conocer las desdichas ni la mala suerte de otros, quisiera más bien fraccionar toda mi vida y entregarla, quisiera mejor, dar esos momentos de mi pereza a su deseo de vivir más, quisiera sin duda un rayo de luz que pasará por la tierra y nos apagara al tiempo sin permitirnos ese dolor de las distancias y las despedidas.