Miguel Ángel Cerdá | Acción sindical de Industria - CC.OO. Comarcas del Sur
“ La industria del calzado es la más importante de esta zona y durante muchos años ha sufrido demasiados problemas de economía sumergida”
El eldense veterano en cuestiones sindicales busca soluciones a pesar de que “existe un serio problema en la negociación del convenio del calzado”

El responsable de la acción sindical de la Federación de Industria de las Comisiones Obreras de la Comarca del Sur, Miguel Ángel Cerdá (1970, Elda), conoce de primera mano la situación de economía sumergida en la que se encuentra la comarca del Medio Vinalopó y expresa que “es muy difícil solucionarlo sin más”, pues sería necesaria una reforma tanto en el lado administrativo como en el penal.
Pregunta. ¿Qué ocurre con la industria del calzado en Elda?
Respuesta. La industria del calzado es la más importante de esta zona y durante muchos años ha sufrido demasiados problemas de economía sumergida, como la mala situación de los talleres clandestinos, que hoy por hoy ya no son tan comunes como antes dado que ahora existe otra complicación que ha ido empeorando durante estos últimos tiempos: el trabajo en situación irregular en las empresas de fabricación completa. Los empresarios han dejado de tener a gente sin dar de alta y lo han cambiado por emplear a media jornada con contratos de cuatro horas diarias, cuando lo que se hace en realidad son jornadas de casi diez.
Otra razón es que hace unos tres o cuatro años cambió la legislación, donde ahora especifica que si más del 20% de la plantilla de una empresa está sin dar de alta en la Seguridad Social se puede llegar a temas penales.
P. ¿Cuál es la relación entre la pobreza de Elda y la economía sumergida?
R. No creo que haya pobreza real. Hace unos cinco años tuvimos una jornada en Comisiones de Alicante sobre la que se habló del asunto del calzado y en aquel momento teníamos una tasa del paro del 30% en esta población que no era real, pues la gente que cobra en negro no sale reflejada en los datos sobre la pobreza o el empleo y en las épocas de mucha faena el paro es mínimo.
“La mano de obra existente está muy envejecida y la gente joven evita el sector por las malas condiciones”
P. ¿Por qué sufre la población eldense de tanta economía sumergida?
R. Por dos cosas: primero, el sector del calzado es muy manufacturero y hay secciones o partes de la fabricación que se pueden elaborar en casa sin problema, algo con lo que el Sindicato estuvo peleando hace unos años y que logró mejorar en el convenio con la creación del contrato a domicilio, pero el problema es se usa muy poco a pesar de que si se da una vuelta por Elda pueden verse muchas furgonetas de empresa repartiendo el trabajo.
Lo segundo es que gran parte del dinero que va a la fabricación del zapato se centra en la mano de obra, lo que significa que a las empresas le sale más rentable la contratación irregular.
P. ¿La gente no prefiere buscar otro trabajo más seguro y digno?
R. Eso es precisamente lo que está ocurriendo ahora. Antes, todo el mundo desde mi quinta para atrás sabía trabajar en el sector del calzado, pero ahora existen otras opciones y la gente prefiere trabajar de eso. A día de hoy existe un serio problema en la negociación del convenio del calzado al que se le une el gran problema que tiene la patronal, que es la falta de mano de obra porque toda la existente está muy envejecida y la gente joven trata de evitar el sector por las malas condiciones.
P. ¿Los jóvenes eldenses prefieren trabajar fuera o en otros sectores?
R. No tanto trabajar fuera, pero sí en otros sectores. Hay un hecho curioso del sector del calzado en la zona eldense y es que siempre ha existido una jornada irregular: se trabaja nueve horas al día de lunes a jueves y en los viernes sólo 4 horas, lo cual es ideal para salir por las tardes con los amigos y eso era algo que nadie cambiaba por irse a trabajar a un Mercadona. Pero hoy en día las listas de currículums y de petición de empleo en las grandes superficies de supermercados son enormes y cuando yo era joven nadie quería trabajar en eso, y se ha notado mucho.
P. ¿Se han tomado medidas desde el Gobierno o Hacienda para contrarrestar el problema?
R. Es muy difícil solucionarlo sin más. Desde el Sindicato hemos hecho alrededor de unas 400 denuncias en los últimos años donde la gran mayoría han sido realizadas por gente sin dar de alta. El problema radica en que las empresas suelen tener un gerente que hace de testaferro para escurrir el bulto, así que cuando la inspección realiza su trabajo y llega la sanción, todo lo que la empresa tiene que hacer es cerrar, declarase insolvente y luego abrir por otro sitio con otro nombre.
P. ¿Hay alguna propuesta para solucionar el problema?
R. Hemos intentado varias aproximaciones, como por ejemplo el que un empresario que tenga empleados sin dar de alta pueda pagarlo con cárcel, una solución interesante pero que es una verdadera barbaridad cuando se piensa fríamente, aunque sería una buena medida disuasoria. También es necesario reforzar la plantilla de la Inspección de Trabajo, algo que llevamos pidiendo desde hace ya muchos años porque están tan saturados de trabajo que tardan demasiado en actuar.