Quemaron a alguien pensando que era el 2015.

Se termina el 2015, y la música continua. Las cenas llenas de pavo engordan el ambiente, y empieza la dura condena de cumplir con las promesas de esta nueva etapa. Un poco con cerveza entre las letras escribo esto. Tratando de sentir lo nuevo, con el aroma a comida en el ambiente y más de noche, el aroma a madera quemada y pólvora, que es tan característico de mi barrio.

Cervecita, pizzita y música fue mi almuerzo en un fin de año, tan ajeno a mi gusto, pero esta vez dispuesto a disfrutar. Como a veces la vida se resume en momentos que no nos detenemos a sentir. Sentirse sintiendo es mi deseo para este año nuevo, y espero que nos comprometa más a la escasa especie humana que existe, en defender el único planeta que tenemos, que es el futuro pernicioso para los que vienen. Así que felices festejos, porque no hay tristes, es más recibir al año nuevo muerto sería un lindo homenaje a mi mismo. Pero las cosas continúan, y el significado de la vida se explica bailando con el tiempo, que es mujer y, de las que dejan cuando más disfrutas.

Amor, vida son las interrogantes que existen en esta línea de tiempo, que es memoria y nos mantiene vivos. Me despido con un amargo sabor alcohol en la boca y los dientes sin descanso que esperan más comida, mientras la barriga borracha espera más. Feliz 2016 es el deseo de este borracho escritor.

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