
Mucha investigación se ha realizado con respecto a la problemática de las drogas y las diversas consecuencias que han tenido las políticas prohibitivas impulsadas en mayor parte por Estados Unidos. Con más de 40 años de rotundo fracaso, los estudios apuntan a lo evidente: la ‘Guerra contra las Drogas’ no resulta mas que en una exacerbación de la problemática, la cual propicia nuevas y más complejas situaciones a ser resueltos por Estados frágiles tanto económica como institucionalmente. Prácticamente la totalidad de Latinoamérica se ha transformado en una máquina industrial del narco, volviendo a sus gobiernos títeres de dos titiriteros: los Estados Unidos y el crimen organizado. A continuación, revisaremos lo ya expuesto por académicos, organizaciones de la sociedad civil, y organizaciones intergubernamentales, y las conclusiones que estos tienen al respecto.

Comenzando con el problema de la política actual, la publicación por The Lancet titulada ‘Public health and international drug policy’ expresa preocupación respecto a la constante implementación de políticas públicas referentes a las drogas basadas en ideas que carecen de bases científicas o evidencia concreta. Afirma que la demonización de las drogas ha causado que su peligro no sea visto con relativo a otros peligros como el alcohol, el tabaco, e inclusive ciertos alimentos (Csete, y otros 2016). La Global Comission on Drug Policy, en su reporte anual para el 2014 titulado ‘Taking Control: Pathways to Drug Policies that Work’, establece como primer punto de trabajo el centrar las políticas alrededor de la salud y seguridad de los ciudadanos en vez de aplicar una prohibición punitiva (The Global Comission on Drug Policy 2014). La prevención, reducción de daño y tratamiento de la adicción son puntos centrales en sus recomendaciones, mismos que se comparten en la publicación anterior.
En Latinoamérica, el problema de las drogas adquiere tintes más específicos; cultivos como la hoja de coca y la amapola son parte de la economía y producción rural en países como Colombia, Bolivia y Perú. El Dr. Roberto Laserna, importante economista y escritor boliviano, afirma en su ensayo, ‘La Política Antidrogas en Bolivia,’ que el fracaso de las políticas represivas en contra del narco fue lo que propició la elección popular de un representante de las comunidades cocaleras campesinas, Evo Morales (Laserna 2009). En el caso de Colombia, resumido por el Dr. Francisco E. Thuomi, la eliminación del cultivo de marihuana en México y Jamaica fue lo que incentivó a Colombia a tomar su lugar. Después de ser reprimida esta primera, la hoja de coca cómodamente se asentó en sustitución; desde entonces el crimen organizado ha sido demasiado fuerte como para controlar, y se ha incrustado en todo sector de la vida nacional colombiana (Thoumi 2009). En cuanto a Perú, ha sido el primer y segundo productor de cocaína del mundo desde el inicio de su cultivo, afirma el Dr. Ricardo Soberón Garrido. Según su ensayo ‘Hacia una nueva perspectiva en la temática del tráfico ilícito de estupefacientes: el caso del Perú’, el país ha sido recibido de manera incondicional las normativas y recomendaciones tanto de tratados y organizaciones internacionales como de el mismo Estados Unidos. Sin embargo, en 10 años de esfuerzos erradicación y control del narcotráfico se ha logrado únicamente una reducción del 4.2% en el área cultivada de hoja de coca. Al mismo tiempo, el crimen organizado ha creado vínculos de poder político en ambos niveles local y nacional. (Garrido 2009)

El Ecuador es un caso de un país que, a pesar de no padecer de los problemas sistemáticos de los que sufren sus vecinos, se ve estancado en su desarrollo dada su debilidad institucional y los constantes eventos que amenazan su seguridad nacional. Adrián Bonilla Soria y Hernán Moreano Urigüen, en su ensayo ‘La lucha contra el narcotráfico en el Ecuador’, apuntan a que los problemas de Ecuador surgen por su contigüidad territorial con Colombia y Perú, y su fragilidad institucional interna. Su política nacional y exterior han sido caracterizadas siempre por sucesos fuera de sus fronteras, atendiendo problemáticas relacionadas con sus vecinos y el constante combate al narcotráfico. Además, ha dado cabal cumplimiento a las recomendaciones y permitido todo operativo de Estados Unidos, recibiendo más de 8 millones de dólares para el financiamiento de su Grupo Especial Móvil Antinarcóticos. A pesar de los esfuerzos, las problemáticas continúan. Ecuador considera que el problema nace fuera de sus fronteras, y se exacerba por la ‘securitización’, la óptica de la seguridad nacional, en lugar de ser visto a través de una óptica de salud pública. (Bonilla Soria y Moreano Urigüen 2009)
Venezuela, por su parte, participó en la Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas dedicada al tema de las drogas (UNGASS), recalcando su entonces presidente Rafael Caldera “la necesidad de redimensionar la reducción de la demanda … sin desestimar la represión de la oferta…” “…señala la necesidad de reforzar la cooperación internacional … pero sin dejar de mencionar la necesidad de preservar la propia soberanía” (Antillano 2009). El Dr. Andrés Antillano, psicólogo social y criminólogo venezolano, expone en su ensayo ‘Las drogas ilícitas en la Venezuela contemporánea’ que los países latinoamericanos tenían el desafío de crear un esquema de cooperación multilateral que, además de resolver los problemas que surgieron de las políticas de ‘mano dura’ utilizadas con anterioridad, no trabaje en contra de los intereses estadounidenses en la zona. Pese a los mejores deseos de los participantes, las políticas impulsadas por Estados Unidos en la UNGASS sólo acrecentaron el problema. La cercana relación que se tenía con Venezuela se convirtió en un fuerte antagonismo, mismo que desembocó en la instauración de la izquierda en el gobierno y la radicalización de su clase política. Esto no sólo cambió la manera en la que Venezuela llevaba a cabo su economía y sus relaciones internacionales, sino que también afectó la manera en la que se percibe el problema de las drogas en el país. De ser una sede de conocimiento en el área, la academia venezolana se ha olvidado del problema, al igual que la agenda política y la opinión pública. (Antillano 2009)

El partido más responsable de esta calamidad, parece ser, tampoco se escapa de las consecuencias de sus políticas. El Dr. Glenn Olives Thompson, en su publicación ‘Slowly Learning the Hard Way: U.S. America’s War on Drugs And Implications for Mexico,’ menciona las consecuencias de la política antidrogas norteamericana que se consolida con el ‘Comprehensive Drug Abuse and Control Act’ de 1970. Estados Unidos, desde entonces, ha invertido más de mil millones de dólares en sus esfuerzos contra el narcotráfico, mismos que han tenido consecuencias contraproducentes cuando mejores y catastróficas cuando peores (Thompson 2014). Para 1985, se encarcelaban alrededor de 41 000 al año por crímenes relacionados a la droga; en 2010 el número excedió los 500 000 anuales. Aproximadamente 31 millones de personas han sido arrestadas por crímenes relacionados desde 1970 (Thompson 2014). Adicional a esto, según un estudio por el British Medical Journal Open, en Estados Unidos el precio ajustado a la pureza e inflación de las drogas como la marihuana, la cocaína y la heroína han caído un 86, 80, y 81 por ciento respectivamente, mientras que su pureza aumentó en grados de 161, 11 y 60 por ciento. Cabe mencionar que esfuerzos y consecuencias similares fueron también vistas en Europa, en donde durante el mismo período de tiempo los precios de la cocaína y los opiáceos cayeron en un 74 y 51 por ciento. De manera general, también, las incautaciones de droga domésticas se elevaron en ambas regiones (Thompson 2014). Thompson agrega que entre más efectiva es la prohibición, más se elevan los costos de la droga, lo cual incrementa los márgenes de ganancia del crimen organizado. Esto resulta en la compra de armas, sobornos, lavado de dinero y financiamiento ilícito, e inclusive en el desarrollo de nuevas tecnologías para la distribución y el consumo de la droga (como el crack) (Thompson 2014).
Continuando con el artículo de Thompson, nos adentramos en la ‘causa de la causa’ de la guerra contra las drogas. Dibujando líneas paralelas con el período de prohibición en Estados Unidos, Thompson reafirma la opinión compartida y evidenciada de la comunidad científica: si regulas una droga en lugar de criminalizarla, su uso se mantiene e inclusive disminuye al paso del tiempo (Thompson 2014). Adicionalmente, la regulación es lo que complica la obtención del producto a los menores. Es más fácil para una persona menor de edad tener acceso a la marihuana, la cocaína, o cualquier otra droga que al alcohol o al tabaco, por el simple hecho de que al narcotraficante no le importa si eres o no mayor de edad, y no está particularmente preocupado con el control de calidad (Thompson 2014). También se mencionan los fracasos de campañas como la ‘Partnership for a Drug-Free America’ y otras organizaciones afines, que propagan información falsa a cerca de las drogas, y son financiadas principalmente por empresas destiladoras y gigantes farmacéuticos. Esto nos lleva a la “…trifecta con inmenso poder…” que perpetúa esta política: el dinero, la propaganda, y lo contraintuitivo (Thompson 2014). Se trata de un conjunto de sindicatos policiales, de guardias de prisiones, empresas farmacéuticas, de alcohol y cerveza, y los intereses atados a éstos los que vuelven la reforma algo prácticamente inalcanzable. Adicionado a esto, los esfuerzos propagandísticos de los últimos años han asentado una imagen monstruosa de las drogas en la población estadounidense, lo que resulta en que los políticos que están a favor de la liberalización sean catalogados como ‘suaves’ o ‘pro-droga’, una plataforma política insostenible. Por último, la idea de que menos leyes sobre las drogas no resulten en más consumidores es muy contraintuitiva, a pesar de haber ya numerosos estudios evidenciando lo contrario (Thompson 2014).
En resumen, la literatura acerca de este problema es clara: la guerra contra las drogas es una política fallida. No por la falta de cumplimiento e inacción de las organizaciones y los gobiernos que la efectúan e impulsan, sino que por la trágica lógica que la precede. Desafortunadamente, la intuición política de solucionar el asunto con la fuerza del Estado es lo que ha llevado a su debilitación y estancamiento, y ha permitido el surgimiento de un crimen organizado de tal magnitud que se ha vuelto incontrolable a nivel internacional. Estados Unidos comenzó el proceso de desastre en respuesta a tensiones internas, y aprovechó la cruzada moral para alinear a todo un continente bajo su política de seguridad. Hoy, la guerra continúa en el mundo, y los cambios, a pesar de haberlos, son pocos. El fin de esta política se ha visto ‘a la vuelta de la esquina’ por los últimos diez años, pero año con año la política norteamericana se mantiene, al igual que su panorama político. Han dado vida a una monstruosidad que ahora ni sus más sinceros esfuerzos podrán controlar.
Bibliografía
Antillano, Andrés. «Las drogas ilícitas en la Venezuela contemporánea.» En La guerra contra las drogas en el mundo andino: hacia un cambio de paradigma, de Juan Gabriel Tokatlian. Libros del Zorzal, 2009.
Bonilla Soria, Adrián, y Hernán Moreano Urigüen. «La lucha contra el narcotráfico en el Ecuador.» En La guerra contra las drogas en el mundo andino: hacia un cambio de paradigma, de Juan Gabriel Tokatlian. Libros del Zorzal, 2009.
Csete, Joanne, y otros. «Public health and international drug policy.» The Lancet, 2016: 1427–1480.
Drug Policy Alliance. Drug War Statistics. 2017. http://www.drugpolicy.org/issues/drug-war-statistics.
Garrido, Ricardo Soberón. «Hacia una nueva perspectiva en la temática del tráfico ilícito de estupefacientes: el caso del Perú.» En La guerra contra las drogas en el mundo andino: hacia un cambio de paradigma, de Juan Gabriel Tokatlian. Libros del Zorzal, 2009.
Laserna, Roberto. «La Política Antidrogas en Bolivia.» En La guerra contra las drogas en el mundo andino: hacia un cambio de paradigma, de Juan Gabriel Tokatlian. Libros del Zorzal, 2009.
The Global Comission on Drug Policy. Taking Control: Pathways to Drug Policies that Work. 2014.
Thompson, Glen Olives. «Slowly Learning the Hard Way: U.S. America’s War on Drugs And Implications for Mexico.» Norteamérica, 2014: 59–83.
Thoumi, Francisco E. «Las drogas ilegales, el fracaso de la política antinarcóticos y la necesidad de reformas institucionales en Colombia.» En La guerra contra las drogas en el mundo andino: hacia un cambio de paradigma, de Juan Gabriel Tokatlian. Libros del Zorzal, 2009.
Tokatlian, Juan Gabriel. La guerra contra las drogas en el mundo andino: hacia un cambio de paradigma. Libros del Zorzal, 2009.