“Época de malas peleas…” ¿cuándo? ¿cuáles?

Por Andrés Pascual

Las peleas malas no lo son por proposiciones, sino por resultados, es decir, cuando usted escuchó BERTHO vs MAYWEATHER jr, todavía no era un combate pésimo, ni siquiera malo, sino hasta que terminó el round en que se acabó.

Si Bertho le “hubiera roto el pasodoble” al Money ¿Cómo catalogaría el pleito? ¿Qué puntuación entre 1–10 le daría?

Quiere que le diga algo, en el boxeo cualquier cosa puede suceder, A VECES… entonces, a un pleito malo promocionalmente, habría que tomarlo muy en serio, no como una mala sugerencia, sino como la peor posible; por ejemplo, el haitiano le hubiera ganado a Floyd “con la ayuda de Dios”, pero EL ALTÍSIMO NO CASTIGÓ al Niño Bonito por tratar de retirarse de mentiras con jamón en vez de hueso.

El boxeo actual no es bueno ni malo, tal vez ni regular, ES UN RELAJO MONUMENTAL, el acumulado de todos los males en la historia de la disciplina, con el sazón modernísimo de la era cibernética, más el incremento de pícaros con blindaje de tanques Sherman de durante la 2da Guerra Mundial.

En 1952, el cronista de UPI, Jack Cuddy, consideró una masacre la victoria por nocao de Rocky Marciano sobre Lee Savold (foto) y la utilizó como parte de interés en lo que consideró “una época de malas peleas”.

En lo que nadie se pone de acuerdo es en identificar y clasificar las malas peleas por características especiales obligatorias: ¿Cuáles?

En la Cuba castrista, las malas peleas se producían mayormente cuando ponían a Teófilo Stevenson, con más de 200's, contra el habanero de Guanabacoa Luis Martínez, que tenía 10 combates.

Los casos como el de Stevenson y los demás miembros del “batallón de las ideas de la tiranía en el boxeo”, se agudizaban en eventos internacionales, porque, en la primera, la 2da pelea o en ambas de aquellos “eventos”, podían enfrentar a un marroquí, a un keniano, a un boliviano, a un sirio o a otro de cualquier nacionalidad, que ni tenían al boxeo como deporte de segunda o tercera opción: una vez Emilio Correa debutó por una carrilera contra un marroquí con 7 peleas, el hombre estaba allí porque lo entrenaba un “compañero internacionalista”, enviado a ampliar el caudal deportivo de aquel país.

La Cuba castrista es un caso especial, sin embargo, el profesionalismo enfrenta tal crisis, que validan la experiencia amateur, cuando provocan el debut de un peleador como profesional, en un bout por una faja mundial, o con muy pocos pleitos para que pueda asumir el peso de semejante compromiso, sin la experiencia que siempre exigió el circuito.

Uno conocido de “la vieja guardia”, el debut del campeón olimpico pesado de Melbourne, Pete Rademacher, directamente contra Floyd Patterson, aunque al aficionado no le dieron la mínima oportunidad y el campeón casi lo mata.

Lo que hace la diferencia hoy es que, quienes llegan directo a una pelea de campeonato, muchas veces la ganan o lucen hechos para semejante nivel, si alguien cree que en 1952, porque Marciano destruyó a Savold, incluso por la golpìza que le propinó a Louis, aquella época fue de “malas peleas”, que mire pa’llá, pa’ la que ganó por nocao Mosley contra Mayorga y transmitieron por PPV.

Peor aún, el pleito entre Andre Bertho y Víctor Ortiz, lo promocionaron como posible pelea del año ¿cómo así?, no hay dudas, cuando un mulo dice no “ni a palos sube…