El feminicidio y sus peligros

Murió por asfixia mecánica, por sofocación y estrangulamiento, y fue objeto de abuso sexual ”, director de Medicina legal.

Colombia despertó con una nueva tragedia; tan mediática por su cercanía a la población urbana y tan fría como la capital. Yuliana, una niña de 7 años abusada sexualmente y asesinada fue encontrada en un apartamento de un exclusivo sector de Bogotá. Las cifras no mienten, el abuso sexual en Colombia es un asunto que afecta principalmente a las mujeres y entre ellas a las adolescentes:

Si bien esta gráfica sólo tiene en cuenta la tasa de exámenes por presunción y no por victimización real, sí es una muestra clara de la tendencia.

Lamento, como la mayoría de colombianos, estas tristes cifras que no denotan de ninguna manera el dolor de las familias y principalmente de las víctimas, pero debo decir que no comparto penas preferenciales para homicidios por asuntos de género.

En épocas de reivindicación con minorías es también clave analizar de nuevo la anterior gráfica y encontrar los casos de exámenes realizados a hombres y sus edades. La proporción de 5 a 9 años (edad en la que entra Yuliana) es más significativa en hombres junto a los de 10 a 14 años, aunque nuevamente con una amplia mayoría de niñas. Es una lástima que la ley y la sociedad hoy en día castiguen con mayor severidad a personas que perpetraron atentados, violaciones y asesinatos a mujeres que a hombres, como si el derecho a la igualdad, bandera con la que se promovió la Ley de feminicidio, fuera un asunto meramente estadístico.

La Ley, sancionada en 2015, busca “tipificar el feminicidio como un delito autónomo, para garantizar la investigación y sanción de las violencias contra las mujeres por motivos de género y discriminación, así como prevenir y erradicar dichas violencias y adoptar estrategias de sensibilización de la sociedad colombiana, en orden a garantizar el acceso de las mujeres a una vida libre de violencias que favorezca su desarrollo integral y su bienestar”. Que pena es que los niños y adolescentes hombres víctimas no gocen de las mismas garantías en sus procesos por el hecho de ser hombres, da por sentado que la vulnerabilidad y los delitos focalizados son exclusivos de un género.

No me malinterpreten. Soy amigo de las altas penas y muy buen amigo de las perpetuas en los casos más delicados como el que le quitó la vida a Yuliana. Sin embargo, el objetivo de “prevenir y erradicar dichas violencias” de la ley, suena más bien a equilibrarlas en virtud del género. Si el objetivo fuera verdaderamente erradicar no le encuentro sentido a combatir un asunto con más severidad y garantías que otro.

Isabel Agatón es la abogada que dispuso la Secretaría Distrital de la Mujer para este caso y busca elevar el homicidio de Yuliana como un feminicidio para evitar que el caso quede en el riesgo de no llegar a nada. ¿Y los que no aplican a ser amparados por la ley de feminicidio?

El tema de asesinatos precedidos por violencia sexual es un tema delicado que indiscutiblemente afecta de manera sistemática a mujeres. Ahora, si la discusión es sobre cuándo se podría considerar una víctima por el hecho de ser mujer (es lo que condena el feminicidio) resulta ser más complejo. El argumento es principalmente el de una percepción de superioridad del género masculino, además de su posición culturalmente dominante, su fuerza, y su afán de dominación y poder; características propias del sexismo en beneficio del hombre, oprimen, denigran y maltratan a la mujer. Mi pregunta resulta ser, ¿acaso los hombres no son víctimas de ese sexismo que define roles sociales como los ya mencionados? Si lo son, ¿por qué no los ampara la ley de la misma forma que a las mujeres? Salgamos de la violencia sexual a un escenario más general y empecemos por resolver quiénes son los homicidas:

(Reitero que los gráficos muestran presunciones y sólo los casos que pasan por Medicina legal, y en este no fueron tenidos en cuenta en las variables 7.475 casos por falta de información).

Claramente los hombres. Ahora, ¿a quienes asesinan?:

A otros hombres en cerca del 91% de los casos. ¿Por afán de dominación y poder?:

Yo creo que sí, y le agregaría un componente económico. ¿Asesinan a mujeres u hombres en situación de vulnerabilidad?:

A ambos, pero principalmente a otros hombres. ¿Violencia focalizada por género? Evidentemente. ¿Normalizado? Sin duda. ¿Medidas para prevenir y erradicar? ¿Leyes para la protección de hombres asesinados por sexismo? ¿Leyes para la protección de hombres en situación de vulnerabilidad?

El hecho de que los asesinatos afecten de manera descomunal y mayoritaria a los hombres en Colombia es un problema de género, culturalmente asociado a la brusquedad, a la riña, al “algo debió hacer para que lo mataran” o al “si es machito pelee”. Si estas cifras no lo demuestran, la normalización de este delito en contra de hombres ha llegado a un estado lamentable que debe ser igualmente condenable a casos donde la mujer es la asesinada.

Sin embargo vayamos un poco más allá, ¿Qué pasa cuando la violencia no llega al homicidio? En términos de violencia de pareja:

Nuevamente la mujer es víctima matoritariamente, esta vez por su pareja con una razón porcentual tristemente arrolladora. ¿Qué muestras hay en términos de violencia interpersonal?:

En niños y adolescentes:

Me resulta claro que el homicidio discriminado por género, que para mí tiene la mismas constantes motivación y agresor, afecta a tanto a hombres como a mujeres pero principalmente al género masculino. Sin embargo en términos de violencia interpersonal que no llega al homicidio, los hombres son mayoritariamente víctimas, y en violencia de pareja son las mujeres. En violencia intrafamiliar enfocada a los niños y adolescentes como víctimas no hay mayor margen de diferencia por género.

Teniendo en cuenta esto, resulta como mínimo preocupante que se expidan leyes diferenciadas por género a la hora de juzgar homicidios cuando evidentemente el problema sexista afecta a ambos, incluso principalmente a hombres. Con este artículo no busco otra cosa que invitar a la reflexión. Me duele, como a todos, que existan casos en el que mujeres son violadas, violentadas y asesinadas, pero pienso que las motivaciones que hacen daño no son diferentes a los que asesinan a hombres, con el agravante de que resultan no tener la misma cantidad ni calidad de leyes ni garantías a su disposición.

Escribo esto pensando en los niños hombres que como Yuliana, han sido víctimas en los últimos meses de acoso sexual e incluso de asesinato, en su dolor, en la inequidad, en su silencio y en el nuestro. No podemos construir una sociedad con las mismas garantías para todos sus ciudadanos cuando nos condenamos por tener barreras penales que estigmatizan y revictimizan por nuestro género. No nos quitemos la humanidad con leyes que no sean para todos. Eso no nos ayuda a trabajar unidos, al contrario, nos separa.

El feminicidio no es peligroso por castigar con severidad asesinatos por asuntos de género, es peligroso porque castiga sólo cuando el género de la víctima lo permite. Pone a los hombres víctimas en una situación dispar en delitos que ya estaban tipificados con agravantes que ya se habían contemplado. Las cifras de homicidios y violencia interpersonal se han reducido considerablemente en los últimos 10 años aunque con la misma proporción discriminada por género. Queda mucho trabajo, sin duda, pero las leyes que buscan reconocer también pueden ser contraproducentes y si lo son, no las podemos dejar pasar.


Según el Código Penal:

  • Por el delito de homicidio, el culpable tiene prisión de 13 a 25 años, con agravante de 25 a 40 años, mientras que por el delito de feminicidio (únicamente a mujeres como víctimas) de 20 a 40 años, con agravante de 40 a 60.
  • Fue declarado exequible por la Corte Constitucional (sentencia C-297 de 2016) luego de una demanda por incondicionalidad presentada . El Centro de Investigación en Justicia y Estudios Críticos del Derecho (Cijusticia) y la Secretaría Distrital de la Mujer presentaron su concepto de constitucionalidad, mientras que la Universidad Politécnico Grancolombiano y la Universidad Externado de Colombia solicitan que se declare inconstitucional. La demanda se sustentaba con el argumento de la ambigüedad y el juzgamiento bajo indicios que tendría el acusado, violando el derecho al debido proceso.