El informe chavorruco

El diálogo con los jóvenes del “nuevo informe” es tan genuino como Zabludovsky usando Converse y grabando el programa de Chumel.

Porque tienen mucho que decir, y me interesa escucharlos, este 1 de septiembre la conversación será con los jóvenes:” dice el Presidente Peña Nieto en su cuenta de Twitter, y presenta un video donde asegura que “es su deseo sostener un encuentro con jóvenes de todo el país, representantes de diferentes sectores de nuestra sociedad, con quienes pueda tener una conversación… compartir lo que el gobierno ha venido haciendo estos cuatro años” pero ¿acaso los jóvenes querrán tener un encuentro con él?

De acuerdo con el periódico Reforma en una nota publicada el 11 de agosto del presente año, el 74% de la población desaprueba el trabajo del Presidente y 76% cree que en general, el país va por mal camino. En un país con un presidencialismo tan arraigado creo que pocos quisieran conversar con quien es señalado como “el causante de todos nuestros males”, sin embargo; aunque no soy tan joven a mí sí me gustaría conversar con él… no para que me cuente lo que se cuenta poco, sino para forzarlo a tener un diálogo verdadero, no con preguntas acordadas sino con temas acordados. A mí sí me gustaría dialogar con el Presidente Peña para cuestionarlo y escucharlo, para tratar de entenderlo y para que me entienda, y al entenderme; tratar de que entienda a gran parte de México.

El deseo del Presidente, de dialogar con la juventud parece más una respuesta a su baja aprobación, ya que el intercambio de preguntas y respuestas nunca ha sido lo suyo. Ignoro si su Gabinete o su staff particular, si sus asesores de imagen o su partido, le aconsejaron desde el inicio que se aislara, que su estrategia fuera la de sobrevolar los nubarrones para no salpicarse de realidad y que por más que el barco se moviera, se apegara al discurso de “logramos las reformas estructurales”. Así ha sido en cada crisis de su administración y esa lógica, no tendría porque cambiar repentinamente para un informe de gobierno.

La mini reforma del informe, es de pose y maquillaje; una práctica simulación que busca presentar chispas de apertura hacia el sector poblacional más significativo en nuestra pirámide demográfica. Sin embargo; el diálogo con los jóvenes no me parece genuino, ya que de serlo, no serían las Secretarías de Desarrollo Social, y de Educación Pública las que identificarían y seleccionarían a los invitados, sino las Universidades; no serían preguntas filtradas sino que habría micrófonos abiertos y a través de Periscope con preguntas del público.

©El pulso de la república. https://www.youtube.com/watch?v=DF9febPq0Xo&noredirect=1

Hoy parece que la reforma a la dinámica del informe, responde a un tema de aprobación y no a uno de cercanía y rendición de cuentas. Los cambios anunciados, retoman las peores prácticas de antaño y las disfrazan de frescura: el control y la manipulación con un baño de modernidad digital. En otras palabras, el cuarto informe de gobierno promete ser un “informe chavorruco”, algo así como Jacobo Zabludovsky en Converse grabando el programa de Chumel Torres, incluyendo el “los amo stupids” y tuiteando desde la cuenta de Javier Risco (@jrisco) o para los amantes del fútbol — como yo — sería similar a escuchar a Don Fernando Marcos o a Don Nacho Trellez exclamar el famoso “¿De que te vas a disfrazar?” de Christian Martinoli… así de ilógico, así de absurdo.

Resulta irónico que uno de los Presidentes más jóvenes que se han electo en el país, se haya apegado a las más viejas prácticas del sistema político, esas que tanto detesta la juventud actual, esa misma juventud que hace 4 años formó el #YoSoy132 y a la cual hoy quiere hacer parte del “Día del Presidente 2.0”. Si quisiera cambiar y parecer cercano, el Presidente aparecería de manera natural y “desprotegida” frente a una comunidad de jóvenes curiosos e interesados en su futuro.

Los políticos en México le tienen pavor a la duda, a la confusión — Peña Nieto y su staff no son la excepción, sin embargo; la confusión debiera ser bienvenida y hasta cierto punto celebrada, ya que las dudas pueden ayudarnos a ver mejor las cosas, con una mirada fresca y con curiosidad abierta. Presidente Peña: aproveche la oportunidad que sus cifras de aprobación le dan y permítase estar confundido ¡más abajo no puede estar!; deseche el #InformeChavorruco y tenga un diálogo abierto y verdadero con la juventud que gobierna.

Presidente Peña: deme una cita, le invito un café, ¡vámonos a comer!… y vamos teniendo un diálogo verdadero como el que muchos jóvenes y otros no tanto, queremos. Permítame cuestionarlo, verlo a los ojos mientras responde y sobre todo, démonos el gusto de confundirnos mutuamente; tal vez como dice Ronald Heifetz, Catedrático de la Universidad de Harvard, “la confusión es el inicio del progreso”, y ¿sabe qué? en estas fechas, muchos mexicanos todavía no cuentan con progreso… y cuenta mucho.

Andrés Navarro

@andrespreneur. Emprendedor y consultor sobre innovación y políticas públicas. Maestro en Administración Pública (Universidad de Harvard).

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