Los Diputatoos y la libertad.

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La iniciativa presentada el día de ayer por los diputados panistas Elías Octavio Íñiguez y Claudia Sánchez, respecto a aplicar sanciones económicas a las empresas que “introduzcan, adhieran o adjunten tatuajes a los productos de consumo humano” (como papitas o empaques de galletas), como a aquellos que se encarguen de distribuirlos o venderlos”; resume todo aquello que está mal con el proceso legislativo y los legisladores.

Quiero pensar que los diputados no pecaron de mala intención sino de ignorancia y de cierta ingenuidad al asegurar que los niños eran presa fácil y que se les incitaba a colocarse signos o imágenes en las diferentes partes del cuerpo, distorsionando su conducta respecto al cuidado, respeto y aprecio por su aspecto físico… ¿Es verdad Elías que esto es lo que piensas? ¿Es cierto Claudia que apoyaste semejante barbaridad? ¿Qué tan débiles son sus valores que la tinta los deteriora?

Para empezar señores diputados, ¿quiénes son Ustedes para decidir si nuestros hijos pueden o no, ponerse tatuajes de juguete? ¿cuál es su fuente para asegurar que el colocarse tatuajes permanentes, tiene repercusiones conductuales y tiene consecuencias sociales, familiares, educativas, culturales y psicológicas?

Sus aseveraciones son discriminatorias y están llenas de prejuicios y como representantes populares, no pueden darse ese lujo. No tengo tatuaje alguno y ni pienso hacerlo, sin embargo; muchos de mis amigos sí y uno más, es un talentoso artista del tatoo. Todos, son personas de bien que decidieron decorar su cuerpo con diseños que representan conceptos o momentos importantes en sus vidas, ¿quiénes somos los demás para negarles el derecho? Ninguno de ellos tiene conductas reprochables y, si ustedes creen que “los tatuajes limitan las posibilidades futuras en el ámbito laboral”; entonces legislen para que tener tatuajes no sea motivo de discriminación laboral.

Comprendo que los tatuajes tengan consecuencias directas en la Salud, como lo asegura Marie Leger, profesora asistente del departamento de dermatología del Centro Médico de la NYU: “Hasta el 6 por ciento de los participantes del estudio experimentaron alguna forma de sarpullido, infección, picazón grave o hinchazón relacionados con el tatuaje que a veces duraron más de 4 meses” por ello, su labor como legisladores debería estar enfocada en regular las condiciones de los centros de tatuaje reales, en revisar las mejores prácticas y en dictar aquellas que representan el menor riesgo sanitario para la población.

Uno de los principios del Partido Acción Nacional, su partido, es el respeto a la dignidad de la persona y aunque se haya retirado la iniciativa el mismo día que vio la luz, el simple hecho de proponerla y argumentarla, atenta contra la libertad del individuo; elemento fundamental en la estructura humanista que dicen defender.

Recuerden que ni todos los tatuados son delincuentes, ni todos los de corbata y traje son personas decentes (solo recuerden a algunos de sus compañeros de profesión). ¡Dejen de generalizar! y si quieren legislar para proteger a los niños, ¿por qué no regulan la publicidad dirigida a los adultos para que no se transmita en horarios infantiles? o ¿por qué no incrementan las penas referentes a la pornografía infantil y la pederastia? Ahora, si quieren legislar sobre tatuajes, ¿por qué no proponen, que al corrupto se le tatúe dicha palabra en la frente y que los funcionarios públicos y políticos tatúen el nombre de México en su corazón y en cada una de sus acciones?

¡Sean serios por favor!, y legislen a favor de México. Créanme que tenemos mayores retos y problemas más graves que unos simples tatuajes.

*Dedicada a Cometa, Kanu, Emilio Flores, Jaime Godoy, Ka, Álvaro y a todos aquellos que se han tatuado por el simple hecho de querer hacerlo.