¿Golpe de suerte o un beso de la muerte?

Sinceramente, sé que los temas pueden acudir por lo que te pasa, pero evaluar y asumir lo que te ha pasado, no siempre es el camino que escogemos. Seré breve, no lo escribo porque quiero sentir la compasión hipócrita de los demás o que la opinión sea de lástima o víctima como lo han dicho últimamente, es porque es una momento libre que como correr, libera la literatura entre los dedos. Es una oportunidad que se me presentó.

Hace un par de días, estaba de fiesta, y lo de siempre, juegos, borracheras, culitos, compañeros, sinapsis con el alcohol, conteo regresivo de mi vida. Salí del lugar, encendí el motor del varón azul, conecté de nuevo mi celular con la radio del carro y puse la canción de New Way To Live de Alterbridge, subí el volumen a 44 dB, sólo para que mis oídos sintieran el placer que mi cuerpo ansiaba conocer, bajé la ventana porque mi cabeza daba vueltas. La sangre estaba hirviendo de nuevo, mi cabeza razonaba que no podía tener cordura y estabilidad en mis movimientos, las llantas del carro empezaban a correr cada vez más rápido, el suelo mojado, el destino me estaba sonriendo… entonces vi algo que me dejó con la intriga facial que si era cierto o no, jamás creí en apariciones o cosas de otro sentir, pero esa señora parada justamente en ese poste, me hizo quitar la atención por dos segundos, sus ojos eran blancos y salidos, la piel arrugada con cicatrices, su sombrilla cubría su pelo, pero era negro… No sé quien era, pero se veía muy lastimada. Dando la vuelta a la curva, vi el remolque saliendo, los latidos de mi corazón se aceleraron, mis pensamientos iban y venían, no tenía tiempo. Frené con todo el pesar que en mi vida he e intenté esquivar dicho cabezal naranja, era de esperarse; el asfalto estaba húmedo y mis llantas deslizaron como patines sobre hielo, cubrí con mis dos brazos la cara y esperé… Abrí los ojos, mi cuerpo intacto, mi carro debajo del transporte pesado, la respiración era agitada, y el filo de una de las puertas quedo justamente frente a mi ojo derecho, me amenazó que unos 5 centímetros más y era historia…los carros frenaron, la lluvia golpeaba el accidente como si alguien estuviera aplaudiendo, el viejo del camión bajó desconcertado. Los coches con su uniforme negro y sus macanas llegaron inmediatamente, bajé enojado y a la vez muy asustado, vi mi el varón azul debajo de aquel transporte que solo cumplía con su rutina, en mi verguera, alcancé a insultarlos, los coches pedían papeles, divagué un rato y mi mirada de culpabilidad bajó hacia el remolque y observé detenidamente que unos zapatos de mujer, con tacón bajo y la punta desgastada caminaba hacia la misma dirección en yo caminaba, nos íbamos a encontrar al terminar el remolque, llegamos al punto de encuentro pero no había nadie, ni nada, ni el viento con lluvia, todo se suspendió… escuchaba a uno de mis mejores amigos decir que llamara a alguien, sentí unos brazos alrededor mío como queriendo consolidar el cambio, sentí calor y me suspendí notoriamente hasta el nuevo amanecer.

Desperté al día siguiente, esta vez con mucha culpa, puse la vida como un juego y no sólo la mía, la de los demás, pero sí maté algo, no tenía idea de que tan poco me sentía hacia las demás personas, pero algo renació, creo que la muerte me dio un beso en la frente y supo susurrarme “hoy no te toca, imbécil, hoy no”, supe que esa misma noche me dieron una oportunidad, recordar del por qué estaba luchando y contra qué… Muchas llamadas y mensajes al día siguiente preguntando y consolando, de verdad se los agradezco a quienes de verdad me sienten. Otras llamadas sólo para insultarme, también gracias, son palabras que me alientan a luchar. Tuve de frente la oscuridad, pero ese beso de ese ente hizo que yo mismo me valiera por sí mismo. No hay cavidad en alguna razón humana para no cuestionarse y saber que es lo que de verdad vales para los demás. El domingo salí decidido a recuperar mi confianza y puse de nuevo mis pies sobre el asfalto y corrí, pero esta vez, mientras lo hacía me salieron alas y mi cara extrañaba ese sentido de pureza en mí, unas lágrimas recorrieron el dormido rostro y supere que estaba vivo. Agradezco infinitamente que nadie salió lastimado bajo mi culpa, y que yo aún estoy respirando. Tengo la noción que las oportunidades son como las olas, vienen y van, pero si sabemos lo que merecemos, entonces tenemos que salir decididos a darnos golpes y seguir aguantando, después de ese suceso, abrí de nuevos los ojos y super el por qué estoy aquí, supe quiénes me quieren cerca y quiénes solo fingen una relación para sentirse no cupables por sus hecho del pasado. Abrí los ojos y sé quienes quiero cerca y quienes no. Supe que esta vez tengo una oportunidad, que es mí oportunidad, de nuevo, para callar bocas de que he escuchado que soy bueno para cagarla, bueno para sólo chingar, bueno para tirar mierda y bueno para ser mierda, agradezco tantas palabras a mí, son motivos para luchar, aprendí que las personas siempre te echarán la culpa de un error y no recordarán que hiciste por ellas, aprendí a ser valiente y de nuevo tengo motivos para salir y combatir. Gracias a quienes en estos últimos meses se han quedado cerca y muestran su verdadero apoyo, gracias por ser de nuevo una motivo para compartir, gracias por hacerme sentir y ver, gracias por los consejos, gracias por las sinceras preocupaciones, gracias por los actos de ayuda y quienes están cerca mío falsamente, les digo; ustedes también tienen una oportunidad, no hay que llegar a un extremo para saberlo. Es una nueva oportunidad y a la vez un golpe de suerte que la misma muerte da.

Gracias a cada de uno por la ayuda.

Mes estoy moviendo. Decir adiós es crecer.