Quebrado

Estaba sentada en una silla blanca, forjada de hierro sólido, una mano sostenía su test suave del rostro y una lágrima que venía desde lo más escondido de su resignación nadaba hasta caer al suelo. El café se enfriaba, la lluvia no cesaba de sus ojos, el cielo nublado amenazaba con una tormenta, pero para ella, eso era lo menos importante porque por dentro empezaba un ciclón. Cada trago de café se postraba en un experiencia amarga, como esa noche que su compañía prefirió irse con la competencia. A medida que los sorbos de café se contaban, sus diluvios en los ojos se centraban en una sola puerta quebrada, buscaba culpables de la desgracia y encontraba más puertas quebradas que se sumaban a su pena. Ella estaba fragmentada, pero sus culpas y buscar el insolente perdón propio, la quebraba.

Me alimento de las personas que sufren el “post” de cada situación, es un área muy liviana que todos pasan como una puerta sin detalles en los contextos, sólo la pasas y ya… No hay nada, ni nadie. Me sirve como una excusa para los que están del lado cuerdo sean invitados a la delgada membrana que es la ventana que solo se encuentra en el más triste arte. Es dónde lo supraestético es mal informado y sufre daños colaterales y todos son iguales de nuevo, un antesala al suicidio del pensamiento. No es la muerte, pero se empieza como un síntoma, las personas que regularmente se encuentran en la situación preocupante de sus vidas, son las que se consideran: La carne perfecta. Es cuestión de moral, sin culpables, definen el comportamiento humano entre el “bien” y el “mal”, son pre formas sociales que son consideradas culturalmente parte de la coyuntura de la sociedad vigente. Guían a la obra social, es curioso que la mayoría de las personas actúan como si todo está en orden, pero suena la campana de la conducta, violentando el punto de pasar la línea que nos separa de los quebrados y civiles. El comportamiento humano puede ser desde manipulado, hasta concebido desde muchos puntos de partida… pero pasar esa ventana, donde los matemáticos se equivocan, no hay fórmulas químicas e intervenciones divinas que puedan postergar el quebranto a su moral… La chica que lloraba en esa silla, estaba quebrada, sólo era de empujar sus deseos confundidos a una demencia simultanea. Divagaba entre la locura y su actuación profesional de seguir en su vida “normal”.

Muchos son definidos por sus actos “buenos” pero ¿Hasta qué punto? ¿Podrías decir lo mismo el día que ese muchacho que le mataron a su mamá frente a sus ojos, se pase la línea y sea visto como quebrantado? Es puro alimento, el agente de llegar y tratar de atenuar ciertas formas humanas para que los demás lo adopten, es arte. Para resurgir y regocijar en tus desgracias, primero tienes que trazar la línea de lo que te define y de lo que puedes quebrar.

Ese día supe que esa chica resurgiría en algo colosal, las brechas de su cordura estaban abiertas, quebradas, pero que sacaban un brote, no humano, no divino, era actuación por parte de su psiquis, era la combinación de lo que no se entiende por escritos o expresiones literarias. Lo llamé; arte. Las lágrimas congeniaban demasiado bien con sus plegarias, sus gemidos de desesperación porque las líneas se volvieran alinear, su mente estaba dividida pero sin proyección, ella no entendía, pero estaba en esa pequeña ventana que lleva de lo cotidiano a otra realidad. Así como ella; no morimos, pero somos expuestos al desnudo la normalidad, la tristeza, la decepción son aportes a la mínima crueldad humana, sufrimos pensando que no hay alivio, hacer chocar mundos con otros y que la suma se hace muchos de “nosotros” el alimento perfecto a la vísceras de la inconformidad, pero me sigo alimentando de ellos, son la situación perfecta en que mi libertad desquiciada, confunde la anarquía con la libertad, me acerco, como un lobo acechando a su presa y en lugar usar dientes, uso balas verbales que dicen la verdad. Es el origen de que todos los caminos salen y al que se dirigen, que solo nos tiende un hilo que sujeta desde el balcón de mi realidad al otro lado dimensional. Territorio que nadie entiende, pero que debes quebrarte para estar presente, de lo moral hasta tu acto íntimo de seducción por consagrar. Muchos como yo, disfrutamos de una quebradura aural, nos reprochamos mutuamente, hacemos que las consciencias se ensucien pero que de todos modos les queda una cosa; separar del esqueleto a un sistema no presencial, lo tomamos como arte, expresiones desde el más refundido sentimiento, es arte, pero para hacer arte, tienes que quebrarte.

José Andrés Morales, Mayo 2017.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.