
EL DEPORTE COMO DECISIÓN PÚBLICA. “¿Decisión de quién?”
¿Porqué decir que el Deporte (como sector), es una decisión? ¿Realmente lo es?…
Para entenderlo es preciso primeramente aclarar que prácticamente todo lo que se hace en materia de desarrollo para un país, incluyendo el deporte, la recreación, la actividad física, el entretenimiento, la cultura y demás, es el resultado de las decisiones gubernamentales respecto a cómo desarrollar estos temas para lograr los objetivos de gobierno a través de ellos, sea cuales sean esos objetivos. Dicho en palabras más sencillas, la forma en cómo se desarrolla, se organiza y se ejecuta el deporte y otros temas en el país, es el resultado de las decisiones que algunas personas y actores políticos (que en adelante llamaremos Tomadores de decisiones) toman al respecto de esos mismos temas. El desarrollo y organización vial y de los sistemas de transporte, el desarrollo y organización de la salud, de la educación, de la infraestructura, del empleo, de los impuestos, del deporte, y de prácticamente todos los temas y sectores del país, no son más que las decisiones que algunos toman al respecto de ellos; con esto en mente, es muy importante tener claridad de que así como en los sectores mencionados, en el deporte nada ocurre al azar y todo es producto de las decisiones de los tomadores de decisiones, así que SI, diremos que el Deporte si es una decisión.
Entonces luego cabe preguntarse: ¿Quiénes toman esas decisiones y porqué? ¿En qué se basan los gobiernos y actores políticos para tomar las decisiones que toman? ¿Cómo afectan al sector del deporte esas decisiones? y más importante aún, ¿Cómo afecta a los ciudadanos las decisiones en materia de deporte? Para responder estas interrogantes es necesario entender “El Problema de las Decisiones”, la dinámica y la forma en cómo esas decisiones se toman, así como las motivaciones de aquellos que toman dichas decisiones. Me referiré rápidamente al primer párrafo del primer capítulo del libro Decisiones Públicas de Joan Subirats.
“No parece necesario argumentar excesivamente sobre lo difícil que es, en democracia, «hacer reformas» o «cambiar las cosas». O lo que es lo mismo, tomar decisiones capaces de alterar significativamente la manera en la que se afrontan los problemas colectivos. Decidir suele ser difícil incluso en la esfera privada, y, por lo que parece y como veremos, lo es mucho más en los sistemas político-administrativos. Lo que se dice habitualmente para explicar esa dificultad tiene que ver con razones como éstas: no todos están de acuerdo con los objetivos de la reforma o del cambio; hay demasiadas instituciones implicadas; las lógicas políticas y las administrativas no se entienden bien y lo complican todo; los mecanismos de programación y coordinación no funcionan bien cuando interviene más de una institución o administración; los procedimientos para tomar decisiones son tan enrevesados y tan lentos que acaban impidiendo que se decida y que se pueda actuar a tiempo. Y la lista podría sin duda continuar.”1
Habiendo visto la complejidad que conlleva tomar decisiones públicas y de políticas públicas, intentaremos responder la gran pregunta:
¿EL DEPORTE ES UNA DECISIÓN DE QUIÉN?
Bien podríamos decir que de los gobernantes de turno, o del común acuerdo entre gobernantes y otros actores políticos (es decir, entre presidentes o ministros y congresistas, entre alcaldes y concejales, entre gobernadores y diputados, entre todos estos y los empresarios o sindicatos, etc) o bien podríamos decir que en muchas ocasiones en el juego de tomar esas decisiones también está presente la comunidad y la sociedad civil organizada, no siempre, pero si en muchas ocasiones, pues bien, la respuesta parece ser “todas las anteriores”.
¿QUIÉN ESTÁ TOMANDO LAS DECISIONES?
Nuestra propia historia, local, regional o incluso personal, nos demuestra que las decisiones a veces se toman sin nosotros y otras veces nos permiten participar, aunque en la práctica en muchas ocasiones nuestra opinión al final no sea tenida en cuenta para nada. En el caso Colombiano en particular, las decisiones de política pública en Deporte específicamente han sido tomadas en los últimos años de manera arbitraria y unilateral por los gobiernos de turno, más específicamente por los directores de la máxima entidad del deporte en el país COLDEPORTES, todo un infortunio si consideramos que las decisiones importantes en materia de política pública no han sido sometidas a consulta ciudadana, en su defecto los medios de acceso a las instancias decisorias han sido pobres, sesgados, parcializados, y solo se ha invitado a quienes a criterio del gobierno central son convenientes para lograr su fin. Con propiedad podemos aseverar que cuando han existido algunos “esbozos” de ejercicios participativos en pro de diseñar las políticas públicas, estos han terminado siendo ejercicios con personal poco calificado, en buena parte funcionarios públicos cuya permanencia o supervivencia está supeditada a su alineación con las ideas de la dirección de turno, sucediendo que, cuando este no es el caso, las diferencias conceptuales y operacionales sobre el diseño de la política pública terminan siendo zanjadas por la alta gerencia y altos directivos en arreglos unilaterales a las normas y proyectos presentados.
¿QUÉ MOTIVA LAS DECISIONES EN EL SECTOR?
Este aparte, muy lejos de pretender hacer un escrutinio de la gestión particular de algún servidor público, si pretende ejemplificar cómo las motivaciones particulares pueden condicionar todo el andamiaje gubernamental. Nuevamente refiriéndonos al contexto Colombiano y haciendo un análisis crítico y juicioso de las decisiones de política tomadas en cabeza del máximo ente del deporte en el último período, encontramos que NO existe coherencia alguna entre los programas y proyectos desarrollados con los Planes de Desarrollo Sectorial aprobados, tampoco con los Planes de Desarrollo Nacional, se ha evidenciado un notable desprecio y desinterés por la política pública vigente (Plan Decenal del Deporte 2009–2019), que es por demás, como ningún otro intento existente, el resultado de un ejercicio serio de consulta y amplia participación ciudadana en todo el país, pero que para decepción nuestra no ha sido considerado ni desarrollado prácticamente en nada, todo lo allí sugerido, así como los miles de millones de pesos invertidos en el, para muchos se han perdido; por el contrario, vemos programas y actividades en extremo focalizadas en una sola región del país, tal como lo han evidenciado algunos medios e investigaciones, y tal como se puede apreciar en los informes de ejecución presupuestal y los planes de acción de la entidad, el mayor peso financiero de los gastos de funcionamiento de COLDEPORTES estuvieron destinados a programas que solo se desarrollaron en los departamentos de Valle del Cauca mayoritariamente y Cauca, así mismo se asignaron la mitad de los contratos de la entidad al Instituto Departamental de Deporte y Recreación del Valle del Cauca — INDERVALLE, lo que representa la mayor partida presupuestal de la historia a un solo departamento que no se encuentre desarrollando un gran evento deportivo, resultando todo esto de manera “coincidencial” que la directora de la entidad estuviese en carrera por la gobernación del departamento. En conclusión, las motivaciones politiqueras siguen prevaleciendo en las decisiones públicas, más no así el bienestar común de la ciudadanía.
¿CÓMO SE ESTÁN TOMANDO LAS DECISIONES? El reto de entender y aprender la Gobernanza en el Deporte.
“El concepto “gobernanza” se refiere a la creación de estructuras, a iniciativa del estado, que impliquen a actores de mercado y de la sociedad civil en el acto del gobierno”….
En un contexto academicista, lo primero que debemos entender por Gobernanza, es que esta es más una “nueva” actitud o posición del Gobierno en relación a cómo maneja y gestiona sus relaciones con los demás actores (nueva en el sentido de que es un término que apenas empieza a acuñarse y a entenderse,… “tan nueva que ni siquiera aparece en el diccionario de mi ordenador… risas”…); en ese sentido, la apropiación que se hace del concepto de “crear estructuras” significa e implica básicamente la creación de alianzas o sociedades, o nuevas formas de relacionarse con los demás, incluyendo partidos de oposición y políticos de otras latitudes; (si pensamos en la antigua forma de relacionarse el gobierno con otros actores, podemos encontrar que los gobiernos mantenían << salvo algunas excepciones que lo siguen haciendo >> , una forma de relación piramidal, lejana del público, en extremo vertical) esto último es precisamente lo que ha cambiado en el nuevo concepto de gobernanza, que enfáticamente conlleva a gobernar en un plano más horizontal a través de alianzas y relaciones más abiertas e inclusivas con terceros y con el público en general. De ese concepto de “formación de estructuras” podemos desprender las subsecuentes acepciones de actores de mercado y sociedad civil. Se refiere a actores de mercado como todos aquellos actores que determinan y dinamizan las economías y los mercados globales o locales; es decir, productores, industriales, comerciantes, profesionales o profesionistas como llamarían en algunos países, empresarios, tu, yo, etc, como podrás notar aquí no es un solo actor sino muchos; por otro lado, la sociedad civil se refiere a todos los ciudadanos en general, es decir todos aquellos a quienes se les da la categoría de civil, ciudadanos comunes y corrientes, sea que estén organizados o no, sea que se incluyan en otras categorías o no, es decir, un actor de la sociedad civil puede ser también un empresario y por lo tanto actor de mercado al mismo tiempo, por supuesto existe esa parte de la sociedad civil organizada, que para tener en cuenta no necesariamente se refiere a instituciones como ONGs o parecidas, sino, simplemente a los ciudadanos organizados a través de cualquier mecanismo que consideren válido para sus intereses y siempre que estén dentro de la ley, es decir, que la delincuencia organizada por ejemplo no podría ser tomada como parte de la sociedad civil.
En gran conclusión, la Gobernanza es esa nueva forma de gobernar basada en las relaciones que el gobierno puede establecer con los demás actores, incluyendo a ciudadanos, sociedad civil, gobiernos locales, regionales o nacionales de su propio entorno y gobiernos extranjeros, otros políticos ya sean de su partido o partidos aliados e incluso de la oposición, lo que le otorga mayor relevancia y pertinencia al ejercicio de gobernar, legitima mucho más el qué hacer del gobernante y facilita la tarea al contar con recursos que otros actores ponen a su servicio en el marco de las alianzas o relaciones cualesquiera que estas sean. Es esa nueva forma de gerenciar las relaciones y los intereses del gobierno lo que llamamos Gobernanza. Así entonces, se entiende como aspecto clave, que la única forma de convertirse en actores relevantes en el juego de la gobernanza en el deporte, es entender cómo esta funciona y cómo podemos organizarnos para lograr la incidencia requerida para tomar parte fundamental como actores en la toma de decisiones de política pública.
Para entender más sobre el tema de cómo se toman las decisiones, te invito a descargar y revisar posteriormente este interesante caso de la Montaña de Aragón en el que se presenta y analiza la complejidad de los llamados Problemas Malditos y su tratamiento, otro caso interesante es el de Pirelli-Mar que nos muestra como en muchos casos las iniciativas ciudadanas triunfan o fracasan y porqué.
¿CUÁL PODRÍA SER LA SOLUCIÓN?
Llegados a este punto, lo que es verdaderamente importante de entender es que, aunque las decisiones relacionadas con el deporte y cómo nos benefician como ciudadanos sean extremadamente complejas, podemos y debemos ser parte de la decisión, porque el deporte también es decisión nuestra. No obstante, incidir en la toma de decisiones seguirá siendo una cuestión compleja, pero no tanto por su complejidad misma como por la falta de experticia en la formulación, diseño e implementación de estas decisiones.
Como ya es obvio para muchos de nosotros, existe una gran brecha entre las Políticas Públicas implementadas y las posiciones, o incluso, las verdaderas necesidades de la ciudadanía en general! En relación a esta brecha existente en casi todos los países de América Latina y el Caribe (ALC), e intentando explicar la génesis de la misma, me permitiré citar a Carlos Matus en (Planificación y Gobierno, cuadernos de economía) , texto en el cual se puede encontrar la explicación de que el problema mencionado radica en la falta o pobre formación de los TECNOPOLÍTICOS (esa genial mezcla entre tecnócratas y políticos que tanta falta hace). Tal como lo expone Matus,
“Desgraciadamente, el nivel tecnopolítico es un estrato muy poco desarrollado en América Latina. Nuestra realidad y nuestras universidades producen economistas ciegos a la política, políticos sordos a la economía y politólogos que no comprenden ni se inquietan por la incomunicación entre ambos. Por esta razón, en el proceso político de nuestros países entran directamente en contacto, pero no en comunicación, dos actores que hablan idiomas distintos y manejan teorías incompatibles: el político convencional y el técnico convencional….. por su parte, el economista no entiende el problema político, bajo el supuesto no siempre verificable de que domina realmente el problema de su especialidad. Naturalmente, ese diálogo no es creativo y no conduce al fondo de los problemas, al mismo tiempo que incita a políticas superficiales; y lo mismo ocurre en el sentido inverso. Entre ambos interlocutores es imposible una apreciación profunda de la situación; sólo es posible una mera agregación de conocimientos y experiencias, sin cambio de calidad en la naturaleza de la explicación. Nuestra principal tarea hoy es crear esa capacidad tecnopolítica a fin de elevar la eficacia del gobierno en situaciones complejas de poder compartido…… El tecnopolítico, en cambio, no da por supuestos los objetivos, debe crearlos y ayudar a decidirlos, ni adopta como un dato la restricción de recursos, porque está en su capacidad proponer medios para crear nuevos medios. Así, su ámbito de trabajo lo mueve a hacer dialogar la política y la técnica para discutir tanto la direccionalidad (objetivos) como las directivas (operaciones y medios). Su ámbito de acción es toda la sociedad. Este enlace entre el político y el técnico es necesario para que los conocimientos de ambos actores interactúen en la explicación situacional. El tecnopolítico no requiere de las dotes carismáticas del dirigente, porque su actividad puede estar en la sombra, concentrada en la observación aguda del proceso político, económico, social y técnico. En cambio, debe poseer otras capacidades especiales que el líder no necesita cultivar imperiosamente. El tecnopolítico debe ser un verdadero cientista social volcado hacia la acción, sin complejos para explorar directamente el futuro, capaz de comprender que la acción no espera el desarrollo de las teorías, atento para evitar las desviaciones del sociólogo que se deleita exclusivamente en el pasado, alerta para comprender que los economistas, con raras excepciones, tienden a razonar unidimensionalmente a partir de una función de producción económica donde existe un solo recurso y un solo criterio de eficacia: el económico…… Esta nueva capa político-técnica es requerida dramáticamente en las estructuras gubernamentales, en los partidos políticos y en las fuerzas sociales en general.” — (Tomado de Carlos Matus, Adiós, señor Presidente, Editorial Pomaire, Caracas, 1987. — ISBN 10: 9802900087 ISBN 13: 9789802900084)
En conclusión, un poco más personal pero basado en la tesis de Matus, la brecha planteada en la pregunta no se cerrará nunca mientras las políticas públicas sigan siendo formuladas de manera parcial por tecnócratas en un lado o por políticos en el otro; muy de acuerdo al llamado de Matus, SE HACE IMPERIOSO CULTIVAR Y DESARROLLAR COMPETENCIAS Y CAPACIDADES TECNOPOLÍTICAS PARA JUNTAR LO MEJOR DE AMBOS MUNDOS.
Ya en un diálogo más estrecho con el autor, planteo las siguientes preguntas En relación al nivel “tecnopolítico” y los “centros de formación” necesarios para la implementación y/o mejoramiento de este estrato.
- ¿Cuál es el tipo de formación específica que requiere recibir un profesional que desee posicionarse en este nivel? (especialmente en el sector deporte)
- ¿Cuáles serían las funciones y competencias específicas de un profesional en este estrato? (especialmente en el sector deporte)
- ¿Podrían los tecnopolíticos ser la solución a los problemas del sector?
Deporte y decisiones públicas, ¿decisiones de quién? ¿Estamos suficientemente preparados para tomar parte en estas decisiones?
