Fascismo de Género

“Cuando yo uso una palabra — insistió Humpty Dumpty con un tono de voz más bien desdeñoso — quiere decir lo que yo quiero que diga…, ni más ni menos.
— La cuestión — insistió Alicia — es si se puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.
— La cuestión — zanjó Humpty Dumpty — es saber quién es el que manda…, eso es todo.”
Lewis Carrol, en “Alicia a través del espejo”
Manifestación en Colombia en contra de la Ideología de género

Cuando alguien, como Humpty Dumpty, quiere cambiar el significado de una palabra, intento ver cuál es el beneficio que puede llegar a obtener. El viejo truco del “Cui Bono” , “¿Quién se beneficia?” es revelador, y muy interesante.

Tomemos el caso del término “Matrimonio”. El significado es clarísmo: prístino, diría. “Matris”, en la raíz, implica que tiene que ver con la maternidad. Y por si fuera poco claro, el sufijo “monium” indica “Oficio o calidad de algo”, en este caso de Madre. Otra posible etimología sería “Protección de la madre”. La institución matrimonial, es entonces aquella institución que protege a la madre, en tanto que madre. Naturalmente que también protege a las mujeres que no pueden dar a luz. La adopción es otro modo de la maternidad, tan legítimo y tan gratificante como dar a luz a los propios hijos. ¿Y de qué protege a la madre? De la prepotencia y del posible abandono masculino. Me atrevo a decir que el matrimonio es la primera institución “feminista”. Es una institución en la que la mujer es el eje y el centro, y el hombre es obligado a cumplir el rol de proveedor.

El feminismo moderno acomoda este concepto, y propone una visión diametralmente opuesta. Haciendo un análisis dialéctico de la institución matrimonial, descubre que el hombre obtiene del matrimonio “trabajo doméstico gratuito” (¿?) y la mujer es entonces “oprimida por la sociedad patriarcal”. ¿La solución propuesta por el feminismo? La “liberación femenina”, que, según G.K Chesterton consiste en “…la extraña idea de que la mujer es más libre cuando sirve a su jefe que cuando ayuda a su marido”.

Junto al feminismo, hay otro movimiento, muchas veces asociado al feminismo radical, que pretende redefinir el matrimonio. Es el conocido entre sus cultores como “perspectiva de género” aunque más adecuado sería llamarlo “ideología de género”. Antes de seguir adelante quisiera aclarar el por qué de este término “ideología”. El diccionario de la Real Academia Española define al término como “Conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político”. En este sentido, la colectividad LGBTIQ (o cualquiera otra de sus múltiples acrónimos) tienen un conjunto de ideas fundamentales que las caracteriza. Esas ideas fundamentales son lo que yo doy en llamar “ideología de género”.

¿En qué consiste la ideología de género? En un planteo aparentemente inofensivo: “La sexualidad humana es una construcción exclusivamente cultural” Aun cuando la ciencia no haya confirmado de ninguna manera este aserto, y, al contrario cientos de estudios sostengan exactamente lo contrario (que el dato biológico es determinante en la sexualidad) ellos siguen sosteniéndolo contra viento y marea. ¿Y en qué me puede afectar que un grupo ínfimamente minoritario de gente tenga una idea extravagante sobre la sexualidad? En muchas cosas.

  1. Bajo el amparo de la “tolerancia” han ingresado en casi todas las legislaciones mundiales leyes que persiguen con multas, y hasta cárcel a cualquiera que sostenga lo que la ciencia sostiene: que el sexo biológico es determinante. De este modo se persigue a aquellos científicos que sigan investigando lo que es evidente por sí mismo, y favorecen a “investigadores sociales” que sostienen la ideología de género. Se blinda así un discurso pro género, y se impide la disidencia.
  2. Redefinen el matrimonio: El matrimonio ya no es uno con una para proteger a la una del uno. El matrimonio es, como la definición de Humpty Dumpty, lo que ellos dicen que es. La cuestión no es el significado de la palabra, sino saber quién manda.
  3. Lentamente pero con firmeza, avanzan legislaciones cada vez más permisivas para el llamado “matrimonio igualitario”. Con engaños en cada peldaño han ido introduciendo modificaciones. Primero querían un “reconocimiento social” y buscaron las “uniones civiles” sin pedir el matrimonio. Cuando lo lograron, quisieron el matrimonio, pero sin pedir la adopción. Luego fueron por la adopción, pero juraban que no iban a hacer proselitismo ni adoctrinamiento. Ahora, quieren aprobar leyes en las que se enseñe, desde la más tierna infancia que el llamado “matrimonio igualitario” es exactamente igual que el matrimonio. Eso es adoctrinamiento, y, eventualmente, proselitismo.

Estas acciones hacen que la “perspectiva de género” se convierta en totalitaria. En nombre de la tolerancia y el respeto de una supuesta diversidad, persigue al disidente y adoctrina a los niños, contra la voluntad de sus padres. Por eso el título de esta nota. Ya no es perspectiva: es fascismo de género.

¿Por qué de pronto en muchos países surgen legislaciones pro-género de la noche a la mañana? En la semana que pasó, del 7 al 14 de agosto de 2016, en Colombia, España y Argentina casi al unísono se intentó aprobar legislación de adoctrinamiento compulsivo de niños desde los 4 años.

¿Quién está detrás de esta ofensiva totalitaria? ¿Cui bono? ¿Quién se beneficia? Para saber quién se beneficia, hay que hacer un análisis un poco más incisivo. Mucha gente cree que los Gays, las lesbianas y las demás “Minorías sexuales” son importantes en esta nueva “colonización ideológica” como la llama el Papa Francisco. Pues no. Ellos son nada más que la punta de lanza, y, en muchas oportunidades son los “escudos humanos”, o son “Idiotas útiles” al servicio de una causa mucho más compleja de lo que se deja ver a simple vista.

Detrás de estos ataques, hay una agenda mundial, no a favor de nadie, sino en contra de todos. El objetivo de esa agenda es silenciar a los opositores. ¿Y quiénes son los opositores? Las religiones organizadas. En dondequiera que surgen legislaciones en favor de la libertad religiosa, las Naciones Unidas, o el Banco Mundial, o alguna de las 379 grandes compañías que sostienen esta agenda, amenazan abiertamente con retirar negocios o suspender ayuda, incluso ayuda humanitaria a países que no apoyen abiertamente la agenda Gay.

Además, las principales cadenas de noticias mundiales, y buena parte de la prensa mundial, están abiertamente a favor de esta agenda. De este modo, amplifican en primera plana las noticias que favorecen a sus supuestos defendidos, y silencian completamente las noticias contrarias. En Colombia, por ejemplo, los padres de familia han marchado en todo el país en contra de una cartilla presentada como “Anti bullying” pero que era abiertamente pro LGTB. Las coberturas periodísticas toman fotos parciales de las manifestaciones, y ponen “centenares de personas” en el epígrafe de las fotos, cuando uno lee las noticias, hablan de “miles”, pero la noticia real es que fueron centenares de miles los que marcharon por las calles de todas las ciudades importantes de Colombia.

Ante este nuevo “Fascismo de género”, los ciudadanos de a pie estamos inermes. Pero eso no quiere decir que no podamos luchar. El caso de Colombia puede servirnos de ejemplo y testigo: hay que involucrarse, hay que informarse y hay que actuar. Aun cuando nuestros esfuerzos parezcan inútiles, hay que actuar. El gobierno de Santos, en Colombia, se vio obligado, ante la masividad de la protesta, a retirar los manuales cuestionados. Habrá que demostrarle, a aquellos que creen mandar que son mandatarios, es decir que deben cumplir con aquello que mandan sus mandantes, que somos quienes los hemos votado.

El gran avance de la destrucción cultural continuará. Todo se puede negar. Todo se convertirá en un credo… Encenderemos un fuego al testimoniar que dos más dos es igual a cuatro. Desenvainaremos la espada para demostrar que las hojas son de color verde en el verano. 
Habrá, pues, que defender no sólo las virtudes increíbles y la sabiduría de la vida humana, sino algo aún más asombroso: este inmenso universo que podemos mirar directamente a los ojos. Vamos a luchar por los prodigios visibles como si fueran invisibles. Veremos la hierba y el cielo imposibles con una extraña valentía. Estaremos entre los que han visto y han creído.
G.K Chesterton. Ortodoxia.