Una semana sin color.

Un detox digital que todos deberíamos hacer.

Hace unos días estuve leyendo un artículo en Medium escrito por Tom Killeen en el que hablaba sobre un experimento que hizo porque se enteró que últimamente algunas personas estaban poniendo en blanco y negro sus smartphones, así que, como él, yo también veré qué onda con todo esto.

Pero antes, sólo quiero dejar en claro que soy una persona que uso mucho, muchísimo, mi iPhone y sólo con saber que debía pasar una semana en la escala de grises me parecía una locura, es más, ni siquiera había activado la opción y ya estaba muy ansioso pero bueno, sin más vueltas al tema, aquí un resumen de lo que pasó en esos 7 días.



Día #1 — Todo es muy extraño

El primer día fue una mierda, era como si algo tan nuevo fuese viejo y sin gracia, todo era muy extraño, como hacer “swipe” por las aplicaciones y verlas a todas por igual, ya desde ese punto le quitaba interés al equipo. Ya quería desactivar la opción y regresar a los colores.

Después de unas cuantas horas, configuraciones simples como prender o apagar el WiFi o el Bluetooth empezaron a pasarme de vueltas, empecé a perder en videojuegos en los que usualmente no perdía, no sabía si mis mensajes fueron leídos porque ya no había ese doble check azul y, obviamente, tampoco estaba ese punto gordo y rojo en las esquinas recordándome que las actualice.


Día #3½– Todo es más artístico

Si seguiste leyendo, ya pasaron tres días y medio, para este momento ya me encontraba acostumbrándome a este experimento por lo que quise verle un lado más divertido y, entre webiando, me di cuenta de que esto del blanco y negro puede resultar beneficioso para algunas aplicaciones menos para Facebook que, con color o sin color, igual sigue siendo aburrido. #SorryMark

Algunas apps que uso descontroladamente como Vimeo, Netflix e Instagram empezaron a tomar un look mas artístico, las películas, series, documentales (por más estúpidas que sean) parecían de festivales de cine. Las fotos se veían mucho mejor, con más drama y feeling pero, por otro lado, empecé a usar con mas frecuencia Twitter, Medium y iBooks, así como si hubiera cambiado las imágenes por la lectura.


Día #7 — Todo estuvo bueno

Ya para el séptimo y último día debo admitir que me sentía como medio curado, ya no le prestaba esa atención innecesaria a mi iPhone, tampoco lo sacaba cada 3 minutos y hasta prestaba más atención a las conversaciones cara a cara. Las notificaciones y actualizaciones ya no me generaban ansiedad, ya no me preocupaba tanto por la batería del equipo e incluso me olvidé de cargarlo varias veces, eso, sin contar que incluso borré varias aplicaciones que ya no usaba. La verdad es que estuvo bueno.



Finalmente creo que estos 7 días sin color fueron, a lo que llamaré, un “Détox Digital”, un descanso a lo que estamos acostumbrados al mirar la pantalla a cada rato sin saber exactamente para qué lo sacaste si hace 3 minutos atrás ya lo habías hecho. Sé que sólo será cuestión de minutos acostumbrarme al color y al uso descontrolado pero esta semana me sirvió bastante y les recomiendo que lo intenten porque es bueno, no cuesta nada y sobre todo porque todos lo necesitamos intentar, al menos, una vez.