Dalí tiene algo que decirnos acerca del orgullo

Angela Gualino
Sep 13, 2018 · 5 min read

Desde hace un par de años siento curiosidad por conocer las rutinas de otros. Al final, las rutinas son hábitos que expresan por medio de acciones los intereses, personalidad y nivel de congruencia que tiene una persona. Al respecto fue Gandhi quien dijo: “Cuida tus hábitos porque se convertirán en tu destino”. Podemos resumir que los hábitos son esas pequeñas actividades cotidianas que se desarrollan en el presente y que nos conducen al futuro ideal o indeseable, esto dependerá de la naturaleza de las acciones a las que nos hayamos habituado.

Relacionado con este tema, la semana pasada leí un artículo que relataba las rutinas matutinas de algunos artistas famosos. La primera rutina que expuso la autora del artículo fue la de Salvador Dalí. En 1953 Dalí describió parte de su rutina matutina así: “Cada mañana al despertar experimento un placer supremo por ser Salvador Dalí y me pregunto maravillado, que prodigio el hará hoy, este Salvador Dalí”.

Seguramente no les sorprende que la autora hiciera notar que la rutina de Dali tiene una carga fuerte de ego que la distingue de las rutinas de los otros artistas citados en el artículo. En lo personal, la primera parte de la declaración me atrajo mas allá de este factor. Lo que llamó mi atención fue: -parafraseando- la experiencia de obtener placer por ser uno mismo. Al estar pensando un rato en este concepto, encontré que la palabra orgullo es un sinónimo bastante adecuado para este sentimiento placentero originado a causa del ser.

Voy a abrir un paréntesis, si no lo hago, exploto. Me disgusta el hecho de que existan ciertas (demasiadas) palabras que comparten significados totalmente dispares entre sí; para mi desgracia, esta es una práctica muy común en el español y otros idiomas. Soy consciente de que el significado adecuado de una palabra queda claro al observar el contexto en el que se usa; de cualquier manera, estoy pensando en abrir una petición online dirigida a la RAE para que se pongan a inventar nuevas palabras o se eliminen algunos significados. XD

Compartirles mi crítica berrinchuda era necesario en este punto porque justamente la palabra orgullo tiene connotaciones opuestas. El orgullo que cito como sinónimo de placer de ser uno mismo, es el sentimiento de satisfacción por los logros, capacidades o méritos propios.

Esta clase de orgullo es a la que me referiré en adelante. En cierto punto, podríamos pensar que sentir orgullo continuamente o -como el señor Dali- hacer del orgullo una práctica habitual, posiblemente propiciaría conductas egocéntricas, caracterizadas por el acto de valorarse excesivamente. Esta posibilidad es descartable al distinguir dos elementos que marcan claramente la diferencia entre una persona orgullosa y una persona egocéntrica: comparación y sentimiento de superioridad.

Una persona que siente orgullo, lo hace sin necesidad de compararse con nadie; sus acciones o esencia son las que generan la satisfacción. El orgulloso no busca competir, su pretensión está en mejorar para sí.

La razón más poderosa por la cual este tipo de personas no se comparan con otras, es simplemente porque no encuentran utilidad en ello; saben que todos somos diferentes, y son realistas respecto al hecho de que hay personas que tienen más conocimiento, habilidades y mejores características en general que otras; el orgulloso se encuentra tranquilo con esta realidad y no por ello detiene sus esfuerzos en mejorar y evolucionar desde su posición.

El otro elemento que los distingue, es que el orgulloso a diferencia del egocéntrico evita a toda costa sentirse superior. Es consciente de sus virtudes y capacidades, así como de sus defectos y debilidades; se aprecia con honestidad por lo que es, y también por lo que no. Una persona que esta orgullosa de sí, no intentará estar por arriba de alguien mas, ya que reconoce que hacer esto lo puede conducir a un estado de desconexión, recelo e insatisfacción.

Del otro lado del espectro del orgullo, se encuentran aquellas personas que padecen lo que la psicóloga Pauline Rose Clance ha llamado “Fenómeno del Impostor”. Este fenómeno se presenta cuando las personas que lo padecen no se sienten merecedoras de sus logros y se convencen a sí mismas que estos son simplemente cuestión de suerte. Los síntomas de este fenómeno se pueden presentar antes del logro mismo; el dialogo interno del llamado “impostor” puede activarse desde que comienza el proceso que lo conducirá a alcanzar una meta. Esta voz que tiende a devaluar al individuo, ocasionará que el proceso sea mas extenuante de lo que puede ser con un dialogo sano; o simplemente será la causa de que abandone el proyecto por no creerlo posible.

Este fenómeno es más común de lo que pudiéramos imaginar y es sorprendente como personas sumamente talentosas lo padecen. Un ejemplo es la escritora Maya Angelou, que en alguna ocasión declaró al respecto lo siguiente: “He escrito once libros, pero en cada ocasión pienso, oh oh, ahora sí se van a dar cuenta. He jugado con todos y ahora sí me van a descubrir”

Si de alguna manera te relacionas con lo que acabo de describir, te invito a adquirir algunos hábitos que pueden ser útiles para evocar el orgullo:

· Toma un momento para reflexionar sobre los aspectos que consideras más valiosos en ti y también sobre los que quisieras mejorar. Al hacerlo recuerda que las comparaciones no son útiles, procura que el valor y el deseo de mejorar surjan genuinamente de ti.

· Elabora un plan para trabajar en los aspectos que deseas mejorar. Procura que este plan sea sencillo; recuerda que las escaleras se suben un escalón a la vez.

· Haz un esfuerzo por hacer las pases con la realidad, es decir: acepta aquellas cosas en ti que no puedes cambiar y, si me permites ir más allá, busca la forma de apreciarlas tal cual son; al final esas características te acompañarán toda la vida, sería conveniente hacer una tregua.

· Siendo consciente de tu valor y de tu esfuerzo por mejorar haz como Dalí: diseña un ritual en el que recuerdes el placer de ser tu mismo.

Si quieren saber mas del “Fenómeno del Impostor” pueden visitar la página de la psicóloga Pauline Rose Clance. www.paulineroseclance.com

Written by

Acompañante de exploradores. Promuevo el descubrimiento de nuevas perspectivas y posibilidades creativas.

Welcome to a place where words matter. On Medium, smart voices and original ideas take center stage - with no ads in sight. Watch
Follow all the topics you care about, and we’ll deliver the best stories for you to your homepage and inbox. Explore
Get unlimited access to the best stories on Medium — and support writers while you’re at it. Just $5/month. Upgrade