Hacha o llave, ¿qué usarías para abrir una puerta?

Angela Gualino
Feb 15, 2019 · 5 min read

Hace unos días vi una viñeta que me inspiró a escribir este texto, su autor es el ilustrador René Merino. En el dibujo dos hombres empujan un carro de carga repleto de grandes piedras mientras un gigantón amenazante camina detrás de ellos con un látigo en la mano. Uno de ellos le dice a su compañero: “Tengo miedo a que si salgo de mi zona de confort las cosas puedan irme mal” el compañero contesta con un aire de obviedad: “Lógico”.

Me pareció fenomenal la forma en la que el autor ejemplifica la famosa “Zona de confort” que generalmente es tan confortable como una cama de clavos.

En los últimos años la Zona de Confort es un tema muy recurrente sobre todo en el terreno del desarrollo personal. La palabra confort denota principalmente bienestar, por eso me inclino a sustituirla por “costumbre” para referirme a aquellos estados desfavorables fortalecidos por la rutina.

Como ya lo dijeron los protagonistas de la viñeta, el motivo principal por el que se permanece en una Zona de Costumbre es por miedo.

El miedo es uno de los monstruos más temidos de chicos y grandes, pero en realidad ha sido mal juzgado. El miedo no es un sentimiento negativo, el miedo es una herramienta que desencadena una serie de reacciones en nuestro cuerpo la cuales nos preparan para luchar o huir. La sensación de miedo es bastante útil en situaciones en las que se presenta un peligro inminente, por ejemplo: cuando nuestros antepasados tenían que correr desquiciadamente para evitar convertirse en comida de león, el miedo les venía muy bien para activar los sistemas necesarios para sobrevivir. No es mi intención ponerme muy técnica en este momento describiendo lo que ocurre en nuestro cuerpo cuando sentimos miedo, pero les recomiendo investigar al respecto, es un tema bastante interesante que vale la pena conocer para entender cómo y para qué funcionamos como lo hacemos.

Como toda herramienta, hay que saber cuándo y cómo usar el miedo. ¿Por qué alguien rompería una puerta a punta de hachazos, si tiene a la mano la llave que la abre?

Así como un hacha, el miedo debe de esta guardado en una vitrina mental que tenga un letrero rojo y en mayúsculas que diga: “Rómpase en caso de emergencia”. Emergencia = peligro inminente. Un peligro inminente no es una posible contingencia futura, es una amenaza que está a punto de afectar algo o a alguien. Habiendo distinguido la diferencia entre posible contingencia y peligro inminente, debería de estar prohibido romper la vitrina mental del miedo si estamos pensando en posibilidades, para eso tenemos otras herramientas muy útiles, como las que forman el proceso que llamo “Ciclo de Virtud”.

El Ciclo de Virtud es un proceso formado por 5 operaciones: observación, reflexión, análisis, elección y ejecución. Por cierto, me hubiera encantado usar un acrónimo para este proceso, pero no me ha dado el tiempo ni la creatividad; así que, si alguien crea uno simpático y útil, agradeceré me lo comparta.

Entrando en tema, la observación es la capacidad de dar un paso hacia atrás en nuestro diálogo interno para advertir su contenido y protagonistas. ¿De quién es la voz que está hablando y qué está diciendo? ¿Es la voz del ego? ¿Será la voz de mi yo del pasado que teme ser lastimado nuevamente? ¿Podría ser la voz de las creencias que mi familia, amigos o sociedad me han transmitido? Resulta útil formular toda clase de preguntas que ayuden a cuestionar y entender el diálogo interno, esta es precisamente la etapa reflexiva. La siguiente es el análisis, que consiste en el ordenamiento y examinación de las ideas que surgieron al responder las preguntas. En esta etapa se empieza a aclarar el panorama; teniendo toda la información ordenada y a la mano es posible elegir con base en su utilidad los pensamientos, actitudes y acciones a conservar y desechar aquellos que no promuevan el bienestar integral. Por último, la ejecución se refiere a “andar el camino”. Pensar, sentir y actuar en congruencia con la elección.

Para hacerlo más entendible, a continuación expongo un ejemplo del “Ciclo de Virtud”.

Situación: Unos amigos me invitan a patinar el fin de semana.

Diálogo interno: Obviamente no voy a ir a patinar, me voy a caer. ¡Qué pena! Además, seguro que a mi edad los huesos y articulaciones son más frágiles, ¿Y si me rompo algo? No, definitivamente nunca voy a volver a patinar, esa etapa de mi vida ya pasó.

Gatillo: Tristeza (Estado emocional negativo)

Observación: Me detengo a observar lo que acabo de pensar.

Reflexión: ¿Por qué estoy asegurando que me voy a caer? ¿Una caída debería de ser motivo de vergüenza? ¿Qué me hace pensar que mi cuerpo es frágil?

Análisis: En el pasado me he caído patinando, pero no tiene porque suceder nuevamente; además esas caídas son las que me permitieron adquirir más conocimiento para mejorar en el patinaje. Por otra parte, no creo que una caída sea motivo de vergüenza, más bien es una creencia social que no tiene fundamentos dentro de mis parámetros, una caída es simplemente un accidente que le puede pasar a cualquiera. Aunque es una realidad que con la edad el cuerpo sufre un desgaste, patinar puede ser una actividad de riesgo a cualquier edad, si uso protecciones puedo disminuir el riesgo de lastimarme. Ahora que lo pienso, recuerdo que disfruto mucho patinar, además es una oportunidad para convivir con mis amigos y hacer ejercicio.

Elección: Aceptaré la invitación considerando que es posible que me caiga y eso no tiene porque ser del todo negativo, más bien es parte de la practica que me ayudará a mejorar. Además, me doy cuenta de que lo que gano es mucho más representativo que lo que arriesgo. Usaré protecciones y casco para prevenir lesiones.

Ejecución: Al llegar la fecha de la actividad soy congruente con mi elección y sigo observando el diálogo interno.

En el ejemplo aparece un elemento que no había mencionado antes: el gatillo. Este ayuda a llevar la atención al diálogo interno para objetizarlo y observarlo. En el uso de esta herramienta los estados emocionales negativos son los gatillos que podemos percibir rápidamente. Pueden ser ansiedad, tristeza, enojo etc. Los gatillos o estados emocionales negativos son una alarma muy útil para llevar la atención al dialogo, sobre todo cuando se empieza a crear el hábito de la observación.

Es importante reconocer que los diálogos internos han sido creados durante toda la vida de la persona que los alberga y en la mayoría de los casos son el resultado de la influencia del entorno. Las etapas del Ciclo de Virtud son muy simples, aun así, se requiere de práctica, responsabilidad, paciencia y si fuera necesario ayuda profesional para convertirlo en un hábito. El bienestar que se experimenta al pensar, y actuar sin activar el miedo innecesariamente hace que el esfuerzo valga la pena.

Por cierto, en este enlace pueden ver la viñeta de René Merino

https://www.instagram.com/p/BtlU2MNhkUl/?utm_source=ig_share_sheet&igshid=1oa5vii3wmvjv

Angela Gualino

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Acompañante de exploradores. Promuevo el descubrimiento de nuevas perspectivas y posibilidades creativas.

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