La voz de Dios
Enero, 4.
¿Qué estás haciendo en este momento? ¿Estás muy ocupado? ¿Serías tan amable de parar un poco con tu vida para vivir la de Dios?
“Yo soy el Señor tu Dios, que te enseña lo que te conviene, que te guía por el camino en que debes andar. Si hubieras prestado atención a mis mandamientos, tu paz habría sido como un río; tu justicia, como las olas del mar. Como la arena serían tus descendientes, como los granos de arena, tus hijos; su nombre nunca habría sido eliminado ni borrado de mi presencia.” (Isaías 48:17–19 NVI)
En este día lunes vamos a tratar un tema más profundo, el cual yo titulé: “La voz de Dios”.
Hace un momento estaba orando, pidiéndole al Padre que me dijera sobre que debía escribir hoy en esta cuarta entrada del blog, y me señaló este pasaje bíblico.
El capítulo 48 del libro de Isaías esta dirigido a aquellos judíos exiliados en Babilonia.
Dios estaba triste por la hipocresía de ellos, porque no confiaban en sus promesas; eran tercos y obstinados. El Señor les recuerda que todo lo que Él había dicho que iba a suceder, definitivamente aconteció y por amor refrenó su enojo contra ellos. Dios anhelaba que su pueblo, pueblo escogido por él, dejará esa manera de vivir y comenzarán a hacer el bien.
Hoy el Padre te está llamando.
Deja lo que estas haciendo y oí lo que él tiene para decirte.
Abandona la manera de vivir que hasta ahora llevas, desagradable ante los ojos de Dios.
Aparta de tu vida lo que no sirve y comienza a caminar conforme a la palabra del Señor.
Él tiene un plan perfecto contigo, no seas terco. Confía en sus promesas.
Dios te habló, te llamó y te trajo; por tanto, será prosperado tu camino. (véase versículo 15)
Préstale atención a Jesús, no te desenfoques.