Se compra y se vende (opiniones de un neófito)

Hay días que uno está especialmente temeroso. Días en los que, piensas, el futuro no hay quién lo arregle y todo va de mal en peor sin trazas de que vaya a cambiar. Quizá, puede ser, que ayer cocinando se me rompió una vasija de barro, que ya me dio por pensar, antes de ponerla al fuego, que se rompería. Profecía cumplida… bueno, no es más que una casualidad, o que me apercibí de la grieta que ya existía de una forma inconsciente y llegó a mi conciencia como una profecía de lo que en realidad ya ocurrió. ¡Quién sabe! Pero si que me he levantado pesimista. Llevo un tiempo meditando en lo condicionados que estamos, y eso abarca educación, medios de comunicación y política y gobierno, muchas cosas en definitiva, y digo que estaba pensando en estas cosas cuando por sorpresa prescinden (ahora ya no se usa la palabra despedir) de Miguel Ángel Aguilar como colaborador de el diario El País por unas declaraciones en el New York Times sobre independencia de los medios. ¡Casualidad como la de mi cazuela de barro! Eso demuestra claramente que no se puede ser independiente sopena de no aparecer en los grandes y prestigiosos medios que son los que moldean no solamente nuestra opinión, también nuestro pensamiento y la forma en que percibimos el mundo.

Pero continúo con lo que quería expresar. Mientras viajo camino del trabajo y veo pasar las casas y las huertas me da por pensar. He tenido una noche agitada de sueños agitados. Y me dio por pensar sobre la idea del poco valor que tiene el ser humano, cada una de las personas concretas, para el sistema económico mundial. El bienestar, las emociones y los sentimientos son nada, nada es lo que nos importan las emociones de una oveja para nosotros, de la que obtenemos su lana, leche y carne. Se trafica con armas que causan muertes, pero se dice que es por un bien, por el derecho a defenderse de los países. La vida humana no vale nada. Y para un emporio económico la vida humana sirve para que unos pocos gocen de una gran riqueza. De mí, Apple solo quiere que compre iPhones, iPad, money, money, money. He dicho la que se me ha venido a la cabeza, no pienso que ninguna de estas multinacionales sea mejor que las otras y se preocupe de sus actos, solo de sus cuentas de beneficios. El ejemplo más cercano es la falta de escrúpulos de una multinacional como Volkswagen: no solo ha defraudado a sus clientes con sus dispositivos que alteran el funcionamiento del motor y poder pasar las homologaciones de forma engañosa, también al resto de ciudadanos que respiramos el mismo aire contaminado. Intencionadamente no nombré a los gobiernos como perjudicados, cada vez soy más de la opinión que es cierto que los gobiernos no sirven a los ciudadanos si no a estas multinacionales para las que luego sus ministros y demás entran a trabajar una vez finalizada su labor de beneficencia (para con ellas) en el gobierno.

De la película “MATRIX” recordareis que el ser humano era cultivado por máquinas inteligentes, su fin, el de producir energía exactamente en la misma forma que nosotros cultivamos vegetales o animales. Quizá no diste mucho la situación actual en la que vivimos. Vivimos una ilusión bien urdida por los medios de masa y la presión social. Así me siento yo, viviendo en un sueño en el que sueño que los gobernantes son honrados y buscan mi bienestar, el cual pago con mis impuestos. Y la realidad que presiento es que esos impuestos financia con subvenciones a multinacionales y a políticos corruptos.

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