Justo Sierra, espectador atento y apasionado de su tiempo.

Justo Sierra fue un hombre idealista liberal, integrante de la generación de Tuxtepec, formo parte del grupo científico-positivista; fue un enamorado de las causas justas cubiertas con el “manto augusto de la ley” como cuando “decembrista” [de 1876] siguió al incorruptible [José María] Iglesias, o bien satisfecho de ver al país progresar bajo el lema de Orden y Progreso, al apoyar el régimen de Díaz. El “Maestro Sierra” fue un renovador de la conciencia nacional a través de la educación científica y que le llevo a ser el principal promotor de la fundación de la Universidad Nacional. Sierra fue un Diputado porfiriano, promotor del nuevo marco jurídico, fue un hombre exaltado por sus contemporáneos, y atacado por los liberales jacobinos y conservadores ultranza.[1]

[1] Dumas, Calude, Justo Sierra y el México de su tiempo 1848–1912, México, UNAM. , 1992, p. 6.

Justo Sierra, http://memory.loc.gov/service/pnp/ggbain/05100/05142v.jpg

La evolución ideológica del México decimonónico dentro del cual se inserta la vida de Justo Sierra nos lleva a su tiempo, un México agitado por las revoluciones e intervenciones extranjeras y decidió progresar en paz y libertad , Sierra se encuentra incrusto en el grupo de la nueva clase media burguesa , abundante y mestizada que lleva las riendas del poder. Justo Sierra nació en 1848 fue testigo de los triunfos de la Reforma de Juárez y después observo las vacilaciones de los primeros gobiernos liberales, consiente de ello el mismo se describió “Séame dado contar alguna vez los episodios de mi vida, sólo interesantes cuando están ligados a los del gran drama que los hombres de mi generación han presenciado y en algunas de cuyas escenas he sido actor de quinto orden, si de casi todas espectador atento y apasionado[1].

[1] Dumas, Calude, Justo Sierra y el México de su tiempo 1848–1912, México, UNAM. , 1992, p. 14.

Justo Sierra (al centro) en: http://conexiones.digital/justo-sierra-defensor-de-la-educacion/

Integrante activo de la clase política participo en los periódicos de la época El Monitor Republicano, el Siglo Diez y Nueve y la Libertad, poeta y escritor culto, una de sus obras es la Evolución política del pueblo mexicano; el presente ensayo busca formular un análisis historiográfico de este texto en su apartado parte tercera “La era actual”; si bien este texto no cuenta con un apartado crítico riguroso, si existe en el una plena identificación de las ideas positivistas que permeaban durante su publicación en los primeros años del siglo XX, así la influencia de Augusto Comte y su Discurso sobre el espíritu positivo, un breve libro que encierra vigorosamente la esencia del pensamiento comtiano, una obra de madurez, posterior al “Sistema de filosofía positiva”, que recoge sus momentos fundamentales y los agrupa en páginas escasas y densas, allí se encuentra una visión de la realidad histórica entera; un intento –cuando menos- de sociología; ideas claras sobre la política de su época.

En primer lugar, si hemos procurado estudiar sin prejuicios las condiciones dinámicas de nuestra sociedad, no la hemos estudiado sin sistema. No nos toca exponerlo aquí en estilo de escuela; pero el título solo de nuestro libro indicaba que, aun cuando pudiéramos disentir en la fórmula de las leyes sociales, y unos, siguiendo la escuela spenceriana, las asimilasen profundamente a las leyes biológicas, y otros las considerasen, de acuerdo con Giddings, esencialmente psicológicas, y la mayor parte acaso fundamentalmente históricas, en consonancia con Augusto Comte y Littré, todos hemos partido de este concepto: la sociedad es un ser vivo, por tanto, crece, se desenvuelve y se transforma; esta transformación perpetua es más intensa a compás de la energía interior con que el organismo social reacciona sobre los elementos exteriores para asimilárselos y hacerlos servir a su progresión.

Resulta imprescindible señalar que la obra de Sierra se vio influida por Comte para construir en “La era actual” una estructura que permitiera construir un marco histórico que llevara a la idea de que el Progreso; y explica que la etapa del fetichismo que consiste ante todo en atribuir a todos los cuerpos exteriores una vida esencialmente análoga a la nuestra, pero más enérgica casi siempre, según su acción más poderosa de ordinario; en su apartado del México prehispánico; respecto a la etapa del Estado teológico alude directamente a la etapa del México Colonial y explica las consecuencias.

“De las consecuencias de esta conformación de espíritu, que es propia quizás de todos los individuos de la familia mezclada a que pertenecemos la mayoría de los mexicanos, provienen las imputaciones de maquiavelismo o perfidia política (engañar para persuadir, dividir para gobernar) que se le han dirigido. … Por medio de ellas, en efecto, se ponen en contacto con el poder los individuos de esta sociedad mexicana que de la idiosincrasia de la raza indígena y de la educación colonial y de la anarquía perenne de las épocas de revuelta, ha heredado el recelo, el disimulo, la desconfianza infinita con que mira a los gobernantes y recibe sus determinaciones; lo que criticamos es, probablemente, el reflejo de nosotros mismos en el criticado.”

Bibliografía:

Augusto Comte, Discurso sobre el espíritu positivo, Aguilar, Buenos Aires, 1982, pp. 170.

Dumas, Calude, Justo Sierra y el México de su tiempo 1848–1912, México, UNAM, 1992, p.p. 680

Sierra Justo, Evolución política del pueblo mexicano, “Parte tercera La era actual” en Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes [http://www.letrasmexicanas.mx/obra-visor-din/evolucion-politica-del-pueblo-mexicano--0/html/de0b67a0-3dac-4ea9-abcc-3514594308f9_8.html#I_36_] consultada el 4 de Septiembre de 2015.