Las grietas de Apple


El punto débil de la compañía no son los productos o la innovación, sino el talento. Tanto el propio como el que orbita en torno a iOS y Mac.


Apple is doomed va camino de ser la frase más usada de 2014. Es absurda, por supuesto. A Apple nunca le han ido mejor las cosas en el mercado. Jamás, ni siquiera con Jobs al mando, ha estado en una posición tan cómoda y segura.

Podemos pasarnos una tarde discutiendo qué es y qué no es innovación, pero tampoco hay problemas en ese apartado. Apple sigue creando productos y servicios que el mercado considera relevantes.

Así que cuando me preguntan si Apple tiene problemas, la respuesta que suelo dar es que sí, pero que no son los que la mayoría de la gente cree que tiene.

Apple se enfrenta a la resaca de un ascenso meteórico y al hecho de que aún no se encuentra cómoda con sus nuevas dimensiones. Ha crecido de forma exponencial durante la última década pero la compañía no quiere actuar como una gran empresa y prefiere mantener la mentalidad y organización de una start-up.

Encontrar el balance entre estas dos realidades es la clave del problema al que se enfrenta y esta tensión se manifiesta de varias formas.

Estos puntos son, a mi entender, las grietas de Cupertino. Los flecos que, si no se cuidan, pueden acabar deshilvanando el tapiz.

1. Problemas de relación con desarrolladores

Lo vemos prácticamente cada semana. La política de revisión de aplicaciones de Apple es caprichosa y arbitraria. O al menos lo parece. Si hay un motivo o guía que justifique las decisiones, nadie lo ha encontrado aún.

Apple, por supuesto, tiene un documento en el que expone algunas de las reglas pero son demasiados los casos que están en un terreno ambiguo. Si eres un desarrollador y tu aplicación entra en esa categoría no hay mucho que puedas hacer. Si decides experimentar y tratar de sorprender con una funcionalidad, estás a merced del humor del revisor de turno.

El volumen de apps que Apple tiene que revisar cada día es enorme pero dificilmente es una justificación para alguna de las metidas de pata. Algo se está haciendo mal. Cabe recordar, además, que fue la propia Apple la que decidió meterse en este berenjenal.

Crear una tienda de aplicaciones supervisada tiene ventajas evidentes pero te pone en la posición de censor y cuando tienes esa posición lo mínimo que puedes hacer es mantener una conversación abierta y clara con los afectados. Dicho de otra forma, si quieres que la gente juegue a tu juego y eres tú el que diseña las reglas, hazlas claras. Esto es complicado para Apple porque como insitución los procesos que sigue favorecen la opacidad. Llevará tiempo cambiar la cultura empresarial.

En cualquier caso, si existe un equipo de developer relations dentro de Apple está haciendo un trabajo pésimo. La fricción entre Apple y los desarrolladores de iOS es cada vez más intensa y comienza a afectar a desarrolladores muy queridos por la comunidad maquera y “iOSera”. Esta semana ha sido Panic. Este tipo de malestar, a largo plazo, acaba pasando factura de varias formas: menos desarrolladores, menos experimentación, menos apps interesantes o diferentes.

2. Dificultad para encontrar personal

Apple no es un mal sitio para trabajar. Un rápido vistazo a Glassdoor muestra un alto grado de satisfacción y un apoyo incondicional a Tim Cook. La compañía tiene también gente fantástica en su equipo, herencia de la política de Jobs de tolereancia cero hacia lo que él llamaba “bozos” (vamos a traducirlo por “inútiles”).

Pero encontrar nuevos genios que encajen en la estructura no es fácil, sobre todo en el panorama actual. Hay abundancia de start-ups y compañías con proyectos interesantes y arcas llenas. Si eres bueno puedes ir donde te apetezca y la mayoría de empresas moverá cielo y tierra para que estés cómodo en tu puesto.

Los salarios en Apple son altos y los “perks” más que suficientes pero Apple tiene problemas, por ejemplo, por la poca movilidad. Hay muchas start-ups que abren oficinas secundarias en otras ciudades o permiten a sus empleados trabajar en remoto desde casa. Apple tiende a concentrar los equipos en pocos puntos. Si eres desarrollador lo más probable es que quieran que estés en Cupertino.

La compañía ha empezado a relajar esta política y está abriendo nuevos centros pero para los desarrolladores el trabajo en Apple presenta más rigidez, por ejemplo, que una posición similar en Google o Facebook.

3. Retención del talento ya existente

Hay pocos desarrolladores en Silicon Valley y menos aún que conozcan el sistema operativo iOS con el nivel de detalle de un empleado de Apple. La compañía tiene además una política bastante laxa que viene de los 90. Si eres un empleado de Apple y decides irte, puedes volver al cabo de dos años y mantener la antigüedad.

Estos dos ingredientes han producido una combinación bastante peligrosa. Hay un gran incentivo para probar suerte, lanzar una start-up o ejercer de consultor durante uno o dos años. Si la idea no funciona, siempre puedes volver. Pero hay tantas oportunidades y tanto dinero flotando en el valle que es poco probable que un desarrollador tenga que regresar al 1 Infinite Loop con el rabo entre las piernas.

Sumemos a esto una acción en máximos históricos. Si has comprado acciones de Apple como parte del programa de empleados o tienes stock options es posible que consideres que te mereces unas buenas vacaciones, y de lujo.

4. Falta de espacio

Incluso si Apple consiguiese -¡milagro!- encontrar mañana todo el talento que necesita y garantizar que se trata de los mejores que puede atraer, no tendría donde ponerlo. Hasta que se complete el nuevo campus, las oficinas de Apple en Cupertino están saturadas.

La compañía ha alquilado varios edificios de oficinas en la zona, hasta el punto de que la ciudad puede considerarse ya como un gran campus de Apple, pero no tener a los equipos en un mismo edificio hace el trabajo mucho más burocrático y lento, sobre todo cuando la mentalidad de tu empresa, a pesar del tamaño que tiene en el mercado, sigue siendo la de grupos pequeños y que reportan directamente a cargos altos.

5. Nuevas fronteras, nuevos problemas

La organización de Apple está afinada con precisión para fabricar y vender productos de electrónica de consumo. No hay un sólo fabricante capaz de poner en las tiendas 50 millones de teléfonos con la calidad de construcción, componentes y acabados del iPhone en un trimestre. Es uno de los grandes logros de Tim Cook, primero como vicepresidente de operaciones y luego como CEO.

Pero el salto de una compañía de producto a una de plataformas ha supuesto un choque cultural. El modelo de organización que resulta eficiente a la hora de fabricar un producto no es el mismo que resulta eficiente para crear un servicio “en la nube”.

El resultado es que servicios como iCloud están torpemente ejecutados, incluso después de varios fallos previos de los que se debería haber aprendido una lección (MobileMe). Las responsabilidades, además, están divididas entre varias ramas de la organización, en lugar de tener una única estructura. O lo estaban. Algunos de los recientes cambios de organigrama parecen haber puesto un poco más de orden, pero son cambios que tardan años en producir resultados.

El problema es que en el caso de Apple se ha producido una tormenta perfecta. La compañía ha pasado de no tener que procuparse por este mercado a tener cientos de millones de usuarios demandando soluciones en menos de cinco años. Y con la difcultad añadida de encontrar talento que he señalado antes.

    Angel Jiménez de Luis

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    Writer (El Mundo & others). New York City.