Siempre, pero siempre, me dijeron que me caracterizaba por ser un ser racional. Mi cerebro siempre buscó la respuesta lógica. Me acuerdo cuando a los seis años empecé a leer Harry Potter y le pregunté a mi mamá si la magia era real. 'Si vos crees, es real' me dijo. Yo me enojé, porque siempre creí que mi mamá era la dueña de todas las verdades, pero con esa respuesta me dí cuenta que no. Cómo voy a creer en algo si no tengo la certeza de que es real? Y ese tipo de pensamiento me persigue desde que tengo memoria.

Nunca estoy segura de nada de lo que siento, porque no sé si es la manera correcta de sentirlo. Como si tuviera que haber un manual que clasifique los sentimientos y cómo sentirlos. Me pesa en la cabeza a veces.

Y ahora, que estoy medio perdida y desenfocada, me doy cuenta que estoy sintiendo sin preguntarme nada. Para mi es como creer en dios, lo dejo ser sin cuestionarme. Y me resulta una locura.

No sé qué será de mi la semana que viene, probablemente vuelva a cuestionarme si eso que me pasa es apropiado, si es real, si sé cómo manejarlo. Pero, lo que si sé, es que Harry Potter es lo más.