10 Abril

Lunes

Sin noticias de las nubes este lunes santo. El cielo sigue su escalada al paraíso azul zafiro, coronado por la luna de abril al final de la tarde. Una guinda de pastel blanca y brillante como las Lágrimas de Cristal de Man Ray. El viento de ayer se ha esfumado como vino y sin traer ni una nube como erróneamente predijimos. Millas más al sur, en Andalucía, también ha llegado el anticiclón y los acólitos andaluces deben estar gordos de emoción al poder ver sus procesiones salir bajo el sol de la tarde y recibir esta luna llena por las calles de sus pueblos.

He invitado a mi cuñada a ir a la exposición de Hockney — ayer dijo que iría con un amigo que vino con ella — que se hospedó con unos amigos al sur de la ciudad — pero hoy se han levantado tarde y prefieren no ir. En vez de eso, lo hemos invitado a comer. Primero, hemos arreglado la casa un poco, hemos hecho la colada y hemos salido de casa. Hemos ido a dar un paseo por el barrio y hacer algunas compras para hacer la comida. He preparado un arroz y ha llegado el amigo justo para comer, nos hemos acabado una botella de vino entre los tres. Hemos comentado las manifestaciones de estos días en el centro de Budapest — protestan contra el gobierno y una de sus últimas leyes en educación por la que podrían cerrar una de las más prestigiosas universidades internacionales del país, la CEU, fundada por el magnate y filántropo Húngaro-Americano George Soros y su Fundación Sociedad Abierta, tras la caída del Muro de Berlín. Una vez más Orbán Viktor demostrando su fuerza, meando sobre aquello que cree que le pertenece, utilizando la democrática mayoría absoluta para imponer a sus anchas su visión del mundo con la excusa de proteger a su pueblo del “mal”, un cuento que, desafortunadamente, muchos aun se creen y apoyan.