28 Abril

Viernes

Igual que ayer, las nubes van dando paso a ratos de un sol más otoñal que de abril. El dorado se cuela por la ventana de la habitación roto por las hojas del peral meciendo a Antonio entre mis brazos que no llega a cerrar los ojos del todo, pero escupe el pipo en segundos y yace en mis brazos como un mal espía, atrapado en su sueño, inmóvil de cansancio, drogado por mis brazos calientes que lo mecen bajo la luz del sol a través de la ventana y del peral.

Show your support

Clapping shows how much you appreciated Un diario meteorológico’s story.