28 Enero

Sábado

Un tremendo chaparrón a la hora del café nos deja colgados en el quicio de la puerta con los abrigos puestos— una de esas “duchas pesadas” que le llaman aquí, de las que te empapan hasta la ropa interior si no consigues resguardarte en menos de tres segundos — demasiado dramático para ser solo agua callendo del cielo. En el tiempo que hemos tardado en sentarnos en la alfombra sin gorros, bufandas ni zapatos, se han abierto las nubes y un cielo sangrante, más dramático si cabe, ha aparecido detrás. Por la noche, fotos en las redes sociales recogían el fenómeno de cielos naranjas y nubes silueteadas.

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