MAREAS OCULTAS

Venía con fuerza, por abajo, como un maremoto cubierto por un mar de silencio, por un cielo tranquilo y un aire manso, pero llego a la orilla e inevitablemente debía chocar con tierra firme y todo lo que venía de lo profundo no le quedo otra que levantarse hacia el cielo, como una ola gigante. Él por tanto tiempo controló lo que pensaba, lo que sentía, que un pequeño detalle lo arrimó indefenso a ese borde costero y lo lanzó por el aire mostrando su verdadero rostro; no tuvo otro remedio que decir la verdad, su pequeña verdad a orillas de un mundo pálido, corriente y sin misterio alguno…

ANTONIA OBIOL Y C.©,2010
GRAFICA: ALBERTO CERRITENO