Capítulo 11 CURSI

#CantaAhora En tu fiesta me colé by Mecano

Llegué a una casa que quedaba frente a un parque que se parecía al del Indio. Había una fiesta de lesbianas. Como no sabía bien las reglas de aquel lugar, decidí que colarse en la fiesta era la misión y que por mi lado intentaría conquistar alguna chica para entrar a la fiesta. Menos mal que me puse bien sporty, tenisitos Puma, jackesito, y camisita con mensajito cool. Una chica empezó a hablerme del día tan perro que había pasado. Se llamaba Matsy.

–¿Quieres ver un fragmento de mi vida?
–¿Grabas todo lo que te pasa?
–En el ELSD graban tu vida todo el tiempo, sin importar que estés en otro país. Aquí la gente viene mucho a volver a ver su vida y van comprando los capítulos, y es buenísimo, como en The Real World. También puedes ir a una página que tiene el gobierno por Internet y ves los capítulos que quieras, los que te hayan parecido geniales y son completamente gratis. También los venden en las plazas pirateados. Ahí sí que puedes encontrar variedad de fragmentos de gentes de todas partes. De Puerto Rico hay un montón de personajes; este lugar es un oasis.
–¿Qué es el ELSD?
–El Estado Libre Seis Dedos. ¿Tú también eres de Puerto Rico?
–¿Pero te graban mientras te bañas?
–¡Yeap!
–¿Sin tu autorización?
–¿Qué es eso? Te graban y punto. Mira lo que me pasó una vez, dale play, para que veas.

Es mi día libre y no sé para qué vine a trabajar, ay, que se enteren todos mientras les hago los cambios.

–Amor, necesito el recibo para hacerte ese cambio, ese arlequín no tiene el label del precio.
Quiero trabajar en una tienda como Macy’s, no en este pulguero de gente rica. ¡Cuántas veces desée que pasara una cosa como esta! Creía que eso sólo eran efectos especiales exclusivos de Hollywood. Lo desée bien fuerte “Rakatán, rakatán, si se me acerca voy a darle con el arlequín en la cabeza.” No, no puedo pegarl. Es la secretaria de Luis Felipe, cómo le voy a estrellar en la cara ese arlequín fuscia pavonado de plumas, tan Ruben Darío, tan Project Runway. La saludé y le pregunté si me recordaba. Me dijo que sí, que habia leído las páginas de mi diario Cursi y que le habían parecido alentadoras. ¿Alentadoras? ¿Qué quiere decir con eso? Mi vida sexual le pareció alentadora… Desde ese momento supe que había nacido para provocar. Mis créditos en la universidad caducaron, pero mis palabras alentaron a la secretaria de los arlequines estadistas, el comité del Programa Graduado no vio mi caso, Luis Felipe no me quiso ayudar, pero a Irma, la dulce arlequina secretarial, le parecieron a-len-ta-do-ras.

¡Seamos Thelma and Louis! ¡Corramos como Lola corre! Cerré la caja y nos fuimos a cambiar la mercancía. De repente, unas señoras entraron todas en coreografía con sus carritos de compras y empezaron a cantar: “¡uh, uh, uh, marcas famosas por mucho menos! Marshalls.”
Hoy es miércoles. Llegó mercancía nueva, ellas no pueden esperar. Cantan: Monday, I could wait til’ Tuesday, Wednesday would be fine, Thursday‘s on my mind, but Sunday be too late. Se llevan cortinas de baños, velas, marquitos de fotos en forma de chancletas, gallos de porcelana, vajillas portuguesas, toallas francesas, Tommy Hilfiger, Ralph Lauren, Donna Karan, estatuas étnicas, pilates, jabones, brasieres, zapatos BCBG, Steve Madden, ollas, moccaccino holandés en la sección de comidas. Se lo llevan todo, aunque nada tenga que ver una cosa con la otra. Son lindos, diferentes, de marca, de diseño. Si se mezclan, se van a ver bien, eso piensan. Si no, ¿cómo es que se decora una oficina con arlequines color fuscia.
–¿Por qué no quieres este arlequín?
–Porque quiero combinar otros arlequines que tengo en casa con unos delfines.
–¿Con unos delfines?
–Sí. ¿Qué piensas?
–¿Has pensado tú en la posibilidad de mejor comprarte un marquito?
–¿Para poner una foto de un delfín?
–¡No! Lo que quiero decir es que… que eres una charra, que mejor te compres otra cosa con buen gusto, como ese gato vestido de chef francés.
–¿Charra? ¿Me llamas charra tú a mi? Tú que usas esas uñas vietnamitas con ese logo falso de Louis Vuitton. Mira, mija, no quiero ni el arlequín, ni el marquito. Me llevo este gato vestido de chef, estúpida.
La charrería de este país debería tener un límite.
–Miraaa, espera. ¿Y la novela, además de alentadora, qué te pareció?
–¡Cursi, muy cursi!

¡Predecible, me ha dicho predecible la charra secretaria del misógino ese! Ja, ja, si es que vinieron juntos. Claro, hora de almuerzo. Un sándwich de Subway para la dieta, porque las evangélicas siempre están a dieta y siempre van a pedir a la ventana, con una lista de todos los compañeros del trabajo, esos que salen en las pantomimas y en los juegos de Cristo. Ay, Dios mío, perdóname, que después salgo en la Comay de Yiye Ávila. Pero es que a esas secretarias les dan media hora para comer, y como aquí siempre hay tanto rush, porque si el Señor Marshalls nos diera una hora y media para almorzar, coño, los tiempos han cambiado, pero estas mujeres con cohetes en medias Krystal, que salen a la hora del almuerzo, pretenden comer como tortugas y luego hacer cambios en cinco minutos, porque en diez entran de nuevo a trabajar. Mira, no quiero ser escritora, ni secretaria. Voy hacer la maestría en Marketing y voy a ser columnista, como Mayra Montero, pero quiero escribir en la revista Negocios. Bueno, salir de aquí, tú sabes, empezar en Macy’s de gerente, en cosméticos Clinique, vestida de bata blanca, entregar estuches de regalo con la compra de dos fragancias o más. ¡Ay! (Refuta histérica.) ¿A qué hora es que salgo de este flea market?
–Bueno y eso fue lo que me pasó. Como a eso de las once de la noche fue que salí, por que las muy putas dejan la tienda patas arriba.
–Mira, Olga, ¿tú no eres lesbi, verdad?
–No, la verdad es que no lo soy…
–¿Quieres comer algo?
–Sí, estoy verde.

)
Nydia Antonia Russe

Written by

Aquí puedes leer mi primer libro “Cantar y contar”: Un libro musical. Sígueme en Instagram @cantarycontar

Welcome to a place where words matter. On Medium, smart voices and original ideas take center stage - with no ads in sight. Watch
Follow all the topics you care about, and we’ll deliver the best stories for you to your homepage and inbox. Explore
Get unlimited access to the best stories on Medium — and support writers while you’re at it. Just $5/month. Upgrade