Capítulo 12 UNA T-SHIRT DE DAVID BOWIE
#CantaAhora Blue Jean by David Bowie
La gente es parecida a nosotros, lo único, que un poco más cursi, y son bien charros en algunas cosas. Eso me gusta, me recuerda a Puerto Rico. David Bowie estaba de gira por el lugar, y pasamos por un lugar que estaban vendiendo camisetas de él mismo, no, la verdad es que las estaban regalando, el mismo David Bowie te las daba y te decía que la t-shirt tenía poderes y es verdad porque una vez la usé en un viaje a Buenos Aires y funcionó. En el label de la parte de atrás decía que si le daba miedo a uno el poder de la camisa, que le escribiera personalmente una e-mail a David Bowie. Y eso hice. Lo más extraño de todo es que le hablaba como si le conociera y ni siquiera lo había visto en persona.
E-mail a David Bowie
Querido David:
No vas a creer lo que me pasó. Te conté que estaba en Buenos Aires, ¿no? Bueno, pues acá estoy, he comido como no tienes idea, desde la carne más infame hasta la más rica. El jet lag me ha tenido loca, además que no paramos de filmar y filmar. Cuando veo todas estas grandes producciones y todos estos egos fabricados por el glamoroso ambiente de la publicidad, me acuerdo de ti. Pero bueno, es que tú eres otra cosa. Espero que no te ofendas. Lo que quiero decir es que, soy una estúpida. ¿Cómo te comparo con esos egos? Tú eres el mejor, sino, ¿por qué voy por ahí con una t-shirt tuya, como la gran cosa? Qué bueno que todo el mundo te conoce, porque esa fue la mejor referencia que le pude dar a unas chicas de Chile que quedaron en encontrarse conmigo en un bar que se llamaba el“69“. Esta camisa que me regalaste tiene un poder. Y, bueno, eso, lo que hablamos el otro día, que estoy harta de que la gente me ataque. Tú me dijiste que los amigos en mi vida van y vienen, que no me preocupara, que si me atacaban, atacara, que con mi encantadora ironía y esta t-shirt lo destruiría todo. Pues es muy fuerte, David, porque pasó. Pasó lo que me dijste. Pasó.
Era un restaurante muy así, muy francés, y nos sentamos en las mesitas de afuera, como la vez que fui con el Encantador Sergio. No te rías, que sé que te da risa su nombre, pero es que se lo puso su mamá, ya sabes como es la gente de Bayamón, pues sí, encantadora, pero él lo es de todas las formas. Él te hechiza con su mirada y con todo lo que sabe. Bueno, pues allí nos sentaron, y esta vez me senté en el mismo lugar donde el Encantador Sergio se había sentado, porque así podía ver el restaurante por dentro, la gente que salía, el mesero de la otra vez, que por cierto, me recordaba porque nos trató como reinas, a pesar de nuestro ego. Y la carne, tan divina, y las salsas, y todos los complementos… Es que fue una delicia, y tomamos vino de las bodegas la Séptima, Malbec (por supuesto) y cerveza, mucha cerveza. Conversaba en la mesa, muy tranquilamente, hasta que me atacaron. Sí, de nuevo, y me dije, bueno, tengo que esperar a que el efecto de la camisa de David Bowie se active. Hubo silencios, pero no hubo preguntas. Nadie lloró. Pensé que quizás no era el momento, pero ahí estaban atacándome y como si lo que hubiera planeado no hubiera quedado tan bien. Pues me decidí a atacar. David, cuando dijiste que la camisa tenía poderes nunca imaginé que fueran tan efectivos. Sólo dije una palabra, muy común, nada original: “cállate”. Me muero, me muero, era lo único que pensaba por dentro, no lo puedo creer. “¡¡¡Funciona, funciona!!!” De ahí en adelente pude ver todo muy claramente, los gestos, los “highlights”, los movimientos, las caras, las soluciones, como de pronto surge el cansansio y las ganas de joder en la gente y es que ni te imaginas los poderes que tiene esta camisa, la chica que estaba a mi lado se convirtió en cordero, y la que mandé a callar, en lobo. Y yo subía, subía como una pluma. Por algo me llamo Olga Mesmer, y es que ¿sabes una cosa David? no sé que más hacer con este poder, es letal, aburridísimo para ti, pero genial para mí. No debo tenerla. Pero el color amarillo y el estampado de tu figura hermafrodita fusionado con el lightning bolt en la cara, es que no puedo, no puedo botarla, ni regalarla. Sola no puedo hacer esto, David, tienes que ayudarme, dime, ¿Tiene otros poderes esta camisa? ¿Has regalado más camisas de estas a alguien?
