La toxicidad de los “no-puedistas”

El apoyo contribuye al crecimiento de las personas (*)

Tenemos una gran idea, que a nuestros ojos resultaba brillante, y con toda nuestra ilusión, decidimos comentarla. Al acabar nuestro fabuloso marketing improvisado, nos pueden dar dos buenas respuestas:

  • “Sí, realmente es una buena idea. ¿Por qué no lo intentas?”, o
  • “Creo que está bien. Sin embargo, ¿por qué no intentas cambiar este aspecto?, o ¿por qué no tratas de enfocarlo de otra manera?”

En el primero de los casos, hay una buena sincronía del concepto de “buena idea”. En el segundo, hay un reconocimiento al mérito de tener iniciativa, interés por la idea y apoyo constructivo, para tratar de mejorar lo mejorable.

En cambio, ¿cuál es la contestación más típica que solemos recibir? “Eso no se puede hacer”.

Cuando la respuesta es de un mero conocido, nos puede importar más o menos, dependiendo de cuan confidentes seamos con nosotros mismos. Si en cambio, se trata de un buen amigo, la importancia empieza a ser mayor y empezamos a pensar un poco más allá: “¿por qué no me debe ver capaz?”. Si ya se trata de alguien muy cercano, -como un familiar- con el que tenemos mucho apego, es un arma de destrucción de ilusiones.

Bien, pues lo más importante es que, en cualquiera de los casos, tengáis clara una cosa: cuando alguien os diga que no se puede, recordad que está hablando de sus capacidades, y no de las vuestras.

Si bien no me considero emprendedor, sí que me considero “ideador”. Eso sí, un ideador frustrado. He tenido numerosas ideas de negocio que resultaban más o menos interesantes, pero constantemente me he encontrado personas alrededor -del “tipo 3”- que han bloqueado esa ilusión. No obstante, no hay mal que por bien no venga. Todo es un gran aprendizaje. No soy de los que se derrumban. Aprendes a vender tu siguiente idea de forma distinta, buscando la manera de sorprender. Quizá no te sale bien la primera, ni la segunda, ni la tercera. Pero habrás aprendido a vender 3 ideas diferentes de 3 formas distintas.

A diferencia de un ideador, para mi un emprendedor está un escalón por encima. No es tanto aquél que piensa en buenas ideas, sino que además de tener la ocurrencia, se lanza a ello al margen de las contraposiciones. Y para alcanzar ese nivel, probablemente solo haga falta rodearse de la gente adecuada, de aquellos individuos a los que llamamos equipo, que te dan un apoyo incondicional y se lanzan contigo. Y es que probablemente las personas de las que nos rodeamos y con las que formamos equipo sean el eslabón más importante de la cadena. Rodearse de personas que agreguen valor, y con las que formar sinergias.

Además, la importancia de rodearse de personas con las que compartimos visión se puede ver en las técnicas más innovadoras que actualmente aplicamos en el mundo de la empresa, y que, en mi caso, he tenido la gran oportunidad de conocer y poner en práctica en la escuela de negocios a la que pertenezco. Design thinking es quizás la que más ha llamado mi atención. Y es que, un design thinking individual, se haría bastante corto, y dejaría mucho que desear.

Así que, recuerda: una persona que juzga las capacidades de los demás dice mucho de sí misma. Y, para muchos aspectos de la vida, rodearnos de personas que nos complementan es un increíble valor añadido. El objetivo es ayudarnos a crecer, en lugar de limitarnos.

(*) buenosnegociosonline.com — imagen modificada

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