La gasolina Súper, el octanaje y el control del costo.



El incremento del galón de gasolina súper a US$2,98, así como la mejora en su calidad de 90 a 92 octanos entrarán en vigencia en todo el Ecuador a partir del lunes 27 de agosto, así dispuesto en el Decreto Ejecutivo N.-490.

Previo al incremento, este tipo de combustible era comercializado usualmente a un valor de $2.32 por cada galón, es decir el incremento es algo superior al 28%, evidentemente esto implica una revisión de los costos de transporte de vehículos que utilizan este tipo de combustible. La primera pregunta que se me viene a la mente es: ¿qué es el octanaje de la gasolina y que impacto tiene en el motor de mi auto?.

La respuesta es que el nivel de octanaje no tiene que ver necesariamente con el nivel de calidad de un combustible. El octanaje es la unidad de medida para gasolinas, que generalmente va de 0 a 100 octanos, se refiere al tiempo que éstas demoran en producir combustión. Es decir que mientras mayor sea el octanaje, más demorará la gasolina en explotar dentro de los cilindros del auto. En el mercado, existen motores que necesitan más tiempo antes que la gasolina se encienda y detone a los pistones, sobre todo aquellos que tienen mayor compresión y funcionan a mayor temperatura, ya que requieren que el combustible encienda luego de que el pistón haya subido para funcionar correctamente.

Si se coloca en un automotor de alta compresión un combustible de menor octanaje se puede producir un efecto conocido localmente como el ¨cascabeleo¨ del motor, lo que significa que los pistones no suben en línea recta y rebotan contra las paredes de los cilindros. Un mayor octanaje en el combustible no significa que el motor será más potente, y aunque sí puede mejorar la respuesta de aceleración no incrementará los caballos de fuerza del vehículo. Sin embargo, lo que si es un hecho es que la gasolina extra posee un alto contenido de azufre y otros elementos que ensucian el motor y otros sistemas del auto en su composición, mientras que la gasolina súper tiene menos impurezas y elementos contaminantes.

El estándar Europeo, y su influencia en Ecuador

En Europa por ejemplo, existen gasolinas de 90, 95 y 98 octanos, y la preferida al llenar el tanque con gasolina es la 95 octanos no solo por su precio si no por que la mayoría de los vehículos de gasolina soportan este octanaje debido a las normas europeas enfocadas a la protección ambiental. La gasolina de 95 octanos es menos densa que otros tipos de gasolina lo que hace que sea más ligera pero, además tiene otra serie de ventajas al ser menos agresiva para las partes vitales del motor de los vehículos, por lo que alarga el tiempo de vida del mismo. Es un combustible que pasa por un complejo proceso de refinado lo que evita que entren impurezas al motor y finalmente contiene menos azufre que otros tipos de gasolina lo que minimiza el daño que provocan en el medio ambiente. Podríamos decir que la nueva Súper de 92 octanos se quiere acercar al estándar Europeo, que como mencionamos tiene una visión de generar menor contaminación ambiental.

En la misma línea de los estándares europeos, tenemos cifras que demuestran que en el país a crecido la importación de vehículos europeos, sobre todo desde que el Ecuador firmó el acuerdo con la Unión Europea. Según datos de la prensa publicados en el mes de Julio, desde que entró en vigencia el acuerdo con el bloque, en enero del 2017, los precios de los vehículos europeos han decrecido en un 13%, debido a la eliminación progresiva de aranceles. Según cifras del portal de la Asociación de Empresas Automotrices del Ecuador (AEADE), en este mismo período, paralelamente creció la participación en el mercado de las marcas europeas, del 2,2% al 5,8% al cierre del mes pasado. Este efecto hace que en algunas marcas y modelos para soportar una gasolina Súper de 90 octanos (la actual), los motores deben ser recalibrados en el software de sus computadoras para poder soportar un menor octanaje, al subir a 92 octanos estas re calibraciones serían menores, según algunos expertos.

El parque automotor, muestra una nueva realidad.

En el último anuario publicado por la Asociación de Empresas Automotrices del Ecuador (AEADE) se detalla que en el país en los últimos cinco años se han vendido 435.628 vehículos livianos nuevos, que incluyen automóviles, SUV y camionetas, más los cerca de 61.577 comercializados de enero a junio de este año el acumulado llegaría a cerca de 497.205 vehículos que caen en el rango de vehículos de menos de 5 años, es decir cerca del 22% del parque total de vehículos del país. Al preguntar a varios conocidos que cuentan con talleres mecánicos, o trabajan en concesionarias de vehículos, este mercado de cerca de 500.000 unidades requieren el uso de gasolina súper, debido a que por temas de garantía, desempeño del motor, planes de mantenimiento es lo recomendable. “Si le colocas gasolina extra el vehículo para ahorrarte el incremento, te va a funcionar el auto, pero aumentas el riesgo de cambiar bujías, limpiar inyectores mucho más rápido por las impurezas de la gasolina extra, y eventualmente el motor puede cascabelear”, fue uno de los comentarios.

En conclusión podríamos decir que el abastecerse con gasolina de alto octanaje en los vehículos, sobre todo nuevos, alarga el tiempo de vida del automotor, ya que la misma es menos agresiva y dañina, siempre y cuando el proceso de refinado sea el adecuado para eliminar las impurezas como el azufre. Otra opción es colocar gasolina Extra o Eco, en lugar de Súper modificándola con aditivos (que al ser importados son costosos), a fin de preservar la vida del motor y reducir los gastos en mantenimientos.

Todo apuntaría, que el cambio de hábito de dejar de colocar gasolina Súper por Extra o Eco para generar un ahorro debido al nuevo precio por galón, tiene sus riesgos y barreras, que no todos los consumidores están dispuestos a asumir, sobre todo por que el vehículo se considera un activo, sobre el cuál los propietarios no están dispuestos a que pierda valor, además que llevar al vehículo al taller de forma más frecuente para los mantenimientos, es un dolor de cabeza para el propietario.

Nuevas tecnologías de los fabricantes de vehículos, impulsan la eficiencia en el consumo de combustible.

La tecnología de los nuevos vehículos tienen por objetivo la eficiencia en el consumo, lo que significa que los autos con bajo consumo de combustible ya no son sinónimo de vehículos pequeños y de baja potencia. Hoy en día, los vehículos más grandes se incluyen entre las listas de automóviles que obtienen un gran rendimiento de gasolina. CNN publicó hace pocas semanas el listado de los vehículos de mayor eficiencia en uso de combustible, algo muy importante a la hora de elegir una marca y modelo, al menos si vas a utilizar gasolina Súper.

El control de costos para flotas de vehículos que utilizan gasolina Súper.

Fuente: Reporte CAN Bus plataforma de gestión de Flotas CarSync

Muchos ecuatorianos, administramos distintos tipos de flotas de todo tipo, desde una pequeña flota de vehículos afiliados a sistemas de movilidad alternativa como Uber o Cabify, o una flota de vehículos del departamento de visitadores médicos de una farmacéutica. Para ambos ejemplos, existen ahora herramientas muy precisas para la medición del consumo en tiempo real, y así llevar un mejor control de los costos operativos, más aún si el combustible es el componente de mayor impacto en la estructura de los costos de operación de las flotas seguido de los gastos de mantenimiento, neumáticos y demás. Una de estas herramientas es el lector de combustible en tiempo real, gracias a la instalación de un sensor que se conecta al puerto CAN del vehículo, de tal forma que provee en tiempo real información sobre el consumo, es decir, el nivel de combustible en el tanque. Así como también reportes analíticos que permiten llevar un control diario, semanal o mensual y analizar el rendimiento versus el resto de vehículos de la flota. Estos sensores se colocan como un accesorio que funciona con la conectividad de los equipos de telemática avanzada. A estas herramientas debemos sumar el uso de buenas prácticas de conducción, diseñadas justamente para optimizar el consumo y lograr un mayor rendimiento.