Propósito, cumplir propósitos

El año pasado hice explícitos y públicos por primera vez mis propósitos de año nuevo. ¿Cumplí? Pues poco, la verdad, y por ello este año me propongo hacer algo diferente

Nunca he sido de plantearme propósitos de año nuevo, de hecho casi me da vergüenza esta desnudez en algo tan personal, pero el año pasado lo hice por primera vez, y hay que reconocer que imponerse rendir cuentas es esencial para comprometerte, y publicarlo, aunque nadie lo lea, te obliga al menos a reflexionar un año después sobre lo que dijiste que ibas a hacer.

Así fue el año pasado

A modo de retrospectiva, debo decir que el cumplimento de mis propósitos del 2017 ha sido francamente mejorable:

  • Sólo cumplí completamente tres propósitos: pasar más tiempo de calidad con mi familia, asistir a eventos tecnológicos y dar una charla abierta,
  • uno se quedó muy cerca: la lectura de libros, y de otro, cumplí la mitad, publicar mis notas sobre mi lean start-up
  • cuatro avanzaron pero no lo suficiente: leer cómics con mi hijo, publicar artículos, hacer un MOOC y perder peso, y
  • tuve cuatro epic fails: lanzar un side project, colaborar en proyecto open source, arrancar una idea de negocio y actualizar la web de mi equipo de fútbol.

¿Quiere decir que mi año se fue por el sumidero? En absoluto, cerré la mejor etapa de mi carrera profesional, recuperé parte de mi vida personal y creo haber abierto nuevas e interesantes vías para el futuro.

Lo que creo que ocurrió es que redacté unos propósitos pésimos, y a pesar de seguir consejos habituales como ser concreto y poner fechas de consecución, no me sirvieron para alcanzar un nivel de cumplimento decente. Visto eso, creo que lo más sensato, antes de plantearme nuevos propósitos, es repensar la forma en que los elijo, de ahí esté casi en febrero dándole vueltas a este tema.

Lo primero, sacar las lecciones aprendidas de lo que no me ayudó el año pasado:

  • Poner objetivos que escapan a mi poder de control es un brindis al sol. Me propuse leer los cómics que mi hijo terminaba, pero él dejó de leerlos. Sé que las consecuencias del abandono no son drásticas, pero es importante el aprendizaje de que si algo no depende de tí, es arriesgado comprometerse a cumplirlo
  • Mezclar dos propósitos en uno te puede dejar sin cumplir el global, y más cuando uno es sencillo de lograr y el otro muy complejo. Por ejemplo, avancé en mis notas de lean start-up, que de hecho las enlacé desde un artículo que escribí sobre intraemprendimiento, pero el otro subpropósito, que era arrancar una idea de negocio, no salió adelante.
  • Evitar la falta de concreción. Esto, aunque lo pretendas, no es fácil de conseguir. Sobre el comentado propósito de arrancar una idea de negocio a medias con mi mujer, es cierto que no avanzamos demasiado en ello, pero ¿cómo habría podido evaluar si lo habia conseguido?, ¿cómo se mide el grado de arrancamiento de una idea?
  • Saber medirte. El año pasado me propuse lanzar 3 side projects de enjundia, y además, leer, escribir, colaborar con un proyecto open source y pasar tiempo con mi familia. Todo esto son ni siquiera calcular si tenía tiempo disponible para todo eso.

¿Cómo lo he enfocado este año?

De nuevo estuve leyendo un poco y encontré un par de fuentes de inspiración para mejorar mi proceso de elección de propósitos de año nuevo.

De un artículo que habla de gente que siempre cumple sus propósitos tomé la idea de proponerme objetivos a muy corto plazo y buscar mecanismos para autoresponsabilizarme. Lo mejor que he encontrado para esto último es publicarlo y obligarte a revisarlo al año siguiente.

De otro artículo que propone un método muy elaborado me quedo con la idea de pensar más en objetivos personales que en propósitos y seguir algo parecido al método OKR, identificando objetivos a medio y largo plazo y concretando sólo los del próximo trimestre.

Del passion planner de David Bonilla saqué la idea de crear un mapa mental para los objetivos anuales, distinguiendo entre los 3, 6 y 12 meses, y otro mapa mental por cada objetivo, en el que se incluya un desglose de tareas, el esfuerzo previsto y la fecha en la que me gustaría terminar la tarea. Es brutal cómo te ayuda a focalizar y organizar la semana. Os dejo el desglose de uno de los objetivos de este trimestre que más me gusta, creado con SimpleMind:

También del passion planner y con la vista puesta en no proponerme objetivos por encima de mis posibilidades saqué la idea del planificador semanal, que yo he implementado con una plantilla de una hoja de cálculo adaptada a mis necesidades que relleno cada domingo y de la que pego un pantallazo en el escritorio del móvil.

Aproveché para analizar cómo es una de mis semanas habituales y descubrí que a duras penas logro sacar 20 horas para aquello que no sea trabajo, casa y familia. Así que ahora sólo me comprometo a hacer lo que creo que voy a cumplir, y lo reflejo todo en ese planificador semanal del que os dejo un ejemplo:

Al terminar la semana reviso cumplimientos y obtengo un porcentaje, anoto reflexiones, distracciones, etc. También reviso los mapas mentales, cambiándolos si es necesario y cada mes espero revisar el mapa anual anotando el grado de avance del trimestre en curso.

Por último, haré un breve chequeo con mis lecciones aprendidas para no tropezar dos veces con la misma piedra.

Puede parecer complejo, y no voy a negar que me ha llevado mi tiempo, pero la alternativa ya la conozco y no funciona. Si a alguien le apetece probarlo y ha hecho su lista de propósitos de año nuevo, no le será difícil, ya que sólo tendrá que hacer un par de mapas mentales y empezar a revisar cada semana cómo van las cosas. Si además se anima y quiere compartir sus experiencias, me encantará conocerlas.

¿Y qué propósitos tendré para este año?

Pues pondré un breve resumen, ya que seguro que cambia con el tiempo, y la verdad, algunas cosas son demasiado personales para compartirlas, o aún no estoy preparado para hacerlo:

  • Leer un libro al trimestre, suena poco, pero fue el ritmo real del año pasado
  • Aprender Docker y usarlo para montar un prototipo que facilite la integración continua de las aplicaciones con las que trabajo
  • Mejorar mis habilidades de testing (y de paso me gustaría incorporar ElasTest a mi stack tecnológico)
  • Escribir, aunque sea sin publicar, las cosas que aprendo o desaprendo
  • Estar con los míos y disfrutar del tiempo que pasamos juntos, que ya el día a día les roba demasiado tiempo
  • Aprender a jugar a rol con mis hijos, a Magissa concretamente, que nos lo han traído los Reyes. Puede parecer tema baladí pero para los que no somos roleros exige mucha dedicación
  • Volver a dar alguna charla en abierto y mantener mi ritmo de asistencia a eventos técnicos
  • Encajar, cual cuña, todas las cosas que me apasionan de nuestro pequeño universo: investigar qué se mueve en el mundillo del software, seguir mejorando mis conocimientos y práctica en codificación, diseño y arquitecturas software, colaborar con GDG Toledo en lo que esté en mi mano, darle una vuelta al que quizá, algún día y si se alinean los astros, podría ser mi side project, y alguna cosa que saldrá por el camino y a la que habrá que hacer un hueco.

Y por encima de todo, este año quiero proponerme experimentar y validar un método que me ayude a cumplir propósitos. Por ahora estoy muy satisfecho, no sé cuánto me durará el ímpetu inicial. El año que viene os contaré si me ha sido útil y en cuánto me ha ayudado a conseguir lo que tengo en mente.

Por cierto, para los propósitos de aprendizaje estoy anotando las rutas que estoy siguiendo junto con los recursos que voy consultando y que considero útiles, y con ello espero apoyar el proyecto Learning Path Academy de Ruben Fernandez que descubrí a finales de este año y que me parece sencillamente genial.

Gracias por leer mis cuitas y suerte con vuestros propósitos.

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