Proponiendo, que es gerundio

Nunca he sido amigo de los propósitos de año nuevo. De hecho nunca me hice propósitos en estas fechas, hasta que la coincidencia casual de dos de mis costumbres dominicales lo cambiaron

Día uno de enero de 2017. Voy en coche escuchando al genial Manuel Burque en A vivir que son dos días. Tras diseccionar todos los remedios conocidos contra la resaca, estuvo dándole cera a los propósitos de año nuevo, y va y se lleva al programa a su hermano, que es psicólogo, para hablar de ello. Pensé que era él mismo imitando otra voz, pero no, era auténtico y además dijo un par de cosas interesantes.

El ‘Burque serio’ comentó que una de las principales causas del eterno incumplimiento de estos objetivos anuales era la forma en que los enunciábamos como deseos y no como propuestas alcanzables. Según dijo, nunca debemos usar fórmulas del tipo «Tengo que…» o «Debería…», que terminan siendo losas imposibles de levantar. Su propuesta: utilizar redacciones concretas, con hitos a corto plazo y alcanzables. Y a ser posible con recompensas y un plan de acción asociados. Casi . Vamos que la mayoría de la gente comenzaba el año paradójicamente con un despropósito de año nuevo: la propia lista de propósitos.

Por un momento me dio por pensar que si hacía mis primeros propósitos de año nuevo siguiendo sus consejos, igual me ayudaba a conseguir al menos media docena de las diez mil cosas que me rondan la cabeza cada año, pero como soy más bien de tener una nebulosa de objetivos poco concretos que voy moldeando o maleando según pasa el tiempo y las circunstancias, lo cual por otro lado tiene la ventaja de que permite ser más complaciente con los incumplimientos, lo deseché al poco de llegar a casa.

Pero un par de horas después, surfeando por mi timeline de Twitter, vi el reto que lanzaba David Bonilla en su bonilista del domingo.

Tengo que reconocerle a Bonilla que tiene un efecto peculiar en mí: consigue movilizarme.

Lo que das a la comunidad, esta te lo devuelve con creces
David Bonilla

Con la frase de arriba me terminó de convencer para empezar a devolver a la comunidad un poco de lo mucho que me ha dado, y empecé a escribir, por ejemplo. Y ahora me veo aceptando su reto y redactando mis primeros propósitos de año nuevo, a los que, de paso, trataré de aplicarles las recomendaciones burquianas:

  • Pasar tiempo de calidad con mi familia. En el pasado ya viví una etapa perro del hortelano en la que quise abarcar mucho y trataba de compatibilizar el tiempo dedicado a mi familia con el dedicado a otros temas de mi interés. Al final no hacía bien ni lo uno, ni lo otro. Así que, aunque el equilibrio entre las fuerzas que tiran de mi tiempo siga siendo tremendamente difícil, mi propósito será no caer en este error más de 5 veces en todo el año. La recompensa esperada es evidente e impagable.
  • Mejorar el ritmo de lectura de los cómics de superhéroes que me pasa mi hijo. Desde que descubrimos Nivel426, una flipante tienda de cómics, manga y juegos de rol que han abierto en la calle Alfileritos, de Toledo, cada mes mi hijo y yo vamos a comprar cómics de Marvel y DC. Él los lee primero y me los pasa a mí. Me lleva demasiada ventaja y no quiero dejar pasar la oportunidad de tener esta afición en común con él, así que mi propósito será leer un cómic cada dos semanas. La recompensa la veré cada vez que vayamos a la tienda y comentemos las aventuras leídas.
  • Siguiendo con el tema de la lectura, mantengo mi propósito de leer al menos 5 libros. Parecen pocos, pero desde que hace unos años que me propuse pagar mi deuda de lectura técnica, esa ha sido la media. Este año como mínimo quiero leer The Pragmatic Programmer y Growing Object Oriented Software Guided by Tests, y terminar The Clean Coder, aunque este no podré contarlo como libro del 2017. También me gustaría leer algún libro que no fuera técnico, que me haga pensar. Recompensa esperada: el conocimiento, que no es poco.
  • Al menos igualar la asistencia a meetups del año pasado, que fueron 3, y volver a asistir a un evento técnico de fin de semana, tipo Codemotion. Quisiera que fueran más, pero cada meetup compite con el objetivo de compartir tiempo con mi familia, así que prefiero la prudencia. La recompensa de estos eventos es brutal, me ponen las pilas, me dan ideas, a veces envidia sana y siempre, siempre, aprendo.
  • Ser ponente en mi primer meetup abierto. Llevo años impartiendo charlas y talleres internos y me gustaría dar el primero en abierto para la comunidad. Espero aportar algo de calidad equivalente a lo que he recibido, y me comprometo a darlo todo para intentarlo. Uno de los organizadores de Software Craftmanship de Castilla-La Mancha me propuso hacer uno de calistenia de objetos, y puede ser un buen comienzo. Para llegar engrasado, mi plan será hacer una kata cada quince días de aquí a primavera. La recompensa, parafraseando a David Bonilla, será con creces seguro.
  • Seguir escribiendo sobre lo que aprendo y las experiencias que considero dignas de ser compartidas. El propósito será publicar al menos 6 artículos en Médium. Pueden parecer pocos, pero es mi segundo año publicando y no se el ritmo que voy a llevar, y me espero una primera mitad de año compleja, así que prefiero ser prudente. La recompensa te la dan tus lectores con sus comentarios e interacciones.
  • Arrancar un pet project aplicando Domain Driven Design (DDD) y arquitectura hexagonal. El pasado año me empapé de DDD y comencé un proyecto usándolo. Me pareció un mecanismo de diseño muy robusto, el cual, combinado con una arquitectura hexagonal o clean architecture, creo que puede ser una combinación muy interesante para abordar un sistema desde cero. Ya tengo pensado un dominio candidato, así que el propósito será arrancarlo en GitHub para la comunidad. ¿Recompensa? Profundizar en DDD, en la arquitectura hexagonal y poder contarlo.
  • Colaborar en un proyecto open source. Ni siquiera he pensado cual, pero es una idea que me ronda la cabeza desde hace más de un año. El propósito sería hacer al menos un pull request a un proyecto abierto. Poca cosa, lo se, pero creo que el propósito ya es suficientemente osado como para poner encima poner objetivos inalcanzables. La recompensa creo que será la vergüenza torera de un miembro de una generación de desarrolladores que ha crecido profesionalmente gracias al código abierto pero al que no le devuelto prácticamente nada.
  • Avanzar en mis notas para arrancar una idea aplicando el emprendimiento lean, poniéndolas en práctica con una idea que tenemos en mente mi mujer y yo, y de la que seguro que os hablaré algún día, al igual que de la notas. Mi propósito sería recoger la experiencia en las notas hasta llegar a un producto mínimo viable. La recompensa será mi tercera experiencia emprendedora, necesaria emocionalmente tras el cierre de competi.net.
  • Hacer al menos un MOOC. Desde hace tiempo trato de hacer al menos un curso al año. Ya hice uno sobre Gamification en 2013, otro sobre Innovación con Design Thinking en 2015 y empecé Machine Learning en 2016 que no pude terminar. Este año quizá trate de acercarme a estadísticas para análisis de datos o big data, pero aún no lo tengo claro. Recompensa, conocimiento, inspiración y seguramente el complemento para otras facetas cubiertas y no cubiertas en estos propósitos.
  • Actualizar la web de anivel +30 — El Colmadito, el equipo de fútbol 7 en el que milito desde hace más de doce años y que se merece estar al día y ser fácilmente actualizable. Idealmente debería rehacer desde cero el experimento frontender que hice hace casi una década, y que a día de hoy es un engendro de web basado en tablas y frames 😱😱😱, pero hay que ser realistas, y actualizarlo es lo mínimo que me pide el cliente, la verdad. Aquí más que recompensa hay una deuda, pues el equipo me dio un trofeo especial por haber creado la web y haberla mantenido durante años, y justo tras recibirlo, la abandoné.
  • Afrontar mi décimo tercera temporada futbolística con garantías físicas, para lo cual tendré que perder de aquí a septiembre al menos 7 kilos desde la pesada inicial que haré el próximo 9 de enero. Recompensa, cada día en los entrenos y en el campo la veré.

Sólo quería ponerme ocho, pero han salido doce. Bueno, para no torturarme demasiado en mis primeros propósitos dejados por escrito, me conformo con alcanzar el 80% de los listados, es decir, diez.

Estos objetivos se orientan a disfrutar de mi familia y del único deporte que practico, a mejorar mis habilidades como artesano del software, a mantenerme inquieto y despierto en lo que me gusta: tecnología, emprendimiento, etc., y a compartir y divulgar conocimientos, algo que he hecho toda mi vida en las empresas en las que he trabajado, pero que ahora he decidido abrir al que pueda interesarle. En esencia a divertirme haciendo lo que más me gusta, solucionar problemas con el software. A ver dentro de 362 días cómo ha ido la cosa.

Muchas gracias por leer el artículo y a David Bonilla y Manuel Burque por “forzarme” a hacer esto por primera vez.