Sobredotados (y otras cosas)

Qué duda cabe que la administración y los centros educativos deben dar respuesta a la diversidad del alumnado cualquiera que sea la necesidad educativa que precise, sobredotación o altas capacidades incluidas. El punto de partida puede ser la detección por parte de los maestros o a demanda de las familias. Claro que no siempre el coeficiente intelectual aconseja un tratamiento específico y en ocasiones los padres prefieren un itinerario educarivo lo más normalizado posible, especialmente en las primeras etapas. También conozco casos en los que el deseo de los progenitores por adelantar el nivel de desarrollo curricular en función de las altas capacidades de sus hijos ha originado un inferior desarrollo afectivo y de sociabilidad que más tarde han lamentado. En otros, más en épocas pasadas, ha habido alumnos que no han encontrado el estímulo y la motivación adecuados para progresar en la medida en que sus condiciones personales lo demandaban Hay que para todo en la viña del señor.

Lo que sí puedo atestiguar desde mi experiencia es que la detección y orientación escolar por los equipos profesionales de primaria o departamentos de orientación de secundaria es de primera calidad y de su buen hacer puedo dar fe. En ocasiones animando a padres y maestros a enriquecer el desarrollo curricular de un alumno o alumna, en otras templando el ímpetu de los padres que ven sobredotación donde hay altas capacidades acompañadas por baja integración en el grupo, siendo más destacable lo segundo que lo primero. Seguramente desde la admistración educativa se pueda hacer algo más en la dotación de maestros o en la puesta en marcha de programas de apoyo a este alumnado. Y se entiende que las familias lo demanden.

También he sido testigo de múltiples diagnósticos de gabinetes externos que encontraban su filón comercial encontrando alumnado sobredotados por doquier y que en el fondo funcionaban como empresas extractoras de alumnos sobredotados. Que los hay. Que en alguna ocasión nadie ha reparado en ellos. Pero, francamente, ya va siendo cada vez más difícil que esto ocurra. Es cierto que el número de profesionales de la orientación en los centros de educación infantil y primaria es insuficiente, que hay centros grandes que precisarían de orientadores a tiempo completo. También lo es que próximos a cumplir el segundo año de legislatura sigue el gobierno de la Junta de Extremadura sin dar un solo paso para cumplir el compromiso del PSOE de “ poner en marcha la progresiva dotación de orientadores/as en los centros de educación infantil y primaria, comenzando por los de 18 unidades y más”. Y que este compromiso debe ser demandado y exigido por la comunidad educativa. También lo es que hay un problema de orientación educativa en la enseñanza concertada cuyos titulares en muchos casos se lavan las manos afirmando que es un problema que corresponde resolver a la Consejería de Educación. Y quizá corresponda a los dos poner un poco de su parte.

Surge todo esto a cuenta de la noticia aparecida estos días en la prensa regional en la que bajo el titular de “Mi hija aprendió a leer sola a los dos años porque se aburría en clase” donde la mamá de la niña añade que su niña se aburre mientras todos los niños pintan y su hija prefiere irse a leer sola al final de la clase. Vaya toda mi simpatía por el afán lector de la niña, pero también cabe preguntarse si “jugar con” y “acompañado de” — que esto es también “pintar” — no es una actividad que ayuda a adquirir la competencia social y ciudadana, básica para la convivencia. Además de leer, a los dos años. Cabe en efecto preguntarse si el desarrollo emocional y afectivo de los niños, también de los niños con sobredotación o altas capacidades, importa tanto a los adultos como el desarrollo de las capacidades intelectuales. También me pregunto por qué la asociación de apoyo a la altas capacidades. protagonista de la citada noticia, hace de la alcaldesa de Cáceres la intermediaria ante la Consejería de Educación, quien tiene la competencia, pues por mucho que los caminos del señor sean inexcrutables y que Dios escriba con renglones torcidos algo me dice que por algún lado no se andan bien los caminos. En fin, que Elena Nevado que dejó de ser senadora para atender mejor el ayuntamiento (bueno… porque le obligó C´s), y ahora se dedica a hostigar a la Junta de Extremadura con problemas cotidianos de los hospitales, ahora abrirá un nuevo frente con la sobredotación. Claro que no importa que, a la vez, esté intentando que los ayuntamientos dejen de asumir las competencias de mantenimiento y conservación de los centros de enseñanza básica que asignan las leyes a los municipios. Haz lo digo y no lo que hago.