Mentorazgo real

Apoyo, preguntas y curiosidad compartida

Image for post
Image for post

Son muchas las ideas alrededor de la práctica de desarrollo personal (y profesional, si es que ambas facetas de nuestra vida pueden disociarse) conocida como mentoría. No es para menos, pues es algo enraizado en la cultura occidental, el concepto original se remonta a los tiempos de la Antigua Grecia y hoy, es total su ubicuidad en el ámbito de la economía del conocimiento, ¿quién no ha tenido asignado a un mentor en algún puesto de trabajo? ¿O quién no ha buscado soporte de un tercero al arrancar una nueva aventura?

No voy a remontarme a los tiempos de la Odisea de Homero, en los que la diosa Atenea tomó el cuerpo del viejo sabio Méntor para guiar a Telémaco, ni tampoco a la relación entre mentor y aprendiz que se daba en la Edad Media en los gremios de artesanos. Si la mentoría está tan presente en nuestros días, es porque vivimos en un momento de la historia complejo, y con complejo, no me refiero a la dificultad para alcanzar un hito o un logro, sino al embrollo resultante de nuestra evolución como sociedad, a la cantidad de capas que se suman sobre lo ya existente y a la dificultad de predecir lo que nos deparará el futuro.

No hace mucho tiempo, leí un artículo de Herminia Ibarra en Harvard Business Review, titulado: A Lack of Sponsorship Is Keeping Women from Advancing into Leadership (en español “La falta de patrocinio impide que las mujeres avancen hasta el liderazgo”). En él, su autora reflexiona sobre los porqués que hay detrás del hecho de que las mujeres tengan una menor llegada a puestos de alta dirección en las organizaciones, respecto a la posición de ventaja que, de partida, tenemos los hombres. Uno de los hechos clave, según algunos estudios en los que basa su planteamiento, es la falta de un patrocinador, es decir, una persona que tiene poder y lo usa para apoyar a su esponsorizada. En la pieza, recorre y describe los distintos roles que van desde el mentor al patrocinador, pasando por el conector o el estratega.

Image for post
Image for post

Como decía al inicio, quizás sea la complejidad del mundo contemporáneo y sus organizaciones, lo que hace que se confundan los términos de los distintos roles descritos por Ibarra. Y es que muchas veces, se asocia la actividad de la mentoría con la del patrocinio, en términos de promoción o progreso salarial. Lo cierto es que en organizaciones cada vez menos jerárquicas, con una gran variación en la demanda de habilidades y roles necesarios para cubrir su actividad en permanente cambio, así como una gran incertidumbre para proyectar escenarios futuros. Asociar el mentorazgo al desarrollo de la carrera profesional, está fuera de lugar.

Una de las mejores descripciones del rol de un mentor o mentora, lo leí en el libro de Sir Ken Robinson, El Elemento, donde recoge una exploración acerca del descubrimiento y el desarrollo del potencial individual, lo que el británico denomina el “elemento”. Ese destino es diferente en cada uno de nosotros, pero sus componentes son universales: las cosas que nos encantan, las cosas que se nos dan bien y cómo y dónde confluyen. Y ya habrás podido imaginar que no todo el mundo lo encuentra con facilidad.

Los cuatro papeles que Robinson atribuye a los mentores son (cito textualmente):

  • Reconocimiento, algunas personas tienen aptitudes generales para alguna actividad, pero lo más frecuente es que sus aptitudes sean mucho más específicas dentro de una disciplina determinada. El papel del mentor consiste en identificar aptitudes o habilidades en las que otros no se habían fijado antes. El mentor puede hacerlo porque también él ha encontrado esa chispa de interés antes.
  • Estimular, los mentores nos llevan a creer que podemos conseguir algo que, antes de conocerlos, a nosotros nos parecía improbable o imposible. No nos permiten sucumbir a la falta de conocimiento durante demasiado tiempo, ni a la idea de que nuestros sueños son inalcanzables. Están cerca para recordarnos las habilidades que poseemos y lo que podemos llegar a conseguir si continuamos trabajando duro.
  • Facilitar, los mentores pueden ayudarnos a dirigirnos hacia nuestro Elemento ofreciéndonos consejos y técnicas, allanándonos el camino e incluso permitiéndonos vacilar un poco, están dispuestos a ayudarnos a que nos recuperemos y aprendamos de nuestros errores.
  • Exigir, los mentores eficaces nos empujan a ir más allá de lo que nosotros consideramos que son nuestros límites. Por mucho que no nos dejen sucumbir a la falta de confianza en nosotros mismos, también nos impiden que hagamos menos de lo que podemos. Un verdadero mentor nos recuerda que nuestra meta nunca debe de ser «el promedio» de nuestras ambiciones.

Creo que la verdadera mentoría pasa por encontrar personas que cubran cada uno de los cuatro papeles descritos por Robinson. Y sí, hablo de diferentes personas. No creo que exista una única persona que cubra todas las facetas que lo conviertan en el o la mentora perfecta. Y es que seguramente, superados determinados hitos y gracias a estos avances conseguidos, tendremos otras inquietudes diferentes y un nuevo contexto al que enfrentarnos.

En mi experiencia, la mentoría es una práctica que fluye mejor cuando quienes la activan o la practican son personas curiosas, algo parecido a lo que sucede con los y las buenas profesionales del diseño. La curiosidad es el mejor antídoto que conozco para hacer frente a la incertidumbre.

Para terminar, volvamos al viejo Méntor y fomentemos prácticas como la mentoría inversa —en la que una persona más joven es quién tutela al más experimentado— aportan mucho más valor, tanto para las personas implicadas en el proceso, como para las organizaciones que se benefician del mismo, pues les permitirán encontrar nuevas formas de dar sentido al futuro que está por llegar.

¿Alguna vez has tenido relaciones de mentoría que te ayudaron a desarrollar lo que Robinson propone en su libro? ¿Cuál es tú objetivo principal cuando ejerces como mentor de otra persona?

Get the Medium app

A button that says 'Download on the App Store', and if clicked it will lead you to the iOS App store
A button that says 'Get it on, Google Play', and if clicked it will lead you to the Google Play store