Hoy lo vi. No fue algo planeado, pero lo vi.

Hasta cierto punto estaba convencido de que iba a suceder, pero yo no lo planeé, él no lo planeó, solo pasó.

Hoy lo ví, sí. Porque así es la vida, ¡le encanta ponernos en situaciones incómodas!

Él estaba al otro lado de la calle, mientras yo caminaba a mi casa. Lo vi, alcé mi mano y lo saludé, y seguí caminando como si nada hubiese pasado.

¡Aunque por dentro pasaba de todo! No sabía como caminar, no sabía hacia dónde ver, estoy seguro que olvidé respirar por unos momentos. Pero yo solo seguí caminando y ya, como si hubiese sido un vecino cualquiera. Aunque en realidad él no es un vecino, ni mucho menos es cualquiera…

¿Pero qué le voy a hacer?, este soy yo, nunca sé reaccionar a las cosas inesperadas… y sí, sé que dije que lo esperaba, pero no pasó como lo imaginé, entonces no supe como actuar.

Aunque la en realidad sí sabía muy bien lo que quería hacer: cruzar la calle, verlo a los ojos, darle un abrazo y luego seguir mi camino.

«¿Por qué tan serio?», eso decía el mensaje que recibí; no supe qué responder, pero al final lo que escribí fue lo que se podía esperar de mí, algo que no iba a mejorar en nada lo que había hecho: «¡Yo soy serio!»

¿A quién engaño? A mí no, y claramente a él tampoco.

De todas maneras no importa, todo esto que él me genera me lo saqué yo no sé ni de dónde, al rato y mejor que las cosas sean como son, que sean como fueron. A fin de cuentas, ya nada puedo hacer.