Uno de esos días

Hoy ha sido uno de esos días, uno de esos que en poco se parecen a los demás. De esos en los que todo parece normal, pero hay un detalle que no logra encajar del todo en la rutina. En los que por más esfuerzo que ponga no logro sentirme como siempre.

Como de costumbre inicié escuchando música, me levanté con Deseos de cosas imposibles de LOVG en la cabeza, entonces antes de bañarme busqué el álbum en Spotify e inicié la reproducción en esa canción. Y aunque no presté atención de momento, pero quizá el título de la canción fungía de algo así como un premonitorio.

Cuando llegué a Historia de un sueño pensé en vos, recordé que ya no estás, recordé lo mucho que te extraño y me dieron unas ganas terribles de un abrazo. Pero no de cualquier abrazo, sino de un abrazo tuyo, de esos que me impregnaban con tu olor y que me hacían sentir casi de manera palpable el amor que me tuviste siempre.

Lloré un poco, quizá, no lo pude evitar… ¡No lo quise evitar! Pero no lloraba de tristeza, Tita. Las cosas van bien, muy bien quizá, pero lloraba porque este vacío que me dejaste sigue todavía ahí y parece que planea quedarse.

De momento me conformaré con mis sueños sobre vos, que la verdad no son escazos. Me resignaré al recuerdo de tu aroma, de tus abrazos y de tus besos, al recuerdo de ese amor eterno que me mostraste y que yo, no pudiendo hacer más, matendré hasta siempre.

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