Preguntar “por qué” mientras lees mejorará tu comprensión lectora

Por Mario Wellmann.

Los buenos lectores hacen uso de una serie de herramientas que les permiten aprender y comprender de manera ágil. Una de estas estrategias es la interrogación elaborativa, la cual consiste en preguntarnos por qué una afirmación o idea en el texto es verdadera.


Por Daria Shevtsova en Pexels

Durante muchos años se pensó que los problemas de comprensión lectora resultaban principalmente de dificultades en nuestra capacidad para reconocer letras y palabras en el texto, o sea, de la decodificación de este [1]. Ahora bien ¿Qué sucede cuando hemos dominado la mecánica de la lectura y aun así tenemos dificultades comprensivas? Actualmente es bien reconocido que una pobre comprensión lectora en jóvenes y adultos está generalmente asociada a la falta de vocabulario o conocimiento en relación al texto [1–2]. Sumado a lo anterior, se sabe que los buenos lectores utilizan una serie de herramientas específicas que facilitan el proceso de comprensión, permitiéndoles generar una representación mental coherente y hacer inferencias del texto [3].

La interrogación elaborativa es una herramienta utilizada por buenos lectores que ha probado aumentar la capacidad para recordar elementos en el texto y mejorar la comprensión. Esta estrategia de aprendizaje que consiste en preguntarnos “por qué” una idea en el texto es cierta. Introducir ese tipo de pregunta permite conectar información nueva con nuestro conocimiento previo, creando enlaces que facilitarán la generación de memorias y el acceso a ellas en el futuro [4]. A principios de los 90’s se demostró que la interrogación elaborativa aumenta la probabilidad de recordar elementos en un texto breve [4–5]. Aun así, su impacto a nivel de memoria y comprensión en documentos de mayor longitud era desconocido hasta hace algunos años. En 2004, John T. Guthrie y su estudiante de doctorado Sevgi Ozgungor, ambos en la University of Maryland, llevaron a cabo una serie de experimentos para probar el efecto de la interrogación elaborativa sobre la compresión de un texto de mayor extensión (1418 palabras, específicamente) [6]

119 estudiantes (79 mujeres y 40 hombres) participaron de los experimentos. Fueron divididos en dos grupos: El grupo experimental, que debía leer el texto y responder a las preguntas generadas como interrogación elaborativa; y el grupo control, que leyó dos veces el texto. Las preguntas que debían responder los estudiantes del grupo experimental estaban en el mismo texto, después de cada párrafo en el mismo. Los autores además midieron el impacto del conocimiento previo del estudiante y su interés en la temática tratada en el documento (“dolor fantasma”, publicado en la revista Scientific American) a través de la aplicación de dos encuestas.

Para determinar el impacto de la interrogación elaborativa sobre la generación de memorias y la comprensión lectora, los estudiantes fueron evaluados en: i) capacidad para recordar elementos del texto; ii) capacidad para inferir ideas del texto, en donde los estudiantes debían juzgar una serie de afirmaciones y determinar, a partir de lo relatado, si eran verdaderas o falsas; y iii) coherencia, tarea en la cual debían calificar la relación entre pares de conceptos de 1 (relación muy distante) a 9 (relación muy cercana). Las mediciones de inferencia y coherencia fueron utilizadas como indicadores de comprensión lectora. Ambos grupos ejecutaron exactamente el mismo número y tipo de tareas, excepto por el grupo experimental que respondió a la interrogación elaborativa.

Como se esperaba, los estudiantes que respondieron a la interrogación elaborativa fueron capaces de recordar más información, hicieron un mayor número de inferencias correctas y sus representaciones mentales fueron más coherentes que las de los estudiantes que leyeron el texto dos veces. El efecto antes descrito fue observado incluso en estudiantes que carecían de conocimiento previo o no estaban interesados en la temática del texto. Un hallazgo interesante fue que la interrogación elaborativa tuvo mayor impacto en estudiantes que tenían menos conocimiento previo que en quienes sabían más de la temática. Además, el beneficio de esta estrategia a nivel comprensivo fue mayor para los estudiantes que tenían menos interés que para los que estaban interesados en la temática.

Acción

El trabajo antes descrito deja en claro el impacto de la introducción de preguntas mientras revisamos un texto. Además, demuestra que volver a leer, como lo hace la gran mayoría de los estudiantes, no tiene mayor impacto sobre la comprensión o el aprendizaje.

Si quieres incorporar la interrogación elaborativa en tus sesiones de estudio, ten en cuenta lo siguiente:
1) Las preguntas deben iniciar con por qué.
2) Puedes hacerlas o incluirlas en el texto, luego de cada párrafo.
3) Es una buena idea responder en papel o dejar un registro de tu respuesta.
4) Tus respuestas deben dejar en claro la razón por la cual un hecho es cierto o verdadero.
5) Incluso cuando tus elaboraciones no son 100% acertadas, la interrogación elaborativa aumentará tu probabilidad de recordar esa información en el futuro.

Referencias

[1] Joshi, R. M. Vocabulary: A Critical Component of Comprehension. Read. Writ. Q. 21, 209–219 (2005)

[2] Hambrick, D. Z. & Engle, R. W. Effects of domain knowledge, working memory capacity, and age on cognitive performance: an investigation of the knowledge-is-power hypothesis. Cognit. Psychol. 44, 339–387 (2002).

[3] Duke, N. K. & Pearson, P. D. Effective Practices for Developing Reading Comprehension. J. Educ. 189, 107–122 (2009).

[4] Willoughby, T. & Wood, E. Elaborative interrogation examined at encoding and retrieval. Learn. Instr. 4, 139–149 (1994).

[5] Menke, D. J. & Pressley, M. Elaborative Interrogation: Using ‘Why’ Questions to Enhance the Learning from Text. J. Read. 37, 642–645 (1994).

[6] Ozgungor, S. & Guthrie, J. T. Interactions Among Elaborative Interrogation, Knowledge, and Interest in the Process of Constructing Knowledge From Text. J. Educ. Psychol. 96, 437–443 (2004).


Mario Wellmann es Fonoaudiólogo y Magister en Neurociencia. Actualmente se desempeña como académico de la Escuela de Fonoaudiología, Facultad de Medicina, en la Universidad de Valparaíso.