Fujillenials

Crecieron profesionalmente bajo un tiempo de relativa tranquilidad y prosperidad. Saltan fácilmente a este Congreso en un proceso electoral en que ya se sabía desde el comienzo que el Fujimorismo iba a tener alta representación, lo que no les ocasionó mayores angustias en la campaña. Salidos casi de un casting para obedecer y encajar en el grupo etario que marca la pauta en la composición de los votantes peruanos.

Son adultos jóvenes, pero tienen aún la sombra de los padres (reales o simbólicos) encima. No han cumplido con un rito de paso usual que es el renegar de los antecesores, y aún así reclaman ser lo suficientemente capaces e independientes para afrontar el presente con nuevos modelos y bríos, aunque reciclen tácticas aún más viejas que las de esos padres reales o simbólicos.

Veamos sólo un ejemplo: boicotear, remover y hundir a la incómoda congresista Yeni Vilcatoma. Fueron estos personajes nuevos los que protagonizaron la defenestración. Ni siquiera el fujimorismo tradicional hacía eso y, siendo cínicos, preferían comprar al renegado antes que exponer las limitadas artes de la pugna ¿Modelos nuevos? Ni por asomo. Más parecía una purga estalinista.

Pero a su vez, tienen una ensalada conceptual lista para ser llevada en propuestas. Otro ejemplo: Martha Chávez Cossío siempre fue coherente con lo que es el fujimorismo clásico, incluyendo la directa defensa de los valores católicos. Sin embargo aparecen estos nuevos personajes dejando paso abiertamente a temas como el así llamado “Estado laico”.

Enredos como hermanar la idea de un Fujimorismo que conceptualizaba, históricamente, la idea de un estado reducido y sin intervención en actividad económica industrial a plantear un neo-estatalismo en Talara o pergeñar la necesidad de un “Estado fuerte” a la par que se valora la construcción de la Constitución de 1993.

¿Son los Fujillenials la cara joven del Fujimorismo o sólo una propuesta mercadotécnica, y por tanto una propuesta pasajera? Sin mayor elaboración y si, como en el caso de Vilcatoma, sólo quedan bajo el credo de cerrar filas y acatar sin murmurar, nada de nuevo se presenta bajo el sol. Que sean electos como opciones jóvenes o que alardeen de ello, con una estética cuidada de uniforme sport y peinados engominados, no significa un tiempo de propuestas nuevo en un partido que de por sí se construye como conservador en muchos aspectos.