Pesadillas y enemigos

Los últimos meses han sido confusos. Mi cabeza está en muchos lugares a la vez y la sensaciones aterradoras van y viene. He tenido algunos ataques de pánico. Algunos me impiden salir de casa sin preocupación. Dos de ellos han sido en mi oficina. Uno frente a mi jefe.

Aunque me negué por muchos años, decidí ir al doctor. Le platiqué todo lo que me ocurre y antes de canalizarlo con un especialista, me dijo que podía deberse a un problema de presión arterial alta: “las sensaciones y las alucinaciones y todo eso que tú traes pueden ser síntomas de hipertensión”.

Me recetó Telmisartan. Calmó por un tiempo los dolores de cabeza y –casi– eliminó la taquicardia. Lo que sí es que es se llevó el insomnio. Las alucinaciones disminuyeron, los delirios se controlaron, pero las pesadillas aumentaron: son más frecuentes y lúcidas.

Algunas me aterran tanto que me impiden seguir de manera normal el día a día. Y como no he encontrado la manera adecuada para hacerles frente, decidí dibujar las más recurrentes y compartirlas. Mientras más habiten a otras personas, quizá se alejen de mi.

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