A Cochita.

Grietas en la ventana.

Tengo algo que

descubrir contigo

todavía.

Ahora que estás

en todas partes,

me alegra más

que hayas estado conmigo.

¿Cómo se dice

cuando estás en la eternidad,

que no es un lugar,

y eres el espacio,

que no es un ser?

Ya no eres vestigios.

Fuiste.

Como el silencio en los altares,

el eco de los pasos,

el roce de las rodillas en el piso,

lo que hay entre aguantarse las lágrimas

y llorar desconsolada.

Como lo que hubiera.

Como el crujido de las cosas viejas,

la brisa de la fuente de los coyotes.

Yo existo a la mitad

de tu “te fuiste”.

En la línea de agua de mis párpados.

En la agresividad

de los llantos.

En la lluvia de coladera.

En la tierra de tus uñas,

En el Kleenex de tus mangas

y en las flores de las iglesias.

No había entrado aquí

por temor a volverte a encontrar

y no poder abrazarte.

Porque tengo algo

que descubrir contigo

todavía.

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