De mejores amigas y otros monstruos.

No sé poner fotos aquí pero este poste está inspirado en una que se tomó en un curso, dónde salgo yo, con mi cabello súper corto y rosa. Ahí también podemos ver mi tatuaje (like sails in the wind the movements of my dance carry me onward, onward and upward and I feel the presence of a mighty power within me) que saqué de la autobiografía de Isadora Duncan.

Cuando la postearon originalmente tuvo comentarios de “ay no tu cabello ¿por qué te lo cortaste? se veía mejor antes” de una persona que en algún momento fue mi mejor amiga. Ese día después de esos comentarios le di block. Recordarlo me vuelve a dar sentimiento. Creo que es difícil superar del todo la pérdida de una persona que fue importante en la época más vulnerable de uno, cuando apenas se está definiendo la personalidad (la adolescencia). Les cuento la historia.

Ella y yo nos conocimos en la secundaria y nos hicimos súper amigas, nos contábamos todo, siempre estábamos juntas etc. Ella tenía muchos problemas con su mamá (yo también pero los de ella eran serios, no cosas pasajeras de adolescente). Un día, cuando ya teníamos casi 20 años de edad fue a mi casa y me contó desesperada la nueva de la señora, yo le dije que lo hablara con ella o que simplemente la ignorara y no dejara que le impusiera responsabilidades que no le tocan y que truncarían su vida. Agarró sus cosas, emputadísima y azotó la puerta al salir. No quiso volver a hablarme. A las semanas yo pasé por una crisis (la que definiría lo que haría con mi vida), fui a su casa y sólo me dijo “te lo mereces” y me cerró la puerta en la cara. Superé mi crisis, no la volví a ver pero continuamos con amigos en común. Platicando con todos ellos (que querían que nos reconciliáramos) empecé a darme cuenta de que esta persona manipuló muchas cosas para joderme durante todo el tiempo que fuimos amigas. Mintió, engañó etc para su beneficio sin importar que me diera en la madre (digo, éramos adolescentes estúpidas no es como que le guardo rencor). Me di cuenta de que me tenía mucha envidia. En varios momentos quiso hablarme como si nada hubiera pasado pero yo no pude superar que en el peor momento de mi vida (que lo sigue siendo) me haya dicho “te lo mereces” sólo porque estaba enojada porque semanas antes yo le había dicho algo que aunque sonaba feo era cierto y tenía en cuenta que ella estuviera bien (cuando ya no éramos TAN adolescentes estúpidas).

Seguimos teniendo un amigo en común del que yo me fui distanciando (lo sigo queriendo mucho y hablamos de vez en cuando). Por él me enteré cuando ella tuvo un hijo. Me llamó para decirme que “por fin su vida tenía sentido”. Pensé que quizá podíamos volver a conectar. Pues no. A la segunda llamada me di cuenta que seguía siendo la misma persona mentirosa, manipuladora y sólo preocupada por si misma de siempre. Yo me puse muy triste y decidí no volver a hablar con ella.

Luego me agregó a FB. Me escribió diciendo que “no entendía por qué yo no quería hablar con ella”. La ignoré. Los comentarios sobre mi cabello en esta foto (aunque parezca superficial) fueron la gota que derramó el vaso. Le di block. Le pedí a los pocos amigos en común que dejaran de insistir en que nos habláramos.

Reflexionando un poco me doy cuenta de que mis 19 años y ese portazo en la cara (quizá más que mi propia crisis) marcaron una linea muy clara en mi vida, el momento en que algo en mi se movió y dijo: Yo no quiero esto.

Yo no quiero ser arrastrada por la corriente. Yo no quiero tener hijos o enredarme con un hombre sólo para escapar de la responsabilidad de mi vida. Yo no quiero depender de un hombre o de hijos para salirme de mi casa porque “ya no aguanto a mi mamá”. Yo no quiero necesitar eso para “darle sentido a mi vida”. Yo quiero que mi vida y mi persona tengan sentido por lo que son. Yo no quiero sentirme atrapada por estereotipos de clase social, de género, de la colonia en que crecí. Yo no quiero pasar de ser propiedad de mis padres a serla del cabrón que me coge.

Todavía sueño con ella a veces, ya no por ser la persona que es si no por ser la representación de muchas cosas, personas y momentos. Todavía, desde mi cariño adolescente, quiero que sea muy feliz y que encuentre paz en su persona y su vida.

Lo último que ella me dijo, hace 4 años, antes de bloquearla de Fb por comentar sobre mi cabello, fue “has cambiado demasiado”. Y yo sólo pude pensar “y tú no has cambiado nada”.

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