¿Y si lo esencial no es invisible a los ojos?

En este mes de la concienciación de la violencia contra mujer, he querido escribir desde hace mucho un tema muy crucial en nuestras vidas y que la mayoría pasa por alto, empatía.
.

Pocas son las definiciones técnicas que en realidad describen lo que es la empatía, siendo esta probablemente la más conocida; como una participación afectiva de una persona en una realidad ajena, de acuerdo a mi primera búsqueda de su definición en internet. Pero, ¿en realidad cuantos ponemos en práctica este término un tanto ambiguo? Cuantos generamos conciencia de nuestro alrededor y llegamos a sentir algo cuando suceden atrocidades en la sociedad? Creo que hasta la fecha el mejor ejemplo que nos ha dado la naturaleza fue el terremoto del 19s que logró movilizar a una gran parte de la población mexicana que mucha gente, sobre todo en los medios, consideraban apática. Sin embargo, desde mi experiencia y desde que he tenido uso de razón, comencé a sentir empatía realmente hasta hace apenas un año y jamás creí que fuese por desconocimiento, al contrario, era más bien una situación de que como a mí no me pasaba no tendría de que preocuparme hasta el momento.

Exactamente hace un año viví una situación un tanto desagradable , en el que pasé por un ataque de ansiedad y que desafortunadamente me costó muchas cosas, y que fue a partir de ahí que comencé a preguntarme no sólo por la impotencia que sentí, sino por la de la demás gente que a diario vive situaciones en las que se siente de la misma manera de no poder hacer nada más, situaciones tristemente no solo de este tipo, injusticia, acoso sexual, y la lista podría seguir siendo larga, ¿hasta qué punto hemos llegado que comienzan a normalizarse estas acciones y falta de atención por parte de las autoridades correspondientes? Para mí, esto tiene que ver mucho con la empatía, porque claro, como no les pasa a ellos quienes están en las esferas más altas, no hay problema. Decidir no hacer nada te hace tan responsable como quien ejecuta la acción, decía Galeano que para ayudar a que la realidad cambie hay que empezar por verla. Se tiene que quitar ese chip en la sociedad en el que nos debe dar vergüenza alzar nuestra voz por miedo a que nos señalen, al que va a decir la gente, es precisamente a partir de qué mucha gente alza la voz, para crear consciencia, porque nada tiene que ganar nadie ni mucho menos sus 5 minutos de fama para tener el valor de alzar la voz y hacerle ver a la gente que situaciones tan desagradables existen, que hacerle bromas a una niña de dieciséis años sobre su inocencia no significa que un hombre tenga que bajarse los pantalones delante de ella y hacerla sentir tan avergonzada que ni siquiera dijo nada. Tenemos que tener el valor de ver qué existen cosas más duras y difíciles a nuestro alrededor, y que somos nosotros quienes decidimos ver qué lo esencial no es invisible a nosotros.

Like what you read? Give Ana S. Arango a round of applause.

From a quick cheer to a standing ovation, clap to show how much you enjoyed this story.