Aranza Valle
Nov 7 · 4 min read

Sé que si te has puesto en esta situación, y, ahora mismo estás leyendo esto detrás de la pantalla de tu smartphone o la de tu laptop, es porque te ves en la necesidad de sencillamente encontrar alternativas para darle un giro radical a tu redacción y ortografía de manera casi fascinante, ya sea porque de verdad has llegado a la conclusión de que está mal no saber ni siquiera hablar de manera <<aceptable>> en tu propio idioma; o también porque te es necesario en un área profesional; o, maldición, porque hay un maestro en la escuela a la que asistes, que insiste e insiste en que apestas en eso de la ortografía y redacción hasta en lo más mínimo; es ese maestro que todos tuvimos alguna vez que nos recuerda a algo así como cuando un barro que sale en donde menos lo quieres. Está ahí pero no puedes hacerlo a un lado. En fin, puede haber incontables razones que te ponen en donde estás ahora, pero, sin importar el por qué, ya estás aquí y, antes de comenzar, quiero felicitarte por preocuparte en ser mejor. Desde el momento en el que decides mejorar algo de tus conocimientos de tu lengua madre, ya estás un escalón arriba.

Cabe destacar que es casi imposible incrementar tus habilidades de redacción y escritura de manera tan precipitada. Es decir, claro que puedes mejorar, y con notoriedad, empero, esto implica tiempo y varía según la persona. Eso no sucede mágicamente y menos de un día a otro te conviertes en un experto conocedor de gramática y demás. Podré darte consejos con base en mi experiencia y lo que estoy segura te ayudará de alguna u otra forma mediante este blog, pero, eso no te asegura algo en un futuro. No si no te esfuerzas. Hasta el día de hoy yo tengo errores, todos. Es cosa de alimentar la mente constantemente.

No sé qué tan avanzado estés o qué tan bueno seas en este tema, pero, sí quiero aclararte algo antes de que continues leyendo:

Si crees que la lectura no es un elemento clave en el desarrollo de tus habilidades en la redacción y la ortografía, entonces tienes dos opciones:

  1. Ser ignorante.
  2. Leer de nuevo el punto número uno.

No hay más.

Bien pues, ya puestas las cartas en la mesa, quiero comenzar dándote el típico consejo de todos, que, sí, en la secundaria quizá ya te tenían harto con lo mismo pero de verdad que empezar por allí, es fundamental y no hay nada de malo. Enriquece tu vocabulario, tu mente, tu juicio, todo. Hablo de la lectura. Lee. Lo que sea. Claro, sin safar los límites de su lugar. Lee algo sano en cantidades sanas para tu mente que aún está <<tierna>> en esto de la lectura. Lee libros pequeños, plaquetas. Aquellas que ves y a lo lejos podrías pensar que es una solo una hoja de tan finas que pueden parecer. Esas son las indicadas para empezar. Busca alguna de tu tema favorito y comienza. O puedes buscar algún libro o cuento pequeño en Internet, si es que eres un millennial fanático de las redes sociales. Allí empieza tu camino. Pon objetivos diarios de leer diez minutos en los que, apagas o alejas cualquier distracción de lo que sea, tomas un lápiz, un diccionario, tu libro, cuento, plaqueta, texto, lo que sea, y lees cómodamente. Poco a poco incrementas el tiempo y deja de ser por costumbre. Comienza a ser un gusto. Claro, y la relación de esto con el tema principal de este texto, es que, cuando lees, siempre aprendes vocabulario nuevo, para ello el diccionario y el lápiz al leer. Estos son tus mejores aliados, ya que creas un glosario, y, esto a su vez, te ayuda a la hora de redactar. Adiós a pleonasmos y redundancias constantes. Además de ayudar con tu ortografía. Adiós a confusiones de acentuación con monosílabos y adiós a palabras que no existen en nuestro idioma.

En un segundo plano, quiero decir que es fundamental, para la redacción, conocer de derecha a izquierda, de arriba a abajo, perfectamente, los signos de puntuación. ¿Y esto para qué? Claro, bien. Quiero decirte que estos son aquellos que le dan coherencia a lo que se dice, tú, por lo tanto, cuando quieras escribir algo, sí, quizá la idea es buenísima, bárbara, pero, si tu puntuación está decadente, todo ya está perdido. Se pierde el sentido y todo aquel sentimiento o emoción que planeabas causar con anticipación.

Por último, pero no menos importante, asegúrate de ser claro al redactar. Ten firmeza y no seas vago al escribir. Que tus ideas conecten y sean claras, porque, podrás tener buenas ideas, buena ortografía, pero, si no eres claro, aburres. No alardes tanto. Con un poco es suficiente si la idea está ahí. Ya no la toques ya no la adornes. Así está bien.

    Aranza Valle

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