Apuntes de una libreta de vida.
22 de marzo 2014
Sentada al lado de mi ventana, tarde lluviosa y oscura de primavera, llega extrañamente ese pensamiento a mi cabeza: “Habrá otra vida después de todo esto”.
Seis de abril 2014
París no me olvidés. No te engaño París si te digo que ya derramé alguna lagrima por vos, la primera despedida, el primer “tragar grueso” y yo te voy aquí pensando, sintiéndote con dolor, el dolor de dejar ese lugar que me hizo vibrar.
Tristeza en una tarde soleada de primavera. Y mientras más me alejo de vos, vos te quedás ahí quedita, mirándome desaparecer. Te pienso ahora y lo haré también después. Te respiré, te viví, te sentí. Vendrán otras oportunidades de reencontrarnos, lo supongo, pero nunca será como la primera vez, nuestra primera vez.
Aquella primera impresión, aquella emoción que saltó dentro, cuando te sobrevolaba ese veinticuatro de septiembre. Yo te siento. Aquella sensación de amor-odio, fue al inicio una relación complicada, pero supe descifrarte o más bien me enseñaron a hacerlo. Me quedás, te quedás en mí. Quedan en mí esos caminos que descubrí, dejo en vos esos pasos que di, algunos besos que me dieron y esas risas que salieron.
Yo sé que vos te quedás ahí, nadie sabe para dónde iré yo, quizá vos lo sepás París, vos te quedás ahí. De París me quedás vos…
Julio 2014