Ejerciendo el derecho a sentirme abrumada

Aún no he llegado al punto de que no me afecte del todo, seria mentir si dijera lo contrario. He logrado sí, a través del tiempo, darles menos importancia. He desarrollado la suficiente fuerza y capacidad para ignorar o desechar esos comentario, presiones o preocupaciones, solo que de vez en cuando sí se siente un poco esa carga…

He de decir que lo disfruto la mayoría del tiempo. Disfruto el pensar solo en mí, en ocuparme únicamente de mis metas, ocuparme de vencer mis propios miedos. Disfruto el compartir mi vida nada más que conmigo, disfruto tomar decisiones tomando en cuenta únicamente lo que pienso yo. Disfruto reconocer el olor de mi piel, disfruto sentirme enamorada cuando veo el espejo… Disfruto también el definir como construyo mi sexualidad, como la conozco, como la exploro. Disfruto de mi silencio a como también disfruto de mis sonoras carcajadas, disfruto de mi descoordinación al bailar. Sentarme sola, pensar en voz alta, tomarme algo sola no me hace sentir mal. No tengo la necesidad de compartir mi almohada con alguien más, yo puedo ser mi propia compañía… Y aunque no dudo poder compartir el ver el cielo, el oler la tierra mojada o una instantánea y cómplice conversación, no creo que sea necesario forzarlo demasiado, ¿pero quién les ha dicho que llevo demasiado tiempo sola? ¿pero quién les ha dicho que debo estar con alguien? ¿No han leído que disfruto lo que he llegado a construir y deconstruir por mí misma?

Y si alguien aparece, quizá le deje entrar lentamente, quizá decida simplemente que aún no. Pero si lo dejo, sabré compartir lo que he deconstruido, sabré también de qué forma me gusta vivir, no traicionaré mis valores desaprendidos y no dejaré nunca que me digan que mi propia revolución no es la indicada para mí. Porque si hay algo que sabré, es que para entrar deben aceptar a mi primer amor, el que tengo y tendré por mí, porque ya conozco mi gran habilidad de poder disfrutar estando solo por mí cuenta.

Así que lo único que le pido compañero/a es no ser juzgada por disfrutar lo que disfruto, lo único que le pido es no cargarme con sus prejuicios. No se preocupe por mí, yo estoy bien, yo puedo estar bien. No me presione, realmente no quiero esa carga sobre mí. La carga que hoy siento en mi espalda no es algo de todos los días, pero a veces podemos ejercer nuestro derecho de derramar unas lagrimas y sentirnos abrumadas…

Abril, 2015